Anoche llegué tarde a casa, después de haberme ido cerca del mediodía. Fue abrir la puerta y ser
bienvenido por un aroma suavísimo e intensísimo. Había dejado una vara de nardos en un jarro y no lo recordaba. Era eso.
Es uno de los perfumes florales que más me gusta y evoca -cabeza a cabeza con los jazmines-. La cuestión es que me pasó pensar qué perfume emanamos las personas. Perfume, aroma que no tiene que ver con transpirar o desodorantes, con colonias o jabones. No. Es eso que nos rodea, ¿aura, energía, humor? y que nos precede.
Eso que hace que alguien nos agrade, evoque, guste. Eso que hace que agrademos, evoquemos, gustemos a alguien. O todo lo contrario.
Se percibe.
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1 comentario:
Comparto lo que escribió mi hermana Cecilia en FB: "Hermano, por toda la casa tengo, esas varitas de madera con el aromatizante de nardos. El jazmín, evoca mi infancia, con el jazmín de la abuela y en casa, el jazmín que ella me regaló. y el nardo me trae aroma de evangelio, pascuas, San José y mucho mas. Esos aromas me emocionan hasta las lágrimas."
Me da gozo vibrar en la misma cuerda.
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