Gente que se dio una vuelta


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2 de julio de 2013

Beccar-Mitre-Colegiales

La tarde se pasó entre ir y volver desde casa a Colegiales, donde operaban a mi hermana mayor. Nada importante, una cirugía menor, pero mi madre quería ir. Insistentemente. Le propuse encontrarnos e ir juntos:
colectivo, tren y unas cuadras del brazo, a paso tranquilo.

Un día de invierno precioso. Solcito, poco frío. Compramos unas flores que no pudimos dejarle a la operada -política del sanatorio-. Miramos casonas con puertas canceles, zaguanes, balcones, molduras. Se paraba a ver ropa de bebés "porque es lindísima"; botas, que "me encantan, pero ya no puedo usar". 
Como el equilibrio le falla un poco, íbamos del brazo. Cuando la escuchaba arrastrar los pies, la cargaba inventando algún paso en el que había que levantar las rodillas. Se reía y se enojaba.

Volvíamos y yo me bajaba antes que ella. Le digo:
-Llamáme cuando llegues, así me quedo tranquilo.

Soy ella.

4 comentarios:

Roxana Lebreo dijo...

más tarde o más temprano, nos descubrimos siendo nuestros padres, o al menos teniendo miles de sus gestos y hábitos... Y aunque hagamos nuestro mayor esfuerzo por diferenciarnos, es inevitable!

Pablete dijo...

A veces me descubro gozosamente; otras menos... Esta vez fue de las primeras.
¡Gracias por pasar y espiar!

Kanene dijo...

Me gusta leerte.

Pablete dijo...

Kanene, es una caricia tu comentario. Gracias, muchas gracias.