Gente que se dio una vuelta


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12 de octubre de 2011

Repasando II

Lo de Galeano me puso a pensar en la economía de palabras. Pasó que días atrás me reencontré con un libro leído en la adolescencia y, más allá del argumento, sin dudas bueno, sobraban las palabras: si hubiese tomado un lápiz para tachar adjetivos, adverbios, descripciones malas... creo que de 250 páginas quedarían 90 y sería un mejor libro.

Pero, por caso, la trilogía de El señor de los anillos también trae larguísimas descripciones, que no sobran, que ayudan a ver, a entender, a percibir. Son conductoras, no obstáculos. Otros autores son más austeros, más económicos en las palabras, lo que hace que cada una tenga su peso propio.

No es que no tengan cómo decir: es que tienen tan claro lo que quieren comunicar que no necesitan más.

Sucede en los textos y en las personas.

11 de octubre de 2011

Repasando

Cada tanto me pongo a releer cosas ya leídas que me han gustado. Es probable que tenga más tiempo releyendo que descubriendo por primera vez un texto. Me ha pasado, incluso, leer alguna novela larga, sesuda, ir intuyendo o adivinando lo que pasaría, para finalmente darme cuenta que ya la había leído.

Anoche, como no podía dormirme y ya había terminado un libro nuevo, volví a abrir Bocas del tiempo, de Galeano: relatos breves, mínimos. Algunos de sólo diez renglones, algunos de una carilla. Nombres, lugares, sueños, testimonios se mezclan en un hilván de palabras económico, preciso. Duelen, ríen, pasan. Da sus palabras y te las deja ahí, para que las recibas, para que las acojas y te inquieten, conmuevan, les respondas.

Casi como parábolas.

10 de octubre de 2011

La madre del borrego

Mamá siempre quiso tener algún hijo con ojos claros. Ella, sus padres, abuelos, todos tuvieron ojos miel, verdes, azules, celestes...

Tuvo sus tres hijos con papá y claro, mis hermanas tienen cutis blanco, yo sería trigueño, ponele y todos de unos tremendos ojos oscuros. Puso las fichas en los nietos.

Mi hermana mayor adoptó dos hijos, una mapuche de pura cepa -que cuando la trajo, con una semana de vida, había que encontrarle la cara entre tanto pelo renegrido- y el varón, mestizo, también sureño.

La menor se casó con un morocho que decí que es de la familia, que si no, me lo cruzo de noche en la calle y apuro el paso. Sus dos hijos, claro, pelo y ojos oscuros, hermosos. Pero oscuros.

La mayor de las nietas tiene ya dos hijas de ojazos negros y profundos, sus bisnietas.

La cosa es a veces, cuando ve algún/a morochazo/a, incluso algún negro retinto, se le escapa: Pobre, qué negro... Con lástima auténtica.

Y después preguntan por qué hago terapia y tomo pastillas...

9 de octubre de 2011

In between II

También es cierto que estos "indignados capitalistas" surgen del bolsillo, como los cacerolazos argentinos de 2001. No surgen, como sería ideal, de la concientización, de la solidaridad con el tercer mundo, de la ecología militante.

Surgen, me parece, de la decepción, del globo que se pincha, de la ilusión que se esfuma. Bienvenidos, igual, pero no nos engañemos. En cuanto se normalice la situación, cada quien a su juego.

Pero por suerte quedarán algunos que sigan sospechando del cuento.

8 de octubre de 2011

In between

Ante la incredulidad o el espasmo visual de muchos, ahora surgen, también, indignados made in USA. Grecia, Inglaterra, España... Parece que el primer mundo se acerca al tercero. O, al menos, dentro del primero emergen partes del tercero.

Cuando cayó el muro y comenzó la caída del comunismo como sistema -hasta Cuba y China están dudando-, Juan Pablo II decía: ojo, che, que esto no quiere decir que haya ganado el liberalismo. Bah, algo parecido, decía, creo que ojo, che, lo agregué yo.

Digo: ni acumular casas,  tierras, bienes, cosas, sin mirar alrededor, ni abolir la posibilidad de la propiedad. Ni el progreso por la acumulación desmedida ni igualidad igualitaria imposible y forzada.

Algo, espero, está amaneciendo.

7 de octubre de 2011

Brote (no de soja, no)

Cuando me agarra el ataque de soberbia -mezclado con Violencia Rivas- siento que "desperdicio" mis talentos.

Es decir:
como si de pronto sirvieses una mousse de salmón, ponele, a alguien que no se mueve del choripán. Y encima se queja del gusto de la mousse.
O como si quisiera que un Wachiturro entendiese la belleza delicada de Blackbird. No hay modo.
Como si le pidieran al Diego que enseñe filosofía.
O como si buscáramos sabiduría en la revista Hola.

Se me ocurren más ejemplos, pero mejor no...

6 de octubre de 2011

Visiones

Todos, creo, pasamos por momentos en lo cuales reducimos la mirada, en los que vemos menos: el momento o la necesidad presente hacen que sólo podamos enfocar en X.

Lo que me cuesta aceptar es que algunos -por no decir la mayoría- no pueden, quieren o saben mirar más que de esa manera. Que creen que las cosas suceden por ellos e en su contra y que el sol no sale hasta que se levantan. O que no entiendan que pasan más cosas que su necesidad puntualísima.

Levantar la mirada no es sencillo. Y a quienes vemos más o nos culpan o nos cargamos de responsabilidades.

5 de octubre de 2011

Arquímedes

"Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido que desaloja", dice el principio de Arquímedes.


Reformulo: "La violencia con la que oprime una persona a otra, recibe un empuje de arriba hacia abajo igual o mayor a la violencia que ejercieron hacia ella.". 


No es científico ni exacto, me falta mucho para poder gritar ¡Eureka!. Pero cuando veo, ponele, cómo te ningunea el señor de vigilancia a la entrada de un barrio cerrado; cómo te maltrata el oficial que tendría que recibirte en la comisaría; cómo la hoy señora desprecia a la que trabaja en su casa... cuando veo estas cosas, decía, creo que tengo material para una tesis.

4 de octubre de 2011

Needy ones

Me apenan mucho, es decir, me dan mucha pena, lástima, me duelen, las personas que mendigan cariño. Creo que todos conocemos alguna -o somos una-.

Gente que necesita tanto-tanto-tanto ser querida, tenida en cuenta, que hace lo que sea para lograrlo: se humilla y se deja humillar, acepta ser maltratada, ninguneada. Todo sea por sentir que son algo, alguien para otro. Aunque sean un felpudo o un puching ball.

¡Cuánto reconocimiento se les habrá negado o mezquinado que ahora aceptan lo que venga!. Cuánta herida que marca tanto.

3 de octubre de 2011

Dios (?) en el cine

El cine "religioso" me deprime o me violenta. Cuando, por ejemplo, se estrenó La pasión -esa cosa que hizo Mel Gibson-, casi me voy del cine: tendenciosa, mentirosa, blablablá...

Y curiosamente me sucede que las películas más religiosas, o al menos sobre temas religiosos que más me conmovieron, son de directores ateos o agnósticos:
  • Jésus de Montréal, de Denys Arcand
  • Thérèse, de Alain Cavalier
  • Des hommes et des dieux, de Xavier Beauvois
Un canto a la solidaridad con los excluidos y denuncia del sistema; un grito a la ausencia del A/amado; una presencia silenciosa y fiel. Nada de propaganda. Mucha luz.
Me gustan.

Será que son más humanos.

2 de octubre de 2011

Desconfío...

  • de las personas que no se ríen
  • de las que se ríen de todo
  • de las que no se emocionan
  • de las que lloran viendo la novela
  • de los que son muy religiosos
  • de los que no creen en nada
  • de los que sólo leen best sellers
  • de los que no leen ningún best seller
  • de los que no saben perder sin deprimirse
  • de los que no saben ganar sin rebajar a los demás
  • de los maníacos del orden
  • de los que viven en el caos
  • de tantos otros
  • de casi nadie

1 de octubre de 2011

Entretextos

Alrededor de la mesa volvió a salir el tema de las miradas, de qué mira cada uno, desde dónde miramos. Venía a título de un texto que leíamos -que conocíamos casi de memoria, que teníamos en la cabeza-, y al querer hacer el esfuerzo, en primer lugar, de encontrarnos con las palabras en su desnudez y en la preñez que tienen.

Venía a título de la necesidad de dejar que el texto hable, se diga. No fue fácil, claro. Hubo que raspar años de cosas (mal) oídas, (mal) escuchadas, (mal) explicadas.

Casi lo mismo que nos pasa al enfrentarnos con un otro, conocido o no, familiar o extraño: canonizamos la subjetividad de la percepción y la creemos real y objetiva, sin dejar que-sea-lo-que-está-siendo, primero. E intentar aprehender. Decimos antes de escuchar.

30 de septiembre de 2011

Nerds del mundo, uníos II

En la entrada del 13 de marzo (http://robertotelopidoporfavor.blogspot.com/2011/03/nerds-del-mundo-unios.html) comentaba que Iñaki me había recomendado un libro: Through the language glass: why the world looks different in other languages. Finalmente, lo conseguí gracias a una amiga que venía desde Estados Unidos.

¿Es diferente pensar en alemán, español, hebreo?. Un bosquimano, ¿puede entender el concepto ascensor, siendo que ni conoce la electricidad?. ¿Percibimos el mundo por y lo expresamos sujetos indefectiblemente a un idioma?; ¿esto afecta el modo en que percibimos, por ejemplo, los colores?.
Sí, no, un poco, no tanto: todas las respuestas son ciertas. Pensamos de un modo, en un molde, lo que no quita que podamos amoldarnos a otros.

Por ejemplo, en español -y otros idiomas-, si digo juega no se sabe si es un él o una ella quien juega. Pero en hebreo, es en el verbo donde se indica el género, no en el pronombre. Otras lenguas, incluso, distinguen más de 14 géneros: masculino, femenino, animal, vegetal, cosas líquidas...
Otros no tienen algo tan básico como los conceptos derecha e izquierda, detrás, adelante; se orientan por los puntos cardinales, que, claramente varían cada vez que se mueve el hablante...

No por nada es tan complicado entenderse...

29 de septiembre de 2011

Palabras tramposas II

Cuidar las palabras, cuidar la palabra, no por una cuestión de amabilidad; cuidar incluso los insultos, para poder putear como corresponde, cuando corresponde y a quien corresponde.

Porque más allá de los galimatías, juegos, gritos, falsetes, las palabras, la palabra tiene peso: el peso de lo que significa, sin dudas, pero más aún el peso de quien la dice.

Hay que revisar balanzas.

28 de septiembre de 2011

Palabras tramposas

Un post del estudio jurídico Mankevicius López sobre femicidio (http://ysihablamosdederecho.blogspot.com/2011/09/una-cara-de-la-violencia-de-genero-el.html?spref=fb) traía una cita de la doctora Lucía Sabaté. Ahí ella denotaba cómo el habla cotidiana hacía que habláramos de crímenes pasionales en lugar de llamar las cosas por su nombre: crímenes de varones contra mujeres, o, agrego, simplemente crímenes.

Las trampas que esconde nuestro hablar son muchas, sutiles, variadas: trabajar como un negro, ser bien macho -opuesto a no ser maricón o mujercita-, problemas chinos... No lo digo por la cosa barata e irreflexiva de ¡oh, discriminación!, sino para que podamos ser conscientes de nuestras palabras, de lo que encierran, de lo que liberan.

Lo digo porque dar respuesta, ser responsable, se construye también con lo que enseñamos, lo que reproducimos, lo que permitimos decir o que nos digan.