Gente que se dio una vuelta


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17 de julio de 2014

Gracias, me cuido solita

Me encuentro con este titular: "En fotos: los padres que prometieron cuidar la virginidad de sus hijas" (En fotos)
Más allá de considerar o no la virginidad como algo con valor religioso -varias religiones y culturas la asocian a lo sagrado), hay tantas cosas que me parecen peligrosas/raras en esto... enumero algunas -aunque no espero las compartan o entiendan todos/as-.

  1. El padre/varón/macho protege el cuerpo de sus hijas mujeres; la "no virginidad/pureza" es un deshonor al pater familias: una hija no virgen es la deshonra. 
  2. ¿Por qué las protectoras no son las madres? Además de nos ser vírgenes, claramente, son incapaces de proteger, pareciera. Por no decir que son, también, menores de edad, propiedad del marido.
  3. ¿No sería mejor que les enseñaran a cuidarse por sí mismas, independientes, pensantes, sabias en sus elecciones? ¿No será que, en el fondo, les tienen miedo a ellas?
  4. ¿Qué pasa si ellas no quieren su himen sino toda su persona protegida y no sólo por el macho, sino por la tribu? 
  5. ¿Qué pasa si, en pie de reciprocidad quieren proteger ellas? 
  6. ¿Por qué no cuidan así la virginidad de sus hijos varones y se sacan fotos melosas con ellos? No es de machos, claro.
  7. Si, por más que lo intentan, no pueden "proteger" a sus vírgenes, ¿se los puede demandar por incumplimiento de deberes?
  8. Por último, pero no final: el titular habla de fotos de padres... y en las fotos están padres e hijas... Hasta el titular las silencia.

Esto también es sexismo.

1 de julio de 2014

Filosofía de goma

En el colegio me enseñaron que el hombre puede ser definido como animal racional. Creo que Aristóteles lo decía. Zoon logon ejon: animal que razón, aunque logon podría ser sentido, discurso, palabra -legein, de donde deriva logos, es decir. La facultad reafirmó esa idea, sumando más datos: potencias volitiva, racional y no sé qué más. 

Lo que aprendí se desdice a diario: la sinrazón, el no sentido, la incapacidad de usar la palabra, se reafirman.
Siento, por momentos, que más que tener razón, sentido, palabra, agonizamos en su búsqueda.

25 de junio de 2014

¿Qué sucede, Marco Antonio, para que tengas esa cara tan lavada?

Leo una novela. 
La narración es pasable.
Los diálogos, por el contrario, son tan poco creíbles que acribillan los ojos.

Las palabras y expresiones usadas no son coloquiales -y el contexto lo pide todo el tiempo-.
Cada personaje, con sus líneas, más que charlar, enseña. Enseña como una maestra de segundo grado. Enseña mal.
Las situaciones son forzadas, los personajes despiden moralina barata, queriendo responder a otra moralina más barata aún.

Salteo párrafos enteros, leo en diagonal, para poder ver qué sucede.
Para aprender cómo no escribir.

15 de junio de 2014

Al taco

Yendo para el barrio, paso delante de una casa. Temprano, a eso de las 17,30. Desde afuera se oía la música atronadora. Es decir: pasando, no podía escuchar a la persona que iba mi lado.

Me imaginaba a una madre o un padre queriendo decirle algo a su hijo/a o al hijo/a con ganas de compartir cierta necesidad o simplemente queriendo ser escuchado.

Me imaginaba a un nene que se quedó encerrado en el baño y pide que lo ayuden.

Me imaginaba auna mujer gritando porque le pegaban.

Me imaginaba a un adolescente llorando a los gritos porque su novio/a lo dejó.

Me imaginaba a un otro subiendo el volumen, para no escuchar ni escucharse.

11 de junio de 2014

Te amo, te odio, dame más II

Sigo...

Digo, basado en mi propia y limitada experiencia: he tenido amores que desaparecieron. Por distancia física, por cansancio, por dejar de ver a los amados, por peleas o desavenencias, por opciones que no compartimos...
Puede ser que, recordándolos, sienta nostalgia, recuerde con cariño, me asombre de la lejanía que se instaló, me provoque tristeza, no recuerde cómo ni por qué empezó la cercanía o se introdujo la distancia.

Pero si pienso en un par de odios (palabra fuerte y que asusta tanto que ni nos animamos a decir que lo sentimos) es casi sentir de nuevo la bronca, aunque quizá no la misma. Es revivir la decepción, la mano traidora, la puñalada... 
Si no hay un gesto de sanación -dar, pedir, recibir el perdón-, siguen hiriendo las heridas.
Montescos y Capuletos redivivos.

10 de junio de 2014

Te amo, te odio, dame más

Cuando el odio es la opción, no hay argumentos.

Es más fácil dejar de amar -celos, cansancio, rutina, otro amor que aparece, desgaste, infidelidad- que dejar de odiar.

Nada que haga el odiado puede ser del agrado del odiante. Por el contrario, todo es susceptible de sumar al odio.

Para dejar de odiar, hay que dejarse. Dejarse de buscar motivos, dejar de justificarse.
Pegar un salto. Vértigo.

31 de mayo de 2014

Efecto dominó

Volviendo en auto un mediodía quien me traía hablaba de todo y de nada.
Dice, convencido, dolido, incluso:

-Yo no entiendo cómo hay cada vez más pobres.
No sé dónde los hay, ya que no me lo dijo: ¿en el país, en el mundo, en Etiopía?

Respondí:
-Lo que yo no entiendo es cómo hay cada vez gente que se enriquece más y más.

Pero no estábamos para hablar de causas y efectos. 

27 de mayo de 2014

Casi humano

Un perro insistió en seguirme más de cinco cuadras. Feo, callejero de toda calle. Este iba un par de pasos atrás. Si me detenía, él paraba. En algunos momentos se adelantaba unos metros y miraba hacia atrás para asegurarse que yo seguía ahí. No quería ahuyentarlo porque me daba miedo cómo reaccionaría. 

Cruzó las calles que crucé, marcó territorio en varios lugares y por suerte desistió en su persecución a media cuadra de casa. No sé por qué comenzó, no sé por qué paró.

Se parece a mucha gente que conozco.

17 de mayo de 2014

Marcas de nacimiento

El mito dice que si una embarazada tiene un antojo y no lo satisface, aparecerá en la piel del bebé en forma de mancha oscura. Las abuelas llaman a esas marcas antojos, justamente.

Pienso en otras marcas de nacimiento, que lejos de ser antojos maternos, son productos de un entramado social, económico, racial, de origen, tan fuertes que signan más que los méritos o esfuerzos personales: ser morocho, de barrio marginal, pobre, es un triste handicap. Lo veo cotidianamente y no deja de doler.
Ser de clase media alta, de un barrio acorde, suma. Lo veo, y no deja de doler.

¿Cuánto más hasta la utopía?

11 de mayo de 2014

Cuestión de actitud

¿Y si ponemos una décima parte de la energía y tiempo que le dedicamos al mundial a

  • ser más honestos?
  • preocuparnos por el otro
  • leer un libro
  • salir a pasear
  • trabajar por el país que queremos
  • romper con las telarañas del mal
  • aprender el nombre de cuatro mujeres desaparecidas en las redes de trata
  • dar algo de tiempo en un trabajo voluntario?

Un cachito, aunque sea.

16 de abril de 2014

Gordura e hinchazón

Hay quienes a lo largo de su vida conservan un mismo estilo, una coherencia que los atraviesa -para bien o mal-, que los hace fieles a su tiempo, a la historia, a sí mismos. 

Personas que pueden y se dejan interpelar por los hechos, que en su honestidad no dudan en reajustar ideas, revisar posturas, repensar lo conocido, pero con una gran fidelidad a lo que son y postulan. Maleables, pueden adaptarse no para sobrevivir, sino para encontrar más vida. Son las menos.

La mayoría, creo, piensa que conservar un estilo, una línea, ser coherentes, es pensar exactamente lo mismo a los 20 que a los 40, a los 40 que a los 60. Rígidas, endurecidas, cual cruzados buscan la pureza prístina.

Gente que envejece pero mantiene sus ideas jóvenes. Bah, más que jóvenes, adolescentes. Bah, infantiles. Esos sobran.

13 de abril de 2014

Domingo de Ramos

Por costumbre, almanaque, tradición, fe, superstición, inercia y varias razones más, estamos empezando la semana santa. Las diversas iglesias cristianas celebran la muerte y resurrección de Jesús, corazón de la fe.

Hoy, domingo de ramos o de pasión, muchas personas se acercan a buscar el ramo, se lee la entrada de Jesús a Jerusalén, y el proceso, condena, muerte y sepultura. A muchos nos conmueve  y toca algo adentro.

Este año me resuenan fuertemente un par de cuestiones que olvidamos:

  • Jesús es asesinado. La cruz es un asesinato, es la pena de muerte infame reservada a los infames.
  • El proceso lo lleva adelante gente religiosa, la elite del sanedrín, los sumos sacerdotes.
  • Los que se creen justos y con derechos delante de Dios y el pueblo judío, son quienes la provocan.

En momentos de acusaciones y condenas fáciles, de violencias de los que se llaman buenos, de desprecio por los marginados o marginalizados, me está bueno recordarlo.
Mirar al crucificado y a los crucificados.
Elegir no estar entre los impecables.

12 de abril de 2014

No me des una mano

Imposible, imposible, imposible razonar con algunos seres humanos.
Me pasó ayer mismo con una persona. No había manera de seguir una línea racional, de sumar aunque sea la duda sobre la propia percepción, la posibilidad de una realidad más grande que la mirada parcializada.

Ni por vía de razonamientos. Ni por vía del humor. Ni por vía de la ridiculización. Nada.
A toda costa buscaba argumentos para afirmarse en su postura -insostenible, por donde se la mirara-. Fuera de eje, fuera de foco, de marco. Necesitaba que validaran su desborde, su desprecio, su miedo, su locura, su pánico.

Intenté, juro que intenté abrir a una posibilidad diferente, menos tremendista. Nada.
Al final, no entiendo para qué algunos piden ayuda si lo que quieren es hundirse. A no ser que esa sea la ayuda que buscan: ser hundidos.
No está en mi vocación, gracias.

7 de abril de 2014

Gente (no) como uno

"La gente", esa entelequia que opina, dice, piensa. Que marca diferencias: la gente por un lado, los demás por otros. La gente está cansada de los delincuentes, que parecen no ser gente. La gente dice que no quiere corrupción, como si los perros fueran los corruptos. La gente no piensa, dice alguien superior. La gente es estúpida, o mala, o traicionera, afirman.

"La gente", esa entelequia, define que hay otros que no son gente. O no tan gente como nosotros.

Reclamo para mí la categoría "gente" y digo: hay gente maravillosa. Gente que le pone cara a la entrega. Gente que piensa, que no es mala, que no se cansa, que opina con fundamento y trabaja con más fundamento aún.

Gente muy gente que, incluso, se anima a construir y buscar donde otros ven escoria.
Gente que sí.

5 de abril de 2014

Profunda oquedad

La gente demasiado básica me desanima.
La gente demasiado enroscada, también.

Si no sos capaz un par de ideas, de pegarte un recorrido por el propio interior, de compartir un momento de silencio sin desesperar, de deleitarte con unos fideos con manteca y también con una comida exótica, de leer algo más que los zócalos de la TV o los titulares del diario, paso.

Si sólo sos capaz de hablar en abstracciones, si solo hablás de vos, si tu silencio es pura neurosis, si sólo comés sushi o las milanesas dee tu madre, si leés Derrida y no podés sentarte en la peluquería a esperar con una Caras, Paparazzi o El Gráfico, también paso.

Pero si vas y venís rebotando entre todo, podemos charlar.

2 de abril de 2014

Reiterativo

Es doloroso ver cómo encontramos más argumentos para odiar, descalificar, segregar, despreciar, justificar que para construir, abarcar...

Las expresiones leídas u oídas a comunicadores sociales son paupérrimas: la crispación, los tonos dramáticos, las palabras apocalípticas, el deseo encubierto de sangre, el posicionarse fuera del conflicto o dentro, sólo para aclarar que son de los buenos... la impresión de una larvada alegría al ver el caos.

Todo, claro, con una indignación hacia los otros, los políticos, los ladrones, los violentos... todos esos otros que no son yo.

De sumar, ni hablemos.

1 de abril de 2014

No, gracias, yo no II

Sigo leyendo y escuchando justificaciones ante las aberrantes golpizas a un supuesto ratero en Rosario -quien finalmente murió- y otro que robó una cartera y dejaron de golpear cuando los agresores huyeron, cobardes, al llegar la policía.

La insistencia de algunos en exculpar a los agresores o justificarlos es proporcional a la brutalidad demostrada: falta de justicia, cansancio, ausencia de estado... Un estado presente como el del Tercer Reich, acunó el Holocausto. Un estado omnipresente, como el de Estados Unidos, propició el linchamiento de Rodney King en el '91. Un estado policíaco, como el que tuvimos en la dictadura, produjo lo que produjo.

"Hay que escuchar al pueblo", decía alguien. "Nos estamos cansando", decía otro. "Los vecinos lo hacen porque hay un estado ausente", decía un diputado nacional.

Lo que se malesconde detrás de esas afirmaciones es tan peligroso.

31 de marzo de 2014

No, gracias, yo no

Matan cobardemente a un pibe en Rosario, sospechoso de robar una cartera. En Palermo otros vándalos replican el linchamiento (www.infonews.com/2014/03/30/sociedad-132044-el-escalofriante-relato-de-un-linchamiento-en-palermo.php). El relato de un testigo es terriblemente desolador.

Echemos culpas, dale. Que es el estado que no está; que los chorros nos ganan; que estamos hartos; que se lo merecen; que hay que acabar con estos negros de mierda; que... Miles de violencias simbólicas, verbales, mediáticas, clasistas, racistas, llevan a esto. Con el agravante de la supuesta superioridad de los verdugos.

Dale, digámoslo. No merecen vivir. En cambio, la turba que patea a un pibe inmovilizado en la cara, en el cuerpo, dejándolo al borde de la muerte, sí merece la vida. Eso es justicia, claro. La que no hacen, la que merecemos, la que nos garantiza el anonimato.

El dolor de estómago que me dio leer la noticia es enorme. Deploro la turba, la cobardía, la bajeza de los que en patota y en nombre del bien se creen con derecho. Se creen superiores. Mejores.
Animales. Bestias. Inhumanos.

29 de marzo de 2014

Descendemos de los barcos

En mi barrio hay muchos italianos que llegaron durante la Segunda Gran Guerra o en la post-guerra, la segunda oleada que siguió a los de principios de siglo. Yo mismo, como gran parte de los que vivimos en Argentina, soy descendiente más o menos cercano de inmigrantes. Tengo bisabuelos italianos, un abuelo español, una abuela criolla. Muchos de los vecinos en mi barrio pareciera que han bajado anteayer del barco: hablan un cocoliche inentendible y desprecian a los morochos, anhelando un país que los expulsó.

Entiendo, aunque no llego a imaginar, que el exilio debe ser duro, que aprender una lengua no ha de ser sencillo, que empezar de cero ha de ser desgastante. Pero cuando los oigo en despotricar contra los negros -sintiéndose superiores por el color de la piel-, el país -que les quitó el hambre recibiéndolos y permitiéndoles trabajar-, cerrándose incluso a aprender un idioma luego de más de 50 años y enojándose porque no los entiendo cuando hablan... me dan ganas de olvidarme de la educación recibida y de ciertos valores, pidiéndoles, no muy amablemente, que se vuelvan.

Digan que me queda algún filtro...

23 de marzo de 2014

Lo que no tiene es remedio

¿Cuánto queremos saber de la verdad? ¿Cuánta verdad soportamos? ¿Vale tanto la verdad?

Si mi pareja me engaña (o viceversa): ¿quiero saberlo o prefiero la comodidad de la ignorancia?
Si tengo una enfermedad grave: ¿me entero y la peleo o me dejo morir de la tristeza?

Cuando la verdad cruza el umbral de la ilusión y la desenmascara, o nos hacemos los distraídos, o crecemos. Ya no hay vuelta atrás. Negamos o recibimos como podemos ese baldazo de agua fría que nos descentra y desubica. Es necesario recrear las coordenadas.

Atrás quedan Papá Noel, los Reyes, Superman, algún dios, uno o dos ideales y muchas ilusiones.
Por delante, todo.