Vuelvo a encontrar ese título en una página y me lo copio para esta entrada: La belleza que salva (Tamayo, Belleza). Es un modo de apropiarme de la idea. O de alegrarme por ver que otros comparten esta mirada.
¿De qué salva?. A mí me salvó del infierno, dice Clara en el link.
Otros en la búsqueda de la belleza exorcizan demonios. Otros expresan los demonios que conocieron: Van Gogh y sus deformidades, Bukowsky y su vómito.
¿De qué salva, me digo, cuando hay tanta fealdad?. Salva inútilmente, como la caricia que se le hace al moribundo. No sirve para nada. Pero hace bien que esté.
¿De qué salva, si hay maldad y violencia?. Salva de creer que esas realidades son absolutas.
Abre alguna ventana.
Da aire.
29 de junio de 2012
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2 comentarios:
No sé si la belleza salva pero ayuda a recuperar el deseo de vivir. Te recomiendo el libro de Piero Ferruci, -psicoterapeuta y filósofo italiano-, "La bellezza e l'anima" sobre el poder curativo de la belleza. Está traducido al castellano.
Ayuda a recuperar y a mantener, sin dudas.
¡Gracias por la recomendación!.
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