Y no te cuento cuando en esta otredad intento hablar o reflexionar sobre zapallos y me hablan de fideos. Claro, ambos son alimento, seguro: pero estamos hablando de zapallos.
Me asusta, un poco, esta -y otras- incapacidades que se repiten, que se elevan a potencias enemísimas, que ya no enésimas. Como si todos tuviésemos un discurso prearmado que debemos meter donde sea y como sea. Sin importar que no tenga que ver con lo que se dice, lo que se hace, lo que está pasando.
Algunos por discapacidad, decididamente. Otros, por patronize, otra intraducible palabra del inglés. Estos, pasivo-agresivos, son los más peligrosos.
11 de mayo de 2011
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