¿Hasta dónde, me pregunto, acepto lo diverso?
Es verdad que lo políticamente correcto es decir sí, soy re abierto, todos tenemos derecho a pensar lo que queramos. ¿Y cuando el otro piensa -si es que piensa, ponele- que es necesario volver a la mano dura de fines de los 70? ¿O cuando alguno reivindica el antisemitismo? ¿O cuando otro defiende a raja tabla la pena de muerte?
Prefiero más de una vez ser un poco reaccionario. Decir: mi límite es este.
Diverso, plural, flexible.
Pero sin comer vidios.
15 de abril de 2013
14 de abril de 2013
fRicciones
Cuando era chico un día descubrí que los que morían en una película o en una serie, en otra estaban vivos. O más jóvenes, incluso.
Para esa misma época dejé de preguntarme cómo podía ser que el bebé de una publicidad hiciera cada vez que aparecía exactamente los mismos movimientos.
Estaba asomándome al mundo de la ficción grabada, de la actuación, de la mentira del arte, tan bella a veces.
Hay momentos en que quisiera volver a cierta inocencia previa; otros en los que me siento a años luz. Otros en que no sé.
Para esa misma época dejé de preguntarme cómo podía ser que el bebé de una publicidad hiciera cada vez que aparecía exactamente los mismos movimientos.
Estaba asomándome al mundo de la ficción grabada, de la actuación, de la mentira del arte, tan bella a veces.
Hay momentos en que quisiera volver a cierta inocencia previa; otros en los que me siento a años luz. Otros en que no sé.
13 de abril de 2013
Breve instante
Ayer pasó por casa, brevísimos minutos, Javi, un querido amigo -que como a veces lee esto, aprovecho y lo saludo-. Hacía un tiempo largo que no nos veíamos y apenas pudimos tomar un café.
Lo bueno fue: el abrazo al saludarnos. De esos sostenidos, firmes y cálidos. Las diez o doce oraciones que pudimos intercambiar (ni mate, che, un poco de café, no más). La promesa del próximo encuentro, más distendido.
Un airecito calmo, un remanso breve.
Un encuentro, que le dicen.
Lo bueno fue: el abrazo al saludarnos. De esos sostenidos, firmes y cálidos. Las diez o doce oraciones que pudimos intercambiar (ni mate, che, un poco de café, no más). La promesa del próximo encuentro, más distendido.
Un airecito calmo, un remanso breve.
Un encuentro, que le dicen.
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Others
12 de abril de 2013
Intermezzo
Un profesor de antropología filosófica -o algo así- repetía que no existe el ser humano como abstracto. Podemos decir algo sobre el ser humano pero vivimos como hombre, mujer, en coordenadas espacio-temporales, con una cultura, educación, historia. Encarnados, digamos. Históricos. Contingentes.
Abstraemos para poder hablar o decir algunas cosas comunes, propias de la humanidad común que compartimos y somos. Sin embargo, lo que compartimos lo somos de tal manera, en tal lugar, en tal tiempo.
Difícil tarea conjugar lo concreto y lo abstracto.
Sobre todo cuando pensamos en abstractos, olvidándonos que somos los concretos.
Abstraemos para poder hablar o decir algunas cosas comunes, propias de la humanidad común que compartimos y somos. Sin embargo, lo que compartimos lo somos de tal manera, en tal lugar, en tal tiempo.
Difícil tarea conjugar lo concreto y lo abstracto.
Sobre todo cuando pensamos en abstractos, olvidándonos que somos los concretos.
11 de abril de 2013
A rosca
Empezaba a correr un aire fresco. Olor a humedad. Cielo encapotado.Volvía a casa para salir en un rato de nuevo. Uff, si me agarra la lluvia sin paraguas qué garrón.
No hizo falta más que ese pensamiento para caer en la cuenta de los límites mentales, afectivos. Ok, me mojo, es un garrón. Pero tengo ropa seca en casa; mi casa no se inunda; soy de los que ayudan; puedo darme el lujo de dar porque algunas cosas me sobran.
¿Cuánto más tengo que vivir para salir del termo?
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Borders,
Céteris rebus
10 de abril de 2013
Dixit
La capacidad interpretativa de las personas es genial. Mientras
creemos que el lenguaje es unívoco, nos perdemos la sutileza de las
metáforas, lo mordaz de las ironías, la proporción de las comparaciones,
las bodas imposibles en un oxímoron.
Claro que, a veces, las palabras quieren decir sólo lo que dicen:
-Me gustan las papas fritas
-Hace calor
-Tengo sed
-No me empujes
-Está lleno
-Te busco a las 10.
Entender los vocablos, lo que significan, no es entender, necesariamente.
Claro que, a veces, las palabras quieren decir sólo lo que dicen:
-Me gustan las papas fritas
-Hace calor
-Tengo sed
-No me empujes
-Está lleno
-Te busco a las 10.
Entender los vocablos, lo que significan, no es entender, necesariamente.
9 de abril de 2013
Polución humana
Qué sé yo. Debo estar más cerca de la bipolaridad de lo que creo.
Me anima y alienta mucha gente al verla en sus gestos tan llenos y generosos
Me deasanima y desalienta mucha gente al verla en sus gestos tan llenos y mezquinos.
Con dos minutos de diferencia pasa todo. Y no entiendo qué mecanismo interno hace que me pesen tanto los segundos y tiñan el ánimo.
Hay que seguir respirando, no más.
Lástima en aire contaminado.
Me anima y alienta mucha gente al verla en sus gestos tan llenos y generosos
Me deasanima y desalienta mucha gente al verla en sus gestos tan llenos y mezquinos.
Con dos minutos de diferencia pasa todo. Y no entiendo qué mecanismo interno hace que me pesen tanto los segundos y tiñan el ánimo.
Hay que seguir respirando, no más.
Lástima en aire contaminado.
8 de abril de 2013
Yo, en tu lugar
Pedirle belleza a un periodista, por ejemplo, es como pedir objetividad en la carta de un enamorado. Si el enamorado escribiese una crónica, la otra parte huiría a brazos de otro. La receta de cocina no calma el hambre; los ingredientes por separado no son comida: hace falta que alguien meta mano.
Un llanto brota del dolor, otro de la emoción ante la belleza, otro de la impotencia.
Entender el código, el desde dónde, el para quién, ayuda a entender lo dicho.
Para eso hay que meterse, un par de segundos, en los zapatos del otro.
Por eso debe ser tan difícil.
Un llanto brota del dolor, otro de la emoción ante la belleza, otro de la impotencia.
Entender el código, el desde dónde, el para quién, ayuda a entender lo dicho.
Para eso hay que meterse, un par de segundos, en los zapatos del otro.
Por eso debe ser tan difícil.
7 de abril de 2013
Hasta la cintura III
Un poquito, no más, fue lo que pude estar en uno de los centros de recepción de cosas para los que han estado inundados. Poco tiempo, unas horas. Nunca había visto tanta ropa, calzado, colchones, mantas, lavandinas, pañales juntos. Nunca había visto tantas personas seleccionando, embolsando, distribuyendo.
Me emocionaba ver a nenes, jóvenes, adultos, viejos movilizados por esto. Gente que llegaba a dejar algo -una nenita de 4 trajo un peluche suyo- y se quedaba un rato a dar una mano. Gente que pasaba por un rato y se quedaba dos o tres.
La consigna: poner amor. Suena tonto, claro, pero era algo así: que se note que está hecho con amor por el otro, la otra. Que esté bien doblado, bien guardado, bien seleccionado. Un plus, que le dicen.
Me quedo con la pregunta: si hay tanto que podemos dar, porque sobra o nos sobra, ¿por qué esperar a que sea la urgencia la que mueva? ¿Por qué no vivimos más "urgidos" en la diaria?.
Ojalá.
Me emocionaba ver a nenes, jóvenes, adultos, viejos movilizados por esto. Gente que llegaba a dejar algo -una nenita de 4 trajo un peluche suyo- y se quedaba un rato a dar una mano. Gente que pasaba por un rato y se quedaba dos o tres.
La consigna: poner amor. Suena tonto, claro, pero era algo así: que se note que está hecho con amor por el otro, la otra. Que esté bien doblado, bien guardado, bien seleccionado. Un plus, que le dicen.
Me quedo con la pregunta: si hay tanto que podemos dar, porque sobra o nos sobra, ¿por qué esperar a que sea la urgencia la que mueva? ¿Por qué no vivimos más "urgidos" en la diaria?.
Ojalá.
6 de abril de 2013
Hasta la cintura II
Y como suele suceder, junto a cosas admirables que llenan de orgullo, aparecen cegueras, mezquindades, cortedades.
Del que quiere generar rédito partidario y, en su lugar, genera desconfianza.
Del que perdió un televisor y un par de colchones y se olvida de los que perdieron la vida.
Del que desde un escritorio/mostrador/termo dicta cátedra sin arremangarse.
Del que se excusa en los errores ajenos para no intentar.
Del que lucra económicamente con los demás y su desgracia.
Pero la joya del día: una vieja, pobre, muy pobre, que esta vez zafó del agua y trajo, dignísimamente lavadas y planchadas, ropa para otros. Gente que da gusto.
Del que quiere generar rédito partidario y, en su lugar, genera desconfianza.
Del que perdió un televisor y un par de colchones y se olvida de los que perdieron la vida.
Del que desde un escritorio/mostrador/termo dicta cátedra sin arremangarse.
Del que se excusa en los errores ajenos para no intentar.
Del que lucra económicamente con los demás y su desgracia.
Pero la joya del día: una vieja, pobre, muy pobre, que esta vez zafó del agua y trajo, dignísimamente lavadas y planchadas, ropa para otros. Gente que da gusto.
5 de abril de 2013
Hasta la cintura
Llovió demasiado otra vez, en muy poco tiempo.
Después del temporal que azotó partes de Bs As, con inundaciones, pérdidas, muertos, aparece en seguida la tan mentada solidaridad que nos enorgullece a muchos/as argentinos. Recibí varias llamadas y correos, trajeron cosas a casa, se organizan ONG's, anónimos, muchos. Muchas manos.
Es imposible prever estos fenómenos naturales: por más alerta meteorológico que haya, hasta que no llueve no se sabe cuánto cae, cómo, dónde... No se puede controlar la naturaleza, claro.
Pero pensaba: ya que respondemos tan pronto solidariamente, ¿por qué no crecemos, solidarios, en la responsabilidad previa? El estado, teniendo políticas de respuesta a la emergencia, los ciudadanos cuidando la limpieza, todos en la red que formamos siempre y no sólo cuando ya es tarde.
¿Podremos aprender?
Después del temporal que azotó partes de Bs As, con inundaciones, pérdidas, muertos, aparece en seguida la tan mentada solidaridad que nos enorgullece a muchos/as argentinos. Recibí varias llamadas y correos, trajeron cosas a casa, se organizan ONG's, anónimos, muchos. Muchas manos.
Es imposible prever estos fenómenos naturales: por más alerta meteorológico que haya, hasta que no llueve no se sabe cuánto cae, cómo, dónde... No se puede controlar la naturaleza, claro.
Pero pensaba: ya que respondemos tan pronto solidariamente, ¿por qué no crecemos, solidarios, en la responsabilidad previa? El estado, teniendo políticas de respuesta a la emergencia, los ciudadanos cuidando la limpieza, todos en la red que formamos siempre y no sólo cuando ya es tarde.
¿Podremos aprender?
4 de abril de 2013
Sentidos
Anoche llegué tarde a casa, después de haberme ido cerca del mediodía. Fue abrir la puerta y ser bienvenido por un aroma suavísimo e intensísimo. Había dejado una vara de nardos en un jarro y no lo recordaba. Era eso.
Es uno de los perfumes florales que más me gusta y evoca -cabeza a cabeza con los jazmines-. La cuestión es que me pasó pensar qué perfume emanamos las personas. Perfume, aroma que no tiene que ver con transpirar o desodorantes, con colonias o jabones. No. Es eso que nos rodea, ¿aura, energía, humor? y que nos precede.
Eso que hace que alguien nos agrade, evoque, guste. Eso que hace que agrademos, evoquemos, gustemos a alguien. O todo lo contrario.
Se percibe.
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No label
3 de abril de 2013
Una cosa es una cosa...
Entender las motivaciones propias es complejo. Entender las ajenas más complejo.
Cuando queremos juzgar un hecho, dicho, actitud de alguien -sí, juzgar, admitamos que lo hacemos y que es indispensable hacerlo para poder discernir- está bueno ampliar la mirada, encuadrar a la persona en un espacio más amplio. Película, no foto. Dinámica, no estática.
De modos variados, estos encuadres, ampliaciones, nos ayudan a ponernos en los zapatos ajenos, a poner algo de perspectiva. A empatizar o entender. Está buenisimo poder hacerlo para sentirnos no ajenos, sino parte de la familia humana.
Entender, empatizar, comprender, ponerse en el lugar es una cosa.
Justificar, disculpar, cerrar los ojos, es otra.
Me parece.
Cuando queremos juzgar un hecho, dicho, actitud de alguien -sí, juzgar, admitamos que lo hacemos y que es indispensable hacerlo para poder discernir- está bueno ampliar la mirada, encuadrar a la persona en un espacio más amplio. Película, no foto. Dinámica, no estática.
De modos variados, estos encuadres, ampliaciones, nos ayudan a ponernos en los zapatos ajenos, a poner algo de perspectiva. A empatizar o entender. Está buenisimo poder hacerlo para sentirnos no ajenos, sino parte de la familia humana.
Entender, empatizar, comprender, ponerse en el lugar es una cosa.
Justificar, disculpar, cerrar los ojos, es otra.
Me parece.
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Borders
2 de abril de 2013
Callate, vos II
Lejos, muy lejos de la ecuanimidad creo que está bueno poder distinguir, tanto como sea posible, desde dónde criticamos, decimos, opinamos.
Si es desde un lugar primeramente afectivo (por aceptación o rechazo), lo más probable es que, en bloque, aceptemos o rechacemos lo que un otro diga o haga, casi físicamente imposibilitados de poder matizar. Nada hará que podamos corrernos de nuestro concepto, juicio, preconcepto o prejuicio. Nada que no incluya una fuerza afectiva en sentido opuesto a la que tenemos. Ahí quizá se abra una brecha.
Si es de un lugar, primeramente racional, lo más probable es que no nos demos cuenta que lo afectivo/pasional nos tiñe esto también y que, al fin y al cabo, no somos tan racionales: alguien reivindica el terrorismo de estado y no le doy otra chance porque es irracional. O porque no me banco que pueda haber alguien tan obtuso como para despreciar la democracia. Pero si un otro reivindica a los grupos extremos de izquierda, capaz que puedo entenderlo. Pero no porque me sea más entendible, sino por otros motivos no tan simples y acotados.
¡Calláte, loco!
1 de abril de 2013
Callate, vos
"...el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa..." Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.
Me deslumbró esta definición de Pessoa. Me hizo pensar que está bueno ver cuánto de lo que criticamos surge de los apriori afectivos o emocionales. Como cuando, frente a un argumento racional que se da de bruces con los argumentos propios, descalificamos al otro porque es de derecha, izquierda, soberbio, idiota, mujer, varón, gay...
Lo sé porque lo hago y me lo hacen: si no estoy o estás de acuerdo, lo más fácil es, antes que argumentar, descalificar, proyectar, rebajar. Todo sea por no perder algo que no sabemos qué es.
Al fin y al cabo, nos gana -y pierde- il cuore.
Me deslumbró esta definición de Pessoa. Me hizo pensar que está bueno ver cuánto de lo que criticamos surge de los apriori afectivos o emocionales. Como cuando, frente a un argumento racional que se da de bruces con los argumentos propios, descalificamos al otro porque es de derecha, izquierda, soberbio, idiota, mujer, varón, gay...
Lo sé porque lo hago y me lo hacen: si no estoy o estás de acuerdo, lo más fácil es, antes que argumentar, descalificar, proyectar, rebajar. Todo sea por no perder algo que no sabemos qué es.
Al fin y al cabo, nos gana -y pierde- il cuore.
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