Adultos que me recuerdan a esos niños pequeños que corren tras cada juguete nuevo que aparece.
Adultos que se enganchan con alguna cuestión y tragan todo, sin discernir, sin pensar, acríticamente.
En todo campo, en todo nivel, en todo tema.
No reivindico el escepticismo, sino que me da pena o susto cuando canonizamos sin pensar, sin mirar, sin juzgar. Cuando nos apropiamos de la conclusión de otro/a, sin saber qué lo lleva a ese punto, sin hacer ni medio paso de ese camino.
Filtrar, discernir, elegir, mirar, sospechar.
Confiar, claro, pero sin ser ingenuos.
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