Gente que se dio una vuelta


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31 de diciembre de 2011

Cuidado, nazis sueltos


Cuando leo comentarios simplistas de realidades complejas me saco.
Cuando el prejuicio de clase o de piel es más fuerte, me violenta. Más aún cuando se da entre pares.

Ayer veía en la tele como unos vecinos de Belgrano protestan por el Barrio Chino, indignados por los inmigrantes y sus costumbres, negocios, tradiciones. ¿Dónde está el barrio español, dónde el alemán?, preguntaba indignada una señora bien. En Franco y Hitler debe estar... Creo que un gueto la conformaría a ella, que es de toda la vida de Belgrano.

Hoy un pibe más morocho que yo, de barrio/villa, despotricaba contra las negras que tienen hijos para cobrar los planes. O sea. Tu madre no era albina y vos no sos, precisamente, del casco de San Isidro.

Lo peor de todo es que esto no mejora por más que termine el año.

30 de diciembre de 2011

Hipoteca

Un artículo en Clarín (http://www.clarin.com/sociedad/hablar-jovenes-utilizan-solo-palabras_0_617938332.html) volvía sobre la pobreza del lenguaje. 240 palabras es un 0,03 de las palabras del castellano. Si eso no es paupérrimo.

No quiero discutir si ante esta falta se crean o no otras palabras, porque de hecho lo hacen, lo hacemos; o se le buscan nuevos significados a palabras viejas. Está bien, es así. Pero si cuando no usamos un músculo, este se debilita, cuando no usamos las palabras, cuando no las aprendemos, se achica nuestro mundo.

Por más que suene elitista o chauvinista. Es triste.

29 de diciembre de 2011

Frívolo

Me habían regalado un par de sandalias para Navidad. Como tenía otras más cómodas, fui a cambiar las por... unas Topper ¡Rojas!.

Ya sé que hay quienes han hecho cosas más arriesgadas en la vida, desde escalar el Aconcagua a darle un beso a la Tatcher, pero: ¿se entiende?. Soy yo, con Topper ¡Rojas!.

Son las viejas y clásicas, ochentosas, topper tennis, objeto de mi deseo adolescente. Cuando podía comprarlas me creía mil. Claro que en esa época sólo usaba las blancas, porque el uniforme del cole así lo pedía.

Hoy, cuando fui al negocio, confieso que las buscaba en azul o verde, mis colores. Ya había elegido, tenía las azules en las manos, me encaminaba a la caja y... ¡má sí, total son regalo!.

"Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad", dijo Armstrong.

Ahora habrá que ver si las uso.

28 de diciembre de 2011

Mentiras verdaderas

Lo importante es lo de adentro, lo esencial es invisible a los ojos, la forma no es importante.
Lo decimos, lo escribimos, lo repetimos, pero no lo creemos.

Si nos ponen un vino espectacular en tetra, y el tetra en una de Luigi Bosca, casi casi casi seguro que el de la botella nos parecerá mejor, más rico.
Si vemos un plato con comida donde predominen los marrones o los tonos grises, desconfiaremos; si lo probáramos con los ojos vendados, el acento lo tendría el aroma o el sabor. Otro tema.

Sigo creyendo que es cierto lo que importa es lo que no se ve. Aunque no siempre. Así como también muchas veces es mejor quedarse con un exterior bonito que con un interior infame.

27 de diciembre de 2011

Algo así, pero no II.

Para que haya fiesta tienen que suspenderse, por decir de algún modo, los roles o lugares que cada quien ocupa habitualmente.

Algo de lo que se tiene en común con otros es lo que está en el centro: una creencia, un hecho fundante, una fecha común... Este algo no pertenece a alguien particular, sino que es posesión de todos, del clan.

Se suspende, también, el tiempo. Para que haya fiesta, no puede haber apuro, las cosas van pasando, se dan a su debido paso.

No es raro, entonces, que tengamos tan poca fiesta...

26 de diciembre de 2011

Algo así, pero no.

La fiesta, como situación antropológica, vital, tiene que ver con la gratuidad, con la igualdad. Momentáneamente, por el tiempo que dura la fiesta, se suspenden las diferencias y las desigualdades, se vive en un plano horizontal e igualitario.

Y hoy el noble y el villano,
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.

Juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
abrazando a una muchacha.

Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.

Nadie puede ser obligado a la fiesta, nadie puede ser coaccionado a celebrar. Sólo si se entra en sintonía con el motivo de festejo, de celebración, se entra en comunión con el espíritu festivo. 

Creo que parte del rechazo que muchos manifiestan estos días tiene que ver con lo impuesto del festejo.
Nada más lejos...

25 de diciembre de 2011

Natalicio

Los deseos prefabricados y en serie de estos días me tiran para atrás. Así como hay personas que para las fiestas se bajonean, a mí me da por ese lado. Entiendo que la costumbre sea fuerte, que haya cosas para comprar y vender, aunque no las necesitemos, que la tradición, blablablá. Además, la tradición edulcora y adapta, para que nos banquemos al que nace desplazado, pobre.

Por eso no quiero decir-me-les-nos ¡felices fiestas! o cosas así. Ni me quiero quedar en desear próspero año nuevo... Quiero desear en grande y poder hacer algo bueno por los demás, no por los demás que están en la abstracción, sino por esos cercanos que tengo.

Quiero intentar vivir como hermano, hijo, vecino.
Quiero poder hacer un bosquejo de Reino.
Quiero que podamos.

24 de diciembre de 2011

Cuestión de elección II

Si bien mucho de lo que somos, de lo que llegamos a ser viene medio de fábrica (genes, ambiente, educación, estímulos) cada vez constato más que podemos elegir el cómo vivir lo que se nos presenta.

Tiempo atrás algo así escribía -Cuestión de elección- por otras cosas. Hoy lo pienso o lo vuelvo a escribir desde otro lugar, que no es cambio, sino suma, creo.

Cuando veo a personas con historias durísimas que, sin hacerse los tontos transforman, transfiguran, siento que hay algo en nosotros que nos abre a la salvación o a la perdición, a la vida o a la muerte.
Sin entrar en la negación ni en la patología, podemos hacer algunas opciones de vida, que nos llenan de aire.

Respiremos. Ayudémonos a respirar.

23 de diciembre de 2011

Trampas

Solemos imaginarnos la fortaleza como la virtud que nos permite arremeter, resistir, poner el pecho. Así nos lo han enseñado, así lo solemos vivir. Cual super-personas andamos hasta que en algún momento o no resistimos más, o nos cansamos de poner el pecho, o lo hemos puesto tantas veces que se nos endureció la piel.

La fortaleza, además de arremeter, reside en saber cuándo retirarse, qué batallas pelear o hasta dónde queremos ir. Por eso es prima de la prudencia: sabe medir y calcular. 

Lástima que la confundamos con la cobardía.
Lástima y lastima.

22 de diciembre de 2011

Free style


Aprendí a nadar a eso de los cuatro años y nada me divertía tanto como estar en el agua. Podía entrar a la mañana, salir para almorzar, esperar para hacer la digestión, tortura de torturas, y meterme de nuevo hasta la caída del sol: hacer la plancha, bucear piedras, jugar a ver quién aguanta más sin respirar, correr carreras de velocidad. Lindos recuerdos.


Me venía la imagen de las superficies o profundidades, de hacer la plancha, nadar, bucear, contener el aire, correr como diferentes maneras de enfrentar las cosas, de vivir. No sé si hay alguna mejor o peor. Sí que no podés hacer la plancha siempre ni competir todo el tiempo.


Variedad de estilos, eso tendríamos que tener.
Lástima que buceamos cuando hay que flotar o corremos cuando hay que nadar perrito.
Y así nos ahogamos.

21 de diciembre de 2011

Sobredosis II

Estos días me sobreabundan las ofertas. Me invaden hasta la casilla de correo: Amazon, Personal, Compumundo, Garbarino, Frávega... La tele es un gran comercial donde se repiten las pavadas comunes de esta época, con la felicidad en cuotas o en una sidra o en un pan dulce o en un celular.

Por suerte no necesito nada para ser feliz. O al menos, nada de lo que me ofrecen.

20 de diciembre de 2011

Sobredosis

Con la excusa de conocer a mi nueva mascota y como su hermano tenía un cumple de varones solos, Ro/Lola/Loli vino a pasar la tarde y se fue cerca de las 21. Generalmente voy yo a su casa. Cuando eran más pequeños venían seguido, pero con el cole, las cosas extraescolares y toda la responsabilidad de sus 8 años, hacía tiempo que no venía largo.

Hicimos las compras; tomamos la leche con galletitas; lavamos los platos; cocinamos; jugamos con la compu; persiguió a la gata; charlamos; charlamos; charlamos; charlamos. Es increíble la cantidad de palabras que caben en ese metro veinte.

Cuando se fue, más allá del silencio, agradecí poder tener un poco de tiempo para perder con ella; que ella tuviese ganas de perderlo conmigo.
Son apuestas a futuro.

La gata quedó agotada.

19 de diciembre de 2011

Fugaz II

No quiero decir que, aún en la transitoriedad, dejemos de buscar permanencias o pequeñas eternidades.

Cuando el mundo semita/bíblico aún no había desarrollado la idea de un más allá en el cual los humanos compartieran tiempo y vida con la divinidad, la permanencia eran los hijos, la tierra, el buen nombre que se perpetuaba.

Cuando algunas culturas dejan menhires, obeliscos, monumentos, es para perpetuar, para poner un gesto de acá pasó algo. 

Cuando alguien escribe con mucha o poca pretensión un libro, quiere trascender en las palabras.

Cuando legamos enseñanzas o tradiciones, entramos en ese círculo continuo que es la humanidad.
Tan eterna y tan joven.

18 de diciembre de 2011

Fugaz

Tendemos a permanecer. Nos aferramos, bien o mal, al tiempo, a las cosas, a las formas.

Ponemos mucha energía en negar lo efímero; creemos las pirámides de Egipto eternas y tienen menos de 5000 años, una nada.

Soñamos con la eternidad y aborrecemos el paso del tiempo.
Hacemos monumentos, basílicas, catedrales, aunque nadie los habite.

No nos bancamos lo transitorio.
Y la vida misma lo es.

17 de diciembre de 2011

Oídos sordos

Antes de responder, hay que escuchar la pregunta. Al menos eso es lo que sugiere el sentido común. Bueno, no.
Podemos culpar a diciembre, el clima inestable, el cansancio del año, lo que sea. 

Hoy mismísimo me pasó, no menos de siete veces, escuchar a personas -varones y mujeres de diversas edades, profesiones, formación-, responder cualquier cosa con tal de decir algo o no quedarse sin la posibilidad de acotar. Aunque no tuviese nada que ver, por supuesto.

¿Qué necesidad?.

16 de diciembre de 2011

Lucida lucidez

Hay momentos, raros, excepcionales, en que se nos revela como relámpago alguna verdad. Nada que cambie la vida, nada que aporte datos sobre el origen del universo, nada que podamos, luego, poner en palabras para teorizar.

Como cuando sentimos antes que discurrimos que hay algo de claridad en medio de la noche. Como cuando olfateamos tanteando por dónde hay salidas.

Instantes mínimos, de nanosegundos, inmedibles. 

Imprescindibles.

15 de diciembre de 2011

Frases sueltas

Facundo cumplió 12 y entró como por un tubo en la pubertad, preadolescencia o cómo se llame. Los cambios físicos previsibles vienen acompañados, en este caso, por algunas cosas que me causan gozo, ternura y, por qué no, gracia.

Una que reúne las tres sensaciones, es que empieza a encontrar "frases" -de canciones, cuentos, del Indio Solari o de dónde sea- que luego postea en facebook (las agendas quedaron en la prehistoria). Me recuerda a esas primeras veces que encontraba algunas palabras que me decían, me expresaban, y que las tomaba casi como lema. En pocas palabras, se explicaban muchas verdades.

La cosa es cuando mucho tiempo después de la pubertad, seguimos queriendo encerrar o explicar al vida en frasecitas sueltas.

14 de diciembre de 2011

Mastercard

Intercambiando unas ideas con Diego, veíamos cómo, en un punto, nos molesta la igualdad. Tenemos el discurso incorporado de la no discriminación, la igualdad de derechos y oportunidades, de la inclusión, de...

Pero seguimos contaminados por ideas como pertenecer tiene sus privilegios. Diferenciarnos, porque somos todos iguales, pero no como los demás.

Pasa en política, pasa en las religiones, pasa en la sociedad, pasa en las familias, pasa en los grupos de amigos.
Pasa que somos esquizoides.

13 de diciembre de 2011

Motricidad fina

¿Se acuerdan los juegos de encastre?. Un tablero, cubo, pelota, con agujeros de formas diversas, por un lado, y por otro, los bloques para meter, encastrar en esos huecos: estrella con estrella, círculo con círculo, triángulo con triángulo.

Los nenes, jugando, aprenden a desarrollar la motricidad, a reconocer formas y colores, a ensayar, errar y recomenzar. A veces hacen trampa cuando descubren que forzando un poco el triángulo lo pueden hacer entrar en el lugar del círculo. 

Los grandes tendríamos que volver a esos juegos pero para aprender a mirar la realidad y dejar que ella nos moldee, nos interpele, nos diga. 

Lamentablemente, muchos quieren seguir haciendo encajar círculos en triángulos. Los cortan, los mutilan, rebajan, rompen... Todo sea para que las piezas encajen en mis esquemas. 

Y si no encajan, es porque las piezas están mal.
No porque mis esquemas sean estrechos.

12 de diciembre de 2011

Oíme un cachito

Estoy leyendo "Extremely loud and incredibly close", de Jonathan Safran Foer. Me la había recomendado Mariana (den una vuelta por lescritiques.blogspot.com y demases). Mariana es una ¿ciberconocida? y sé que existe porque, de hecho, una vez hablamos por teléfono.

El protagonista es Oskar, un nene de 9 años cuyo papá murió cuando cayeron las torres gemelas. El niño es híper auto-consciente, sumamente sensible, más adulto que los adultos en algunos planteos.
Algunas cosas de las que razona o dice me contactan con mi propia niñez y me dan ganas de ir a decirme a mí mismo: disfrutá más, jugá más, reíte más.

Ojalá me escuche.

11 de diciembre de 2011

Intuiciones

Un hito de mi infancia fue cuando descubrí -y lo recuerdo claramente- que en la vereda de casa veía las mismas estrellas que en el jardín.

Era de noche y venían a comer unos tíos; yo tendría 4 años, no más. Cuando tocaron el timbre salimos a recibirlos y aún me escucho diciendo:

-Tía, ¿sabés que en este afuera se ven las mismas estrellas que en el otro afuera?.

Tuve que explicar qué quería decir con los diferentes afueras: no tenía palabras para nombrarlos. Ambos eran afueras, aunque distintos; se rieron de la ocurrencia del nene.

Lo que había descubierto era tan grande, que no podía definirlo, apenas podía describir un poco de qué se trataba.
Seguimos igual.

10 de diciembre de 2011

Derechos zurdos

Cosas que damos por sentadas y obvias no lo son tanto. O al menos no lo han sido siempre. Si pensamos que hace sólo 63 años nacía oficialmente la declaración universal de los derechos humanos (http://www2.ohchr.org/English/events/UDHR60/docs/DECLARATIONSP.pdf) no podemos más que preguntarnos y antes qué.

Cuando en algunos lugares del mundo siguen siendo desoídos o algunas instituciones hacen como que los desconocen nos encandaliza; peor cuando son rechazados o bastardeados por los paladines de la libertad o la democracia.

Cuando para muchos siguen siendo cosa de bolches o progres, me cuestiona también mis estrecheces de miras.

Y me da miedo que caduquen...

9 de diciembre de 2011

Tricky memory II

...Y si las piezas se acercan, probablemente encontraremos que no terminan de encajar. Como cuando de chicos rompíamos un plato, jarrón o copa: por más que lo pegásemos, pedecitos milimétricos de espacio denunciaban el hecho.

Es en esos espacios, entre ellos, donde se dan las discrepancias y las interpretaciones que impiden que la historia, las historias, se terminen de reconstruir perfectamente.

Además, si fuese una reconstrucción perfecta, aún estaríamos viviendo en el pasado y no recordándolo...

8 de diciembre de 2011

Tricky memory

Nos pasa que cosas de hace cuatro días parecen lejanas. Viceversa: que diez años atrás fue anteayer.

Pero cuando tenemos memoria selectiva es jodido: borramos o magnificamos, con lo cual se hace dificultoso construir una memoria común.

Los argentinos, por ahí, hacemos el ejercicio de recordar -con mayor o menor peso ideológico o pasional- épocas que no queremos nunca más. Otras cosas, más cercanas en el tiempo, las olvidamos y se nos acorta el recuerdo a un ayer limitadísimo.

¿Juntaremos las piezas en algún momento?.

7 de diciembre de 2011

Enanos

El viernes pasado Rocío, mi sobrina de 8, tuvo su muestra de teatro musical. Los distintos grupos -divididos por especialidades y edades- nos presentaban lo aprendido en el año. Loli protagonizó parte de Seusical, y me asombró su presencia y aplomo, sola al comienzo, en ese escenario enorme.

Sin embargo, la que se robó el show fue una enana de ¿5, 6 años? del grupo de danzas de las más chiquitas. Además de pequeñita, era como un peluche. Iba a destiempo pero hacía todo; se colgaba saludando; al rato miraba y seguía con el cuadro. Pero no dejaba de sonreír, enorme, como si lo que hiciera fuera lo más importante del mundo. Y estaba feliz.

¿En qué parte del camino lo olvidamos?. Por suerte, podemos recuperarlo: estamos a tiempo.

6 de diciembre de 2011

No soy de aquí, ni soy de allá.

Aprovechando que estaba en San Isidro entré a un negocio de esos que tienen desde arbolitos de navidad hasta candados para la bici. Andaba buscando un par de cosas para la cocina.
Se acerca una señora:
-Disculpe, ¿es de acá?
-¿En qué sentido?. TUVE que preguntarlo, no sabía si se refería al planeta, al país, al negocio...
-No, digo, si trabaja acá.
-No, pero capaz la puedo ayudar.
-No encuentro las cucharas.
-Ahí, en ese pasillo, abajo.
-Gracias.

Otra señora, bastante mayor, tipo abuela de propaganda:
-¡Joven!, ¿es de acá?.
Lo de joven ya me causó ternura.
-No, señora, justo sabía dónde quedaba lo que esta señora necesitaba.
-Disculpe, disculpe.
-No es nada.

Voy saliendo y veo a una mujer ciega, que acaba de pagar. Me acerco:
-¿Te ayudo?
-Sí, dale, quiero salir, pero no quiero llevarme nada por delante.
Claro, estos lugares son como laberintos llenos de cosas.

La dejo en la puerta, vuelvo a entrar. Otra señora:
-Perdón, ¿sos de acá?
-No, para nada.

-Ah, no, como la ayudaste..
-La ayudé porque sí...

Como la ayudé, creyó que trabajaba ahí.
Claro, si hay $, debemos ayudar.

5 de diciembre de 2011

Perdonen, pero no...

Entre las fotos e historias que circulan por la red, hay una que me da cierta risa: http://argentinoenusa.com/read-259.html

El relato es trágico, como corresponde: una chica sale de una fiesta, donde como corresponde, no tomó alcohol, como su madre le recomendó, sólo para morir atropellada por alguien que sí había bebido. 
Momento, momento: no me río de la muerte, sino de la "construcción moraloide": antes de morir, cual estrella malograda en película clase B, la niña en cuestión declama un testamento pletórico de bajada de línea, que es apuntado por un periodista (¿?) muy abrumado.

Más allá que la cuestión no resiste el menor análisis (si estaba tan grave, no creo que pudiera articular tantas cosas coherentes, para empezar...), es contraproducente: el miedo al otro -simbolizado en el otro que la atropella por haber hecho lo que para la víctima era malo-; el destino trágico e inevitable -¿para qué te vas a cuidar si te morís igual, preguntarían los chicos?; la moralina barata...

A mí, de chico, me asustaban con el viejo de la bolsa.
Casi lo mismo.

4 de diciembre de 2011

La posta. O no.

No todo el que habla quiere dialogar.
No todo el que mira quiere ver.
No todo el que busca quiere encontrar.
No todo el que pregunta quiere saber.

Pero todos nos quejamos si no nos escuchan, si no vemos, si perdemos sin remedio, si no sabemos.
Gataflorismo, que le dicen.

3 de diciembre de 2011

Diciembre 2001/2011

Diez años atrás comenzaba, para estos días, uno de los grandes descalabros de la historia argentina. Los ahorristas no podían sacar su dinero del banco, los ahorros en dólares se pesificaron, muchos perdieron mucho dinero, la gente se manifestaba en las calles golpeando cacerolas, algunos negocios fueron saqueados, la economía la manejaba el que había sido visto como ultraenemigo, la represión del estado sembró un par de muertos, un presidente terminó renunciando y escapando de la casa de gobierno, la desocupación andaba arriba del 22%, se blindaba para salvar a los bancos y no a las personas, una semana tuvimos casi tantos presidentes como días, aparecieron a mansalva personas que revolvían la basura para comer, se sembraba el pánico en cada barrio diciendo que del barrio vecino venían a atacar, se acababa el espejismo de la convertibilidad y el primer mundo...

Digo como para recordar de dónde venimos. Y celebrar dónde estamos.
Digo, como para mirar el hemisferio norte con menos nostalgia y envidia.

2 de diciembre de 2011

Un cacho, apenas

Algo que intento, trato, busco, es no generalizar; evitar los todos, siempre, nunca, jamás, nada, nadie. Cuando me hago consciente de que estoy por usarlos, cambio por un muchas veces, a veces, algunos, alguien, como para delimitar la inmensidad.

Porque todos es casi lo mismo que nadie: todos son responsables=nadie se hace cargo.
Siempre y nunca, son lo mismo: siempre te quejás=nunca estás conforme.
Jamás y nada tan absolutos que son soberbios.

Para bien o para mal, siempre -casi siempre, en verdad- hay excepciones honrosas.

1 de diciembre de 2011

Hijos del rigor

Cuando alguien se queja que no puede comprar dólares en estos días de Argentina, por no tener los papeles en regla, ¿quién es culpable/responsable?. ¿El que miente en su declaración, el Estado que pide transparencia, el que contrata en negro y se queja de los negros?.

Si alguien coimea a un empleado para obtener un beneficio y luego se queja de la corrupción, ¿se está quejando de sí mismo, también?.
Al decir que los más chicos son maleducados o irresponsables, ¿creemos que salieron de un termo o que aparecieron por generación espontánea?.

Cuando estacionamos frente a la rampa de discapacitados o en el garage del vecino, ¿nos importa algo el que puede necesitar ese acceso?. Si hablamos por teléfono al manejar, con nuestros hijos en el auto, ¿los estamos educando bien o les decimos que un llamado es más importante que sus vidas?.

Nos quejamos del que exige que las cosas se hagan bien.

30 de noviembre de 2011

Switch off


Algunos días deseo tener un interruptor que corte con los pensamientos. En realidad no con los pensamientos en sí, sino con los procesos paralelos que se disparan en casi toda ocasión.

No tiene que ver -solamente- con obsesiones, sino con encontrar conexiones, coherencias o incoherencias, cosas que se disparan para lados insólitos. O con encontrar hilos entre el gnosticismo, por caso, y la new age rebajada. O ver TV e indignarme de la misoginia activa o pasiva de las publicidades. O analizar un discurso y sus implicancias. O hacer el esfuerzo para no decir todo lo que se me ocurre sin pasar por censura previa. O lamentar cómo las palabras pierden sustancia ante tanta cháchara vacía. O...

Quiero, alguna vez, poder poner cara de vaca mirando el tren y que no me importe.

29 de noviembre de 2011

Isla flotante

Unas fotos que compartió Esther de las islas de los uros, me activaron algunos paralelos. Había estado yo por ahí hace más de diez años. Ahora, recordando y con otras experiencias y ensayos, vuelvo a ver, a viajar.

En el lago Titicaca, cerca de la bahía de Puno, hay unas islas artificiales hechas de juncos entretejidos. Viven ahí algunos aborígenes de los uros, los cuales, ante el avance de los incas que venían conquistando e imponiéndose, prefirieron huir al lago, tejer. crear esas islas, antes que ceder frente al invasor. Eligieron la marginalidad y crearon una alternativa. Los uros que quedaron en tierra firme, fueron asimilados por el imperio incaico.

Me resonaban otras comunidades que eligen el margen -no que quedan marginadas, necesariamente, sino que lo eligen-: desde los terapeutas egipcios, los esenios judíos, los eremitas, las comunas amish, los hippies, las tribus modernas. Tantos que buscan cómo vivir a pesar de, al margen de, fuera de, imperios que conquistan, hegemonizan, alienan.

Me resuena también la marginalidad que es pertenecer y resistir, crear modos nuevos.

Hoy las islas de los uros son visitadas por turistas como rareza.
¿Falta mucho para que hagan tours por estos lados?.

28 de noviembre de 2011

Paladear II

Tampoco es que crea que haya que probar absolutamente todo lo que nos cruza en el camino. Aunque lo intentase, no podría leer todo lo que deseo, mirar todas las películas que me gustaría ver, recorrer cada uno de los senderos que se nos presentan.

Sólo digo que si no corremos un par de riesgos y probamos algo desconocido, nos aburrimos con un cine distinto o descubrimos algún autor extraño, se nos achica la mirada.

27 de noviembre de 2011

Paladear

Mi espíritu gourmet-de-entrecasa hace que tenga un buen surtido de especias y hierbas, algunas cosas que ni sé bien para qué sirven, un par de aceites enriquecidos con algo... Es notable como un poco de sabor hace que unos fideos, por ejemplo, tengan un upgrade interesante.

Creo que por eso me da pena como muchas veces nos encerramos en los sabores conocidos, sin aventurarnos a algo que dé sabor, que cambie un poquito el gusto, que despierte otras zonas del paladar, la lengua, el cerebro.

Y no hablo de comida, no más: ver nada más que un tipo de películas, leer sólo un par de autores, escuchar apenas cumbia u ópera. hacer todos los días idénticos al anterior, no moverse cuatro cuadras a la redonda... quita posibilidades de gozo.


26 de noviembre de 2011

Echále agua

¿Cómo es posible, me preguntaba alguien, que no podamos encontrar acuerdos en cosas que son casi básicas?; cómo es que no podemos corrernos un poco y, aunque sea, intentar cambiar la perspectiva?.

Honestamente, no lo sé. Lo que sí sé es que hay personas, grupos, gente, con quienes ya no tengo ganas de entablar diálogo. Me parece que no vale la pena gastar energía dialogal, lógica, incluso afectiva, con quienes sabemos que no hay modo de encontrarse, porque no hay voluntad de encuentro. O con quienes creen que sólo llevándonos "a su bando" podemos encontrarnos.

Mi tolerancia tiene como límite paradojal y lógico-doble paradoja- la intolerancia.

25 de noviembre de 2011

Americana y rusa

El miércoles luego de almorzar en casa de los viejos con ellos y los sobrinos, fuimos a tomar un helado: Loli, Facu, mamá y yo. Papá no quiso venir, pero nos pidió que le lleváramos uno.

A pocas cuadras hay una heladería linda, grande, con mesas adentro, aire acondicionado y un helado riquísimo. Mamá se sentó con Loli, yo pagué los helados, Facu los pedía conmigo y los llevaba a la mesa.

Mami está en los setentitantos, los chicos entre los 8 y los 12, yo en los 40. Cuando los miraba mientras esperaba mi helado, se me hizo muy presente lo de los ciclos de la vida, cómo "una generación pasa y deja su lugar a la otra", en palabras de Qohelet.
Por un rato, todo estaba maravillosamente bien.

24 de noviembre de 2011

Disculpen mi risa

Ayer y hoy apareció en los diarios una terrible noticia: las pulseritas Power Balance no cumplen con lo que prometen -http://www.clarin.com/sociedad/pulseras-Power-Balance-empresa-quebrar_0_595740604.html-. Después de reponerme del shock inicial, que puso en jaque todo mi sistema de creencias y convicciones, de recordar a personas que me juraron los beneficios que le había traído usarlas, volví a mi manía de pensar, analizar...

Y lo compartía con algunos, vía face. Tute decía que era porque somos unos muppets consumistas. Yo decía que, para mí, tiene que ver con la necesidad de fetiches o seguridades. Somos modernos, científicos, pensantes: la cinta colorada o la pata de conejo es superstición, pero algo que de poder, equilibrio a las energías, es ciencia

Tiene que ver con que no nos animamos a rezar, y por eso tiramos buena vibra. 

Descreemos de todo, pero necesitamos pequeños mesías, pequeñas salvaciones. 

Aunque sean placebos. Peor es nada,dicen.
¿Peor que la mentira?

23 de noviembre de 2011

Tiranías II

La muerte de los padres/dioses/referentes dio a luz, también, al reino de la opinión. Paren, antes de calificarme de nazi intolerante, aguanten un cachito y lean.

La opinión está entremezclada y confundida con la certeza: si yo opino sobre algo, por la misma definición, no estoy haciendo ciencia. Hablo de lo que creo, me parece, percibo.
Si afirmo, si tengo certeza, es otra cosa: es así y no de otro modo. Yo no opino que tengo padre y madre; yo sé, afirmo, certifico que los tengo.

La opinión basa su saber en encuestas, y cree que las encuestas reflejan o hacen a la realidad; no distingue gradaciones: tiene la misma certeza la fuerza de gravedad que la vida en Urano.

Yo puedo opinar, intentar un acercamiento, sobre, por caso, economía mundial. Puedo hablar de lo que me parece. Ahora, por más que opinemos, se nos escapan muchas, demasiadas puntas como para poder pontificar.
Si pudiéramos distinguir eso, simplemente eso, ya sería mucho

22 de noviembre de 2011

Tiranías

Cuando fuimos modernos y superados decretamos la muerte de los dioses, de Dios, del Padre y de los padres. Tan asfixiados y oprimidos que necesitamos cortar con las referencias autoritarias, con las autoridades. Fue un buen momento para ensayar fraternidades libres, solidaridades nuevas. Freud diría: Chau, super-yo.

Años más tarde andamos desorientados porque el poder lo tomaron los niños/hijos, pura pulsión, puro ello. Y el ello es irracional, imprevisible, caprichoso. El niño hace que los adultos lo sirvan y complazcan. Ya, ahora mismísimo. Logra que los adultos le teman a él y desconfíen uno de otro: mamá dice que... papá dice que... Todos lo pasamos.

¿Qué nuevo tipo de padres/madres/dioses/Dios tiene que nacer?

21 de noviembre de 2011

Deal with it II

Decíamos con Marta, también, que la frustración tampoco tiene buena prensa. 
El modelo obliga al éxito y a la felicidad constante. Con una crueldad tremenda, culpabiliza a quien no está eufórico o se equivoca, yerra.

Peor aún cuando, incluso sin darnos cuenta, nos juzgamos bajo esa mirada o exigimos a los demás desde esa mirada. Enferma, nos enferma. De lo más alto al abismo en nanosegundos.

Queda poco espacio para la normalidad, lo cotidiano que escapa de extremos.

20 de noviembre de 2011

Deal with it

Decía Marta y coincidíamos: es necesario aprender a frustrarse y enseñar a frustrarse.

Para mí tiene que ver con saber que no somos el centro del universo, que no todo pasa a favor o en contra nuestro, que no todo sucede gracias a nosotros, ni todos los dioses conspiran para nuestra felicidad o desgracia.
También con saber contentarse -que no es lo mismo que resignarse o conformarse- con el presente para abrirse a la esperanza del mañana.
Con el largo proceso de estar siendo para llegar a ser, de ser-en-el-tiempo-y-espacio, donde las cosas son procesuales o tremendamente repentinas, o no son.

Con lo arduo, que no se opone a lo gratuito.

19 de noviembre de 2011

Viaje corto II

Volviendo de San Isidro me me siento en los últimos asientos del colectivo, en el medio. Al lado, una mujer me mira. Viene tejiendo al crochet, su hijo, de unos 6 años, al lado.
-¿Usté es Pablo, de San José?.

Cuando lo afirmo, deja el tejido y empieza a contar. Y cuenta que...
Su marido está detenido hace siete meses acusado de intento de violación, aunque no encaja con la descripción del sospechoso; que cuando lo visita, la inspección es vergonzante; que nunca jamás le levantó una mano; que crió a los hijos mayores, de otro hombre, como propios; que sólo tomaba los fines de semana; que el ADN resultó borroso, que la llama llorando, porque la celda en la que estuvo estaba infestada de ratas; que...

El colectivo bastante lleno, el hijo al lado, algunos parando la oreja para no perder detalle.
Lo más triste es la naturalidad con la que describía la situación; lo más triste es que no le parecía obsceno exhibir/se delante de su hijo, de los demás.

Necesitaba mucho decirse, que la escuchen.

18 de noviembre de 2011

Babeles

Mi pequeña biblioteca debe tener arriba de 350 libros. Novelas, escritura, teología, diccionarios, cuadernillos, fotocopias anilladas, cuentos, poesía. Se desacomodan en los estantes, se derraman en el escritorio, algunos en el piso junto a la cama, en la cajonera. 

Aparecen en el baño, la mesa del comedor o la cocina, otra pequeña estantería, el bolso o mochila que me acompaña. Algunos están en el exilio del préstamo, confiando en la vuelta. Otros ya perdidos. 
Sumemos la virtualidad que está en el rígido de mi computadora: no los posibles, sino los pdf, doc, páginas descargadas.

Entiendo que lo mío es rayano con la avidez, seguro. Pero cuando me encuentro con alguien que no sabe leer no puedo dejar de pensar en los mundos que se le niegan; cuando con alguien que no gusta de la lectura, los mundos a los que se niega. 

Historias, noticias, aprendizajes, información, vuelos, dolores, hermosura, verdes, números, deseos, traición.
Cabe tanto en una página.

17 de noviembre de 2011

Scary reality

Rocío vio una película de terror. Según el hermano, no era de terror, pero todos sabemos que lo que a los 12 parece una pavada, a los 8 es terrorífico.

Ya la abuela -mi madre- me había contado que las últimas dos tardes, que había llegado cansada del colegio, le pidió que se quedase con ella durmiendo un ratito. Cuando ayer llegó, luego de los saludos de rigor me contó la película casi entera, con voz aún de susto.

Pensaba, después, en esa necesidad de poner fuera los monstruos, el terror, la sangre. Gritar, temblar, clavar los dedos en la mano de quien está con nosotros. Cerrar los ojos con horror pero atraídos por el mismo miedo, para agradecer que la realidad que vivimos no es tan terrible.

Catarsis, le decían los griegos.

16 de noviembre de 2011

Viajes

En alguna película que guardo en la memoria (memoria de sábados sin TV por cable de hace bastante pero no tanto), un viajero espacial regresa a su mundo. O eso cree: regresa a un mundo igual al suyo pero en espejo. Sus amigos, su familia, todos son los mismos, se reconocen mutuamente -en realidad, no hace falta re-conocerse-. Pero la derecha es la izquierda, el corazón queda del otro lado del pecho, el hígado patea simétricamente opuesto...

Algunos, sin haber dejado la Tierra para algún tipo de viaje galáctico, tienen o tenemos viajes similares que nos hacen ver las cosas al revés: lo que parece bien no lo está tanto, lo malo parece menos peligroso que lo que el manual decía, el ladrón hace cierta justicia que no logra el magistrado.

María Elena, poeta, hablaba de "el reino del revés"; Jesús, poeta, del "reinado de Dios".
Cristales benditos.

15 de noviembre de 2011

¡Eh, don!

Por opción no suelo dar dinero en la calle o en los medios de transportes. Entre las leyendas urbanas del uso de los niños, la desconfianza con la que vivimos y los prejuicios, no me sale.

Sí, de vez en cuando, si tengo un cachito de tiempo y el viento a favor, prefiero ir con quien pide a comprar algo para comer. Me parece mejor, no sé.

Ayer a la tarde volvía a casa y bajé en otra parada del colectivo, para pasar por un negocio. Salgo, me rodean tres chiquitos de entre 9 y 11.
-Eh, don, ¿tiene una moneda?
-No, monedas no tengo, salí con billetes, no más.
-¿No nos da para comer?
-Mejor vamos a comprar algo juntos.

Cruzamos a la estación de servicio, entramos en patota. No los miré demasiado a ellos, sino que busqué una bolsa grande y no muy cara.
-¡Papas fritas!
-No, mejor unas galletitas para compartir.

Los del negocio miraban con desconfianza lógica. Pago, salimos y le doy el paquete a uno. Ellos doblan a la derecha, yo a la izquierda.
-¡Ey, señor!, escucho a uno que llama.

Me doy vuelta, ya a varios metros. Pulgar en alto, dice:
-Gracias.

Andaba yo tan apurado que no le di tiempo. Me "humanizaron".

14 de noviembre de 2011

Burdeles modernos II

Los otros días escuché y leí que en Estados Unidos hay 400 personas que tienen más dinero que los otros 150 millones de estadounidenses juntos. Y que dentro de esos 150 millones siguen habiendo diferencias abismales.
A nivel mundial nos cansamos de ver -pantalla mediante, graciadió- zonas de miseria y pobreza extrema.

El cuerno africano, que por suerte está lejos, la India, un poco más lejos, los pobres más incómodos que están cerca de casa. Los migrantes que molestan cuando no son blancos...

No deja de asombrarme, mal asombrarme que no sepamos tomar decisiones políticas a favor de estos y sí que medio mundo tiemble por el descalabro de la economía europea.
Mammón, el dios, sigue regodeándose.

13 de noviembre de 2011

Burdeles modernos

Las publicidades de aguas, yogures, probióticos, celulares, productos para el pelo... proponen comprar experiencias. Hacer la experiencia de tener tal marca, tomar tal agua, usar este champú. El producto pasa a ser un medio para sentir, conseguir, pertenecer.

El producto se compromete a dar algo más allá de sí mismo: el agua no hidrata o quita la sed, sino que conecta con la montaña; el celular, teje la red de contactos pretendiendo tejer vínculos.
La prostitución de los objetos.

12 de noviembre de 2011

Pegá un grito, pordió! II

Continúo lo del otro día - Pegá un grito, pordió!-

En un punto creo que los pasivo-agresivos son cobardes con un sesgo perverso:
cobardes porque no se animan a enfrentarse con lo que sienten/piensan/les sucede; con un sesgo perverso porque buscan el modo de proyectar o depositar eso en el otro para poder exorcizarlo: al no ser ellos quienes lo verbalizan o actúan, es el otro quien queda en lugar de malo, inferior, agresor, duro, lo que fuere.

Y si el otro no tiene cierta estructura sana, mínimamente firme, estable, termina creyendo que sí, que es el culpable de lo que sucede, de lo que le pasa a ambos.
Es una trampa para ambos, para todos.

11 de noviembre de 2011

XI del 11 del Once

El 5 de noviembre iba a morir Facebook a manos de Anonymus, y nada.
Pero por las dudas que este 11/11/11 produzca algo planetario, único, nuevo, no quiero quedarme afuera.

Me surgen dudas de porqué ahora, y no el 11/11/1111, pero no queda nadie de esa época para preguntar.
Temo que el 6/6/66 haya nacido el que tiene el número de la Bestia y ande por acá cerca.
Creería que el 7/7/77 es la fecha de creación de Seven up, pero no te lo puedo asegurar.
Sé que uno de las hijas de Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson nació el 8/8/88; lo que no sé es cuál.
El 9/9/99 mucha bola no le dimos, porque esperábamos algo tremendo, bueno o malo, para el 2000.
A mí me divertía el 20/02/2002, que era capicúa.

No sé, las matemáticas no son lo mío.
Por si acaso, me pongo la medallita del Gauchito Gil.

10 de noviembre de 2011

Pegá un grito, pordió!

Los pasivo-agresivos me sacan de quicio. Despiertan en mí la fiera y el oscuro pasajero, todo junto.
¿Por qué prefieren ese modo artero, solapado?.


Creo que primero, por cobardes: como no se atreven a pegar tres gritos, hacen lo posible para que los pegues vos.

Eso les sirve para re-afirmarse en su lugar de supuesta superioridad: ellos no son violentos, agresivos, impulsivos. No responden sino mansamente, sonriendo. Pero desparramando hiel y veneno.

Además, si se permitieran caer en la simplicidad de una mueca, un tono más alto, un sonido destemplado, eso los bajaría del pedestal en el que se ponen. Cosa terrible sería.

9 de noviembre de 2011

Extensiones II

Hay que hacer un esfuerzo para poder entender lo tribal.
  • No es algo primitivo, en sentido peyorativo, sino en sentido primordial
  • Es necesario superar la invención relativamente moderna de la familia tipo.
  • Hace falta, también, recuperar algunas inmediateces que hemos perdido: vecinos, comunidades, barrios.
Responde de algún modo a la globalización, excelente en algunas cosas, tremenda en otras:
Sabemos cómo se llama la esposa del presidente de USA pero ni idea del nombre de la del almacén, por caso. Consumimos alimentos, desde el pan hasta las cebollas, sin habernos ensuciado las manos en el proceso de elaborarlos. Vivimos en un lugar, trabajamos en otro, nos encontramos en otro, nos distraemos en otro. Nuestros bisabuelos, nuestros abuelos, inclusive, no tenían estos hiatos vitales.

La escala humana se nos perdió al ganar otras cosas... A buscarla.

8 de noviembre de 2011

Extensiones

El terapeuta me desafía, cada tanto, a que escriba tal o cual cosa. Incluso quiere que en algún momento hagamos algo juntos, que miremos de cerca alguno de esos temas medio fronterizos entre la moral, la medicina, la religión, la espiritualidad.

Ahora me "pincha" para que sistematice algo sobre lo tribal como modelo social/familiar. No termina de entenderlo o de verlo. Yo tampoco lo termino de ver clarísimo, pero sí sé que es algo para mirar de cerca. No la tribu urbana de, ponele, los emos, los góticos, los que sean.

Es esa extensión de la familia nuclear tipo. Pueden o no haber lazos de sangre, pueden o no haber acuerdos absolutos. Pero lo que no puede faltar es la sabia necesidad de reconocernos compañeros y limitados. Es más que un grupo de amigotes o parientes. No sé.

Ir más allá del metro cuadrado. Cuidar en común, pensar en común, soñar en común.

7 de noviembre de 2011

Soplar y hacer botellas

En algunos lugares enriquecen el agua con flúor para ayudar  a la salud bucal. Bueno, yo tengo un plan de salud que pienso presentar al ministerio: enriquecer el agua -y por qué no, el aire, la leche, las verduras, la carne- con algún ansiolítico, fuerte, en lo posible.

Digo: si llegar al lugar en el que estás te llevó años de........ (dejadez, negación, imbecilidad, ignorancia, o lo que fuere), probablemente te lleve un tiempo proporcional salir de ese lugar/situación. Desde que notás un obstáculo hasta que podés superarlo, lo más probable es que tengas que bancarte cierto proceso o camino.

¿Qué por qué lo digo?: porque me irritan y cansan quienes (me) exigen que en 5 minutos se les solucionen las cosas, desde un divorcio violento hasta un corte de pelo. Eso, entiéndanlo, sólo pasa en las series, novelas o películas.

Ficción, ¿se distingue?.

6 de noviembre de 2011

Vieja linda

Ayer a la noche tuve un casamiento; conocía hace rato a los novios y a muchos de los que estaban.

Lo mejor fue encontrarme con la abuela del novio. Nos vimos en medio de la celebración y tuve que esperar hasta el final para saludarla. Nos abrazamos largo. Yo no soy nada alto, pero le saco dos cabezas; es pequeñita y está un poco encorvada.
-¡Hola, nene!
-Mercedes, ¿cómo andás? ¡Qué lindo verte!
-No me lo perdía ni loca.

Me tomó del brazo y salimos por el pasillo, cual pareja de recién casados.
-Mercedes, ¿seguís fumando?. 
-No, dejé este año, me dolían un poco los pulmones.

Tiene 92. La quiero

5 de noviembre de 2011

Matemáticas reloaded II

De todos modos, reconozco que la simplificación es necesaria muchas veces: ayuda a decidir, a discernir, a ver cómo se resuelven las cosas de modo fácil y rápido.

Poner el ojo en lo esencial, lo central, requiere muchas veces, "sacar" lo accesorio, lo que distrae.

Negarlo sería necio, al menos.

Es un ejercicio que si acordamos hacerlo, está bueno. Pero hay que acordar y hacerlo juntos, si no se convierte en una manera de borrar conflictos.

O conflictivos, o conflictuados.

4 de noviembre de 2011

Perspectivas

Rocío se quejaba porque quiere que se note que los árboles son más chiquitos que las personas que están cerca. Traducido: estaba empezando a sospechar la necesidad de referencias, de puntos de fuga, de perspectiva para poder dibujar y que se notase lo que pretendía.

-Tío, ¿cómo se hace para...?

Como todavía se divierte preguntando y aprendiendo, buscamos hojas y lápices, hicimos dibujos para ver cómo lograr esa sensación. 

Concluimos: lo que está cerca, parece más grande, más importante. Pero no siempre es así; depende de dónde nos paremos a mirar.

Cuando dibujamos es claro...

3 de noviembre de 2011

Matemáticas reloaded

¿Se acuerdan cuando en el cole nos hacían simplificar una operación?. Por si no se acuerdan, adjunto dibujo:
Para resolverla, para simplificar, había que tachar algún término, reduciéndolo, disminuyéndolo, dividiéndolo o eliminándolo.

Cuando escucho ciertos intercambios de ideas, o de gritos, de posturas que justamente, simplifican al que tienen delante, me viene la imagen de esas cuentas: simplificar, para resolver, tiene que ver con tachar, reducir, disminuir, dividir o eliminar.

Números, ideas o personas. Casi lo mismo.

2 de noviembre de 2011

Si tratás, no te sale

LA noticia del día: un nene de siete años cayó desde un séptimo piso y sobrevivió. Parece que como aterrizó de pie, sólo se quebró las piernas.

Tantas cosas se me ocurren...
Pero sobre todo me asalta la certeza que, si yo me caigo de un banquito, termino peor que él.
Seguro.

Decían y repetían los periodistas -por falta de imaginación o exceso de lugar común-: Los chicos tienen un dios aparte. 

Más allá de la reflexión teológica digna de "Todo por dos pesos", estaría bueno que tuviesen adultos cercanos más que dioses azarosos.
Y ni hablemos de la Pradón.


1 de noviembre de 2011

Recreo

Ayer almorcé con Manu y su papá. El almuerzo es la excusa para el encuentro, no más. Llevamos al niño al jardín y mientras esperábamos que la mamá volviera del trabajo, seguimos hilvanando ideas. O deshilvanándolas, no sé bien. En medio de esto nos encontró Mari al llegar:

Desde cómo intentar compensar la educación formal que a veces deja que desear, repasar algunos sueños renovados y otros nuevos, tratar de no perdernos en el medio de una frase, retomar la idea que habíamos dejado, animarnos a lo que no es "productivo", amar lo que vivimos y querer mejorarlo, reírnos porque ya "estamos mayores" y nos olvidamos que vimos tal película o leímos tal libro...

Es tan bueno poder seguir reconociéndonos compañeros de camino. Hace bien.

31 de octubre de 2011

Corte y confección

Leía un artículo en Página 12 -Si hay violencia, que se note mucho-. Más allá de lo que dice en sí, está bueno el análisis propuesto. Está bueno que veamos cómo lo que se nos muestra, lo que miramos, lo que leemos está recortado, mediado, filtrado.
Si a veces ese recorte es tendencioso o no, es otro tema; si admite ser un recorte, es otro. Pero cuando dejamos que estos recortes construyan nuestra realidad, es todo un tema.

Es creer que las cosas que pasan, que nos pasan, son como fotos, estáticas, capturas. Es no entender que hay dinámicas cercanas y lejanas que provocan, causan este presente abreviado y extenso.

Nos debemos, tenemos como deuda y obligación, ir descubriendo las costuras, los hilvanes, los tijeretazos.
No sea cosa que traguemos sapos creyendo que es faisán.

30 de octubre de 2011

Fine, fine line

Que todos somos un poco esquizoides no es novedad: de la incoherencia -conciente o no- que acompaña nuestro decir, desear y hacer, hasta las formas más enfermas y perversas.

En un punto está bueno tenerlas y conocerlas, porque al menos nos mantienen en tensión, nos ponen en movimiento hacia lo no-acabado, nos permiten estar siendo hacia.

También creo que pasamos, atravesamos, estadíos que nos ponen más sensibles o menos susceptibles a algún tipo específico de estos desfasajes. Me pasa, últimamente, que no puedo dejar de notarlos en otros, sobre todo, y en mí -claro que menos-.

Me tocó estar en una mesa/conversación "de señoras gordas y paquetas" -sin señoras gordas y paquetas-que me produjo ruido interno: no por algo moralizador, sino porque me dio la sensación que a nadie más le hacía ni una pequeña interferencia.

Me dolió un toque. Yo me asombro.

29 de octubre de 2011

Como drogado, ponele

En un momento de la madrugada soñé que me pegaban en la espalda, en la cintura, en los hombros. Me desperté al rato, tapado hasta la nariz, en posición fetal, y con frío. Obviamente, estaba con fiebre. Encima, no tenía ni una aspirina -lo malo de tomar antidepresivos y esas cosas, es que me olvido de los remedios "normales"-.

Intenté dormir inútilmente; leí un poco sin saber qué tenía adelante, hasta que se hicieron las 7,30 y llamé a una amiga que vive cerca para que, antes de ir a trabajar, me comprase unos ibuprofenos. Los trajo y pasé, de la cama al sofá -incómodo, chiquito-. Prendí la estufa y la tv. ¿Qué pasó luego?. Ni idea, fui y vine en un estado de semivigilia, abrigado con medias, polar y pijama invernal, más mantita. De la tele hilvanaba cosas inconexas -o yo, no sé-.

Hacían 25º y yo con estufa, divagando. Debería cambiar de dealer.

28 de octubre de 2011

Viaje corto

Hay un hombre que sube habitualmente al 333 -línea de colectivo que tomo para ir a casa o volver-. Un vendedor ambulante: tranquilo, no de los que te taladran con su cantinela. Con la misma serena dignidad te vende unas medias de mujer, chocolates de primera, marcadores o pegamento instantáneo.

Ya nos saludamos, incluso si nos cruzamos fuera de su "ámbito laboral".

Cada vez que aparece con su bolso y sus ofertas, presto atención, no sea que justo necesite lo que vende. También presto atención porque me admira la dignidad con la que trabaja: no pretende conmover, no coacciona con la oferta del día, comunica lo que tiene...
La verdad, lo admiro.

27 de octubre de 2011

La gente anda mal VI

15,30. En casa de los viejos. Ellos no estaban así que cuando sonó el teléfono, lo atendí.
-Hola...
Nada
-Hola...
-Sí, buenas tardes, perdón. Mi nombre es Dora y quería hacerle un par de preguntas.

Encuestas, pensé. Como me da un toque de pena que nadie les conteste...
-Sí, dale.
-¿Ud. cree que dios cuida de nosotros?
-¿Qué, cómo?.

Había entendido, seguro, pero me descolocó un toque; además "cuida de nosotros" me sonaba raro, al menos para el castellano rioplatense.
-Sí, si ud. cree que con todo lo que pasa, si cree que las cosas van a mejorar.

Si antes me sorprendí, "todo lo que pasa" y "las cosas van a mejorar" me terminaron de despabilar.
-Mirá, es tan amplia la pregunta que es imposible responder por teléfono y fácil. Además, todo bien, pero no me interesa hablar de esto con vos, Dora, gracias y chau.

Porque, probablemente, "todo lo que pasa" no sea lo mismo para ambos. O dios y su cuidado para con nosotros.
Entre tantas otras cosas.

26 de octubre de 2011

Grandezas

Me sorprendo, nuevamente. 

Creo que en el fondo, soy ingenuo. Espero que los demás -y yo también, para qué negarlo- sean/seamos gente de grandeza, de horizontes amplios o ampliados, de capacidad para ver/desear/esperar más allá del centímetro cúbico de nuestra pequeñez.

Cuando no somos capaces de hacerlo, de compadecernos, de conmovernos, de empatizar, nos perdemos algo de lo humano.

Eso nos achica.

25 de octubre de 2011

Dudas

Alguien que no tiene humor, ¿puede gozarse con una poesía?.
Digo, captar otras profundidades, en bellezas o en lenguajes, en sutilezas o palabras.

No el humor de la carcajada incómoda y grosera, ni la poesía metafísica.
El humor simple de la caída en la calle; la imagen simple, linda, del sonido del mar en algún poema de Neruda.

La lengua, el idioma, tanto en la poesía como en el lenguaje, expande fronteras, sentidos, límites.

¿Podrán?. No sé. Ojalá.

24 de octubre de 2011

A boca de urna II

Con las elecciones terminadas y los resultados ya conocidos, se juega nuestra democracia.

No la jugamos en ir a votar por quien queremos o por quien menos nos disgusta; la jugamos en seguir siendo ciudadanos, constructores, responsables, más allá de que haya ganado nuestro candidato.

Como con la familia: no es la soñada, es la que hay, con los que son.
Lo que no impide que nos queramos más, que no pasemos por momentos de distancia o enojos.

Somos también esto. Eso.

23 de octubre de 2011

A boca de urna

Volvemos a votar en Argentina, eligiendo presidente, gobernadores, intendentes, senadores, diputados, concejales... Un montón de cosas. Da fiaca pensar en la cola, la espera previa a entrar al cuarto oscuro; a la vez, personalmente me encanta el clima de "domingo de elección".

Tengo la suerte de ser de aquellos que, desde los 18 años han podido votar continuamente. Mi hermana mayor, por caso, votó por primera vez a los 24; mis padres, mis abuelos, nunca pudieron hacerlo de corrido, cada vez que hubiese correspondido.

Me da cierta pena cuando veo que algunos, varios, no lo aprecian, no lo celebran. Pienso en la sangre que se derramó, las vueltas que se dieron, las personas que soñaron.

Votan con nosotros hoy.

22 de octubre de 2011

Estertores

Cuando el imperio romano comienza a caer es porque Roma, el centro, la capital, pierde centralidad, las provincias ganan en autonomía, no hay quienes trabajen el campo, los comerciantes y artesanos ya no trabajan como antes ante la crisis económica, los impuestos recaudados no alcanzan para mantener a los dirigentes ricos...

Cuando estos días veo cómo USA se regodea mostrando el cadáver de Khadafi -más que el de Bin Laden, para que no nos queden dudas- y cuando oigo las reflexiones (?) de algunos que siguen seducidos por la democracia del norte, me pregunto cuánto falta.

Roma también parecía eterna.

21 de octubre de 2011

In dis capacidades

Volvíamos con Facu -12 años recién estrenados- luego de compartir el almuerzo. Tomamos el tren en Belgrano, bajamos en Beccar, y caminábamos para su casa. Tenía que "devolverlo".

Pasando por una plaza -en la cual anduve en bici hace cien años- me comenta:
-¿Viste, tío, que pusieron juegos para discapacitados?.
Miré y sí, una hamaca, un subibaja, una calesita arregladas para que alguien en silla de ruedas pueda subir. Juegos integrados, les dicen.

Me asombró para bien. Aunque no pude con mi genio y respondí, invitándolo a pensar juntos:

-¡Qué bueno, alguien con silla de ruedas puede subirse!. Ahora hay que hacer otros para los que no tengan brazos, para quien le falte una pierna, para...
-¿Por?.
-Porque estos están pensados para alguien en silla de ruedas, está buenísimo. Pero hay muchas otras discapacidades...
Se quedó un poco callado.
-Cierto; es muy difícil hacer que todos puedan hacer todo.
-Tal cual; hay que intentarlo, pero es casi imposible. Está bueno saberlo y pensar las cosas, pero no sé si podemos incluir absolutamente a todos en casa cosa.
-Pero hay que tener cuidado, ¿no?.
-Y sí: no estacionar donde hay rampas, no usar los espacios para discapacitados, tener en cuenta a los sordos para hablarles de frente...
Llegamos a la conclusión: no toda exclusión es de mala leche, no toda inclusión es posible todo el tiempo. Y tiene 12.

20 de octubre de 2011

Coordenadas

Admito que soy clasista, lo sé. No me enorgullezco de eso. Pero la proliferación de wachiturros, la cultura de la cumbia y el parlantito desconado que suena en el bondi, el qué hacé vieja,  o amigooo, me sacan.

Entiendo, comprendo, sé que hay diversas culturas, diversas maneras de ser y estar educados, de percibir la realidad y de ser sensibles a ella. Entiendo, digo, pero estas cosas -y otras analogables- me parece que embrutecen, ensordecen, achican horizontes.

Es lo duro, lo bruto (no que sean brutos, que es diferente). Lo que achata y creo quita posibilidad de asomarse a algo más.

Y creo, también, que quien no sale de la Recoleta o de la Horqueta, también se embrutece. Pero es más cool.

19 de octubre de 2011

Ciclos II

No me extraña que las nuevas generaciones (¿cuáles?) no tengan especial aprecio por nuestros ritos, o los encuentren viejos, duros, ajenos.

Muchos de ellos -¿nosotros?- crecieron con un televisor presidiendo la mesa familiar, si es que había mesa y familia.
Otros nunca vieron cocinar a sus madres más que tartas o combinar latas.
Otros no se dormían con sus padres contándoles cuentos.
Otros no iban con sus abuelas al templo.
Otros no inventaron juegos repetidos.

Hay otros ritos, claro, y si me pongo apocalíptico y negativo, los veo casi como consecuencia.

18 de octubre de 2011

Ciclos

Vale compartió algo que me hizo volver a mirar la necesidad de los ritos -no la obsesión, ya lo saben-.

El ser humano apenas homínido, poco después de erguirse en dos patas, descubre que luego del invierno, viene el calor de nuevo. Y cada primavera, ritual, cósmica, le asegura que el caos no gana, que todo puede estar bien.

El nene que tímidamente comienza el jardín de infantes confía en que cada día, mamá, papá, quien fuere, lo busca para reintegrarlo a su casa. El rito le da paz, lo serena; le permite entrar a la salita, porque a la salida, lo esperan.

La púber se debate entre la sorpresa de la menarca y el integrarse al rito mensual de cientos de miles de mujeres.

El adolescente extraña la seguridad acotada de la infancia, donde las cosas eran más rutinarias, más seguras.

El bebé necesita su baño, sus brazos, su teta para poder entregarse al sueño. Ritos maternales, paternos.

Los amigos pasan el mate mientras charlan; o cocinan juntos para compartir mesa, rito sublime.

El rito nos humaniza, nos enraíza, nos hace tradición. Nos hace falta.

17 de octubre de 2011

On/off

Pretender respuestas simples a problemas complejos es una necedad. Creo, voy creyendo, que muy pocas cosas pueden tener respuestas únicas, unívocas e inalterables.
Creo que es necesario, claro, que aprendamos o nos enseñen "binariamente": blanco/negro, mal/bien, sí/no. Así vamos formando criterios, hábitos, costumbres, culturas. Es el modo en que le enseñamos a los pequeños (o nos enseñaron de pequeños).

Lástima que neuróticamente queramos continuar así en la vida adulta.
No hay modo de lograrlo sin que algo se rompa: la realidad o nosotros.

16 de octubre de 2011

¡Sálvame, Freud!

Mariana posteó esta foto de Freud. Dudo que la frasecita sea suya, pero está genial.

Antes de (auto) diagnosticarse depresión o baja autoestima, primero asegúrese no estar, de hecho, simplemente rodeado de imbéciles.


Digo -por haber pasado por esa enfermedad-: peor aún, si esos imbéciles, son quienes diagnostican, dicen, pontifican, exigen, para luego culpabilizar al sufriente.
Digo, cuántos actúan/actuamos como psicópatas encubiertos.

Si no fuera para reírse, sería para llorar.

15 de octubre de 2011

Milímetros, no más

Curiosamente, me sigo sorprendiendo de algunos seres humanos, por no decir de todos.
El prejuicio arraigado con el que algunos se mueven, es tan fuerte que ni notan que sea prejuicio.

Se lo decía a alguien que, al contestarle una pregunta que me había hecho, como no era la respuesta que esperaba, pensó que lo estaba cargando.

-Me asombra lo prejuicioso que sos.
-¿Quién?. ¿Yo?. ¿Por?.
-Porque me parece que no sos capaz de moverte medio centímetro de tu cuadrado. Me asombra...

Sí, soy un gil.

14 de octubre de 2011

De chóping

Buscando el regalo para mamá -que no conseguí, por otra parte-, recorrí varias cuadras, miré varias vidrieras,entré a unos cuantos negocios, pero no pude superar la fobia a los vendedores; en realidad, a algunas especies de vendedores que paso a enumerar.

  • El que se te arroja apenas entrás: ¿Necesitás algo?. Sí, que me salgas de encima.
  • El que se desentiende -el otro extremo-: podés pasar 23 minutos mirando, sospecho que hasta te podés llevar un maniquí, y no deja de mascar chicle y mandar mensajes de texto.
  • El que no se banca no tener lo que buscás: ¿Tenés remeras blancas?. No, remeras blancas no, pero me quedan estas botas de leopardo... ¡Remeras, te dije!. No, pero... ¡REMERAS BLANCAS!
  • El paranoico: no te invade, no es indiferente, pero no te despega la vista, sospechando que le vas a robar algo, lo que sea.
  • El que se hace el compiche: Yo tengo unas iguales que me llevé. Papi/mami, si VOS tenés unas iguales, es señal del cielo que no tengo que llevarlas.
  • El que se cree dueño del local, o superior al cliente: contesta despectivamente, "séee; mmnnnóoo; pará que me fijo si hay tu talle, pero no creo"... Mátense.
Sí, lo sé, soy un fóbico social, pero digan que no les pasa...

13 de octubre de 2011

Preliminares...

Se viene el día de la madre. Mi misión, lograr que madre desista de amasar y cocinar -en parte para aliviarla, en parte para ponernos a salvo de cualquier inconveniente -que prepare menos y nos quedemos con hambre, que ponga azúcar en lugar de sal, que se pelee con padre y deje todo a la mitad- y averiguar qué quiere de regalo.

Confabulamos con mis hermanas y como innegablemente soy el preferidísimo, allá vamos.

-Ma, antes que te regalemos cualquier cosa, ¿querés o necesitás algo?.
-Sí, no, no sé... Ah, unas bermudas.

Intento que la cara de sorpresa no me delate. Mamá tiene 73 y la verdad, no esperaba oír bermudas. No sé por qué pero esperaba perfume, cartera, algo más de señora.

-Ok, ¿qué talle?
-Ni idea, la verdad que no sé.

Bien, ahora no sólo tengo que comprarlas sino adivinar. Y sumar algo más a las bermudas, lo cual me consumirá la poca imaginación que tengo. Sigamos.

-Che, ma, pensábamos que mejor no cocines, no te tomes el trabajo, hacemos un asado...
-Nonono, yo quiero amasarles, tengo ganas. Vos después los cocinás, pero yo quiero amasar...

Listo, me mató que tenga ganas, que quiera amasar para 15. Y a sus 73...
Vamos por las bermudas.

12 de octubre de 2011

Repasando II

Lo de Galeano me puso a pensar en la economía de palabras. Pasó que días atrás me reencontré con un libro leído en la adolescencia y, más allá del argumento, sin dudas bueno, sobraban las palabras: si hubiese tomado un lápiz para tachar adjetivos, adverbios, descripciones malas... creo que de 250 páginas quedarían 90 y sería un mejor libro.

Pero, por caso, la trilogía de El señor de los anillos también trae larguísimas descripciones, que no sobran, que ayudan a ver, a entender, a percibir. Son conductoras, no obstáculos. Otros autores son más austeros, más económicos en las palabras, lo que hace que cada una tenga su peso propio.

No es que no tengan cómo decir: es que tienen tan claro lo que quieren comunicar que no necesitan más.

Sucede en los textos y en las personas.

11 de octubre de 2011

Repasando

Cada tanto me pongo a releer cosas ya leídas que me han gustado. Es probable que tenga más tiempo releyendo que descubriendo por primera vez un texto. Me ha pasado, incluso, leer alguna novela larga, sesuda, ir intuyendo o adivinando lo que pasaría, para finalmente darme cuenta que ya la había leído.

Anoche, como no podía dormirme y ya había terminado un libro nuevo, volví a abrir Bocas del tiempo, de Galeano: relatos breves, mínimos. Algunos de sólo diez renglones, algunos de una carilla. Nombres, lugares, sueños, testimonios se mezclan en un hilván de palabras económico, preciso. Duelen, ríen, pasan. Da sus palabras y te las deja ahí, para que las recibas, para que las acojas y te inquieten, conmuevan, les respondas.

Casi como parábolas.