"Vuelvo, quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia.
Conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo".
Mario Benedetti, Quiero creer que estoy volviendo
Me venía esta estrofa de don Mario. Esta sensación de volver casi de memoria, sorprenderme. Con lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor de mi historia.
Cada tanto vuelvo a acordarme de este poema casi como un mantra. Entre idas y venidas, despedidas y bienvenidas simbólicas o reales, lo vuelvo a transitar.
Sirve para duelos, nacimientos, quiebres o uniones. Hay un retorno renovado, una sorpresa vieja. Con esa sensación de estar mirando el mismo paisaje en otra estación. Con otros colores. Otra luz.
Vuelvo, igual pero no el mismo. El mismo pero no igual.
Vuelvo.
30 de septiembre de 2013
29 de septiembre de 2013
De un lado a otro.
Vivir para colmar las expectativas ajenas agota.
Vivir para sólo para las expectativas propias es despiadado.
Está bueno saber que otros/as se alegran con mis progresos, se sienten parte de ellos.
Está bueno reconocer que, gracias a otras/os es como puedo, pude, podré lograr muchas cosas.
Es necesario tener cercanos, compañeras y compañeros de caminos .
Es necesario que esta cercanía se mantenga a cierta distancia óptima para no invadir.
En el medio, intentamos.
28 de septiembre de 2013
Marca de origen
Días atrás Pilar me envió un link (http://parenting.blogs.nytimes.com/2013/09/18/will-a-black-name-brand-my-son-with-mug-shots-before-hes-even-born/?emc=eta1&_r=0). Lo escribe una mujer de raza negra, embarazada, que al pensar un nombre para el hijo varón que está esperando, ve que en Google las imágenes de quienes llevan ese nombre son varones negros, posando para las fotos policiales.Eso la hace pensar cómo un nombre puede marcar -para mal, prejuiciosamente- el futuro de su hijo.
Me llevó a recordar cómo, en sectores populares, abundan los nombres de origen inglés: Kevin, Jonhatan, Jeniffer, Brian, por nombrar algunos. Y si son David, Berenice, Isaac, Elizabeth o Emmanuel, suelen pertenecer a alguna iglesia evangelista pentecostal.
En la nota de Nikisia, los nombres étnicos hacen alusión a un origen racial. Los nombres que se me presentaban se dan más seguido en un determinado sustrato. Simbólicamente, sin embargo, creo que apuntan a salir, despegar, superar. Como si el nombre permitiese crear, desear una realidad otra, diferente, mejor.
27 de septiembre de 2013
Viejos miedos viejos
No veo películas de terror. Me dan miedo. Sí, ya sé que son películas. Me dan miedo igual. Nunca me gustaron. Cuando de adolescentes, con las primeras videocasetteras, nos juntábamos en patota a mirar una película, rogaba a los dioses que no fuese de terror. No siempre era escuchado, debo decirlo.
Después, si tenía que volver solo a mi casa evitaba mirar hacia los costados, iba por el medio de la calle, caminando rápido. Al abrir la puerta, no quería mirar el espejo -todos sabemos que en los espejos aparecen los fantasmas-.
Me cepillaba los dientes sin levantar los ojos del lavatorio. Esperaba que detrás de la cortina de la ducha apareciese algún muerto. O un asesino. Cuando me metía en la cama, podía escuchar hasta la respiración de las polillas. El monstruo podía estar en cualquier parte.
Ya más grande, aunque no más maduro, sigo sin verlas. Aunque el monstruo que acecha en la bañera o el fantasma del espejo tengan caras familiares: la mía, entre otras.
Me cepillaba los dientes sin levantar los ojos del lavatorio. Esperaba que detrás de la cortina de la ducha apareciese algún muerto. O un asesino. Cuando me metía en la cama, podía escuchar hasta la respiración de las polillas. El monstruo podía estar en cualquier parte.
Ya más grande, aunque no más maduro, sigo sin verlas. Aunque el monstruo que acecha en la bañera o el fantasma del espejo tengan caras familiares: la mía, entre otras.
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Borders
26 de septiembre de 2013
En el aire
Azahares. Eso es la primavera. Nada más que el aroma a azahares.
Quedan bastantes naranjos en las veredas. Unos pocos limoneros en los patios. Quedan los azahares en primavera.
Me dan alegría. Me recuerdan agradecer tener buen olfato. Me traen un poco del barrio, de mi casa, de caminar al cole a la mañana o por Libertador al mediodía. De algunas calles de San Fernando.
Quedan bastantes naranjos en las veredas. Unos pocos limoneros en los patios. Quedan los azahares en primavera. Me dan alegría. Me recuerdan agradecer tener buen olfato. Me traen un poco del barrio, de mi casa, de caminar al cole a la mañana o por Libertador al mediodía. De algunas calles de San Fernando.
Me recuerdan -como la luna creciente, como los árboles en otoño, como las rutinas de cada mañana, café y ducha- que hay cosas que tienen orden, ciclos. Que me ordenan.
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No label
25 de septiembre de 2013
Palabras soñadas
La noche del sábado al domingo me desperté varias veces. En verdad, más que despertar es ese momento en que dejás de estar profundamente dormido, pasás a otro plano más consciente, sabiendo que estás en tiempo de sueño, de dormir, y volvés al sueño más profundo. Eso. Varias veces.
Cada vez que me medio despertaba resonaban tres palabras. No sé si las oía, las leía, si tenían que ver con el sueño que soñaba. Eran tres, pero sólo registré, sólo me quedó grabada la palabra aún. Era aún de "todavía", con acento. No aun de "hasta". Las otras dos palabras no las puedo recordar, están borrosas, en un segundo plano.
¿Cuál es o era el aún con el que soñaba? ¿Cuáles son los aúnes de mi vida? ¿Son resignados, esperanzados, perseverantes, tozudos, inocentes? ¿Es un aún como de mientras tanto o un aún más definitivo y definitorio?
Creo que no había soñado antes con palabras así, sueltas.
Estoy a la escucha, intrigado. Abierto.
Cada vez que me medio despertaba resonaban tres palabras. No sé si las oía, las leía, si tenían que ver con el sueño que soñaba. Eran tres, pero sólo registré, sólo me quedó grabada la palabra aún. Era aún de "todavía", con acento. No aun de "hasta". Las otras dos palabras no las puedo recordar, están borrosas, en un segundo plano.
¿Cuál es o era el aún con el que soñaba? ¿Cuáles son los aúnes de mi vida? ¿Son resignados, esperanzados, perseverantes, tozudos, inocentes? ¿Es un aún como de mientras tanto o un aún más definitivo y definitorio?
Creo que no había soñado antes con palabras así, sueltas.
Estoy a la escucha, intrigado. Abierto.
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Céteris rebus
24 de septiembre de 2013
Vade retro
Dicen que la gente del interior tiene una espacio personal más amplio que los de ciudad. En la ciudad andamos más amontonados, entonces charlar con alguien a menos de medio metro de distancia no es problemático. Para alguien desacostumbrado a la promiscuidad del 60 o del tren, es casi una invasión. No, casi no: es una invasión territorial.
Alguna parte mía debe ser del interior, parece... Cuando para hablar se me agarran del brazo como si temieran que fuera a huir, me pasa exactamente eso: quiero escapar. Cuando se me acercan dos pasos -innecesarios para mí-, retrocedo tres. A ver: te veo perfecto, te escucho bien, hasta puedo olerte: ¿qué más?
No es solo con el espacio físico. Necesito el espacio "entre" para existir, para ser. Para respirar.
23 de septiembre de 2013
Senderos
Elegir. Optar. Escoger. Preferir. Seleccionar.
Veo y constato, contra mis propias suposiciones y prejuicios: no está todo dicho cuando se refiere a las personas. El origen, la historia condicionan, no determinan.
En las personas hay un espacio inocente, original, incontaminado que tiende a la luz, a lo bueno, a lo que sana, potencia, redime.
Veo y constato, contra mis propias suposiciones y prejuicios: no está todo dicho cuando se refiere a las personas. El origen, la historia condicionan, no determinan.
En las personas hay un espacio inocente, original, incontaminado que tiende a la luz, a lo bueno, a lo que sana, potencia, redime.
¡Qué tarea enorme descubrir -en mí, en toda persona- ese espacio!
Qué desafío desmontar, limpiar, desmalezar, despejar lo que nos aparta u oculta este centro.
Encontrado, abrirnos a la libertad honda. La que nos hace plenos.
Humanos. Humanizados.
22 de septiembre de 2013
Vamos de paseo
Me gané dos entradas para ver Bom Bim Bam, obra de clowns inspirada en cosas de Beckett -absurdo, repetición, palabras deformadas-. Fuimos con Manu en la primer salida solos en sus 5 años. Una obra para chicos, llena de guiños para los grandes. Teatro pequeño, tres actores buenísimos.
Caminamos bajo la lluvia. Vimos el Obelisco. Cruzamos por la senda peatonal pisando sólo las rayas blancas. Jugamos a las estatuas. Nos admiramos con las marquesinas de los teatros. Saludamos a las cámaras de seguridad. Después del teatro tomamos algo: un submarino enorme él, un café yo. Charlamos sobre qué nos gusto más de lo que vimos.
Tomamos el subte. Volvimos en tren. Frente a nosotros, dos nenes de 9 y 12. Nos pusimos a charlar -ellos empezaron- de fútbol, salidas, familias, colegios, autos, nuestras casas, montañas rusas... Cuando nos bajábamos, nos saludamos como viejos conocidos.
Momentos en que todo está magníficamente bien.
Caminamos bajo la lluvia. Vimos el Obelisco. Cruzamos por la senda peatonal pisando sólo las rayas blancas. Jugamos a las estatuas. Nos admiramos con las marquesinas de los teatros. Saludamos a las cámaras de seguridad. Después del teatro tomamos algo: un submarino enorme él, un café yo. Charlamos sobre qué nos gusto más de lo que vimos.
Tomamos el subte. Volvimos en tren. Frente a nosotros, dos nenes de 9 y 12. Nos pusimos a charlar -ellos empezaron- de fútbol, salidas, familias, colegios, autos, nuestras casas, montañas rusas... Cuando nos bajábamos, nos saludamos como viejos conocidos.
Momentos en que todo está magníficamente bien.
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Céteris rebus
21 de septiembre de 2013
Drama 2.0
Una mujer está sola. Espera el colectivo en la esquina diagonal a donde espero yo leyendo. Medio de reojo veo que se mueve mucho, de un lado a otro. No deja de mirar su celular. Gesticula. Teclea/digita con furia. Guarda el aparato. Lo saca y vuelve a leer. Da un par de pasos para un lado. Para el otro. Escribe. Se queda atenta. Pasa la mano por el pelo, desde la frente hacia atrás. Lee. Se apoya en la pared. Empieza a lagrimear. Se seca con el reverso de las manos. Llega el 333 de mi lado.
En cinco, ocho minutos a lo sumo, algo sucedió que la llevó de la inquietud al llanto, de la bronca a la impotencia. De pronto la historia de mi libro pasó a ser irrelevante ante las que puedo suponer a partir de lo que vi.
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Others
20 de septiembre de 2013
Pasajero en tránsito
Muchas veces sueño que estoy viajando. Conozco medio mundo: Alemania, Inglaterra, México, España, República Checa, El Salvador, Australia, Sudáfrica, Egipto, Costa de Marfil, Islandia,
Canadá.
Canadá.
Subí a la torre Eiffel y me dio vértigo. Estuve en el museo Auschwitz y se me hizo un nudo en la garganta. Nadé en la Polinesia entre corales. Vi el atardecer en Santorini tomando ouzo. Hice parte del camino de Santiago con otros. Fumé Cohibas en Cuba, en el malecón de La Havana. Cursé algunas materias en universidades de la Ivy League pero no sé cómo me fue.
Estos viajes salieron de charlas en las que la envidia me carcomía, de películas, de fotos, de lecturas, de deseos. Me acuerdo ser chico (primeros años de la escuela) y soñar recurrentemente que iba a visitar a mis tíos en Estados Unidos. No siempre llegaba: despertar era frustrante.
Me alegra que mi sedentarismo crónico tenga una veta más nómade, viajera, curiosa.
El deseo que impulsa la vida, creo.
El deseo que impulsa la vida, creo.
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No label
19 de septiembre de 2013
Big Bang
La ilusión moderna de un mundo que gracias a la ciencia y el conocimiento caminaría inevitablemente hacia la superación del mal y los males, fracasó. Los optimismos del Iluminismo, las esperanzas de los cientificistas, quedaron a medias. O menos que medias.
Podemos combatir más y mejor un montón de enfermedades. Ya -casi- nadie muere de enfermedades que eran mortales en el siglo XIX. El conocimiento está al alcance de un teclado de computadora. Del disco de pasta pasamos al mp3. Del cine mudo, revolucionario, al 3D con sonido envolvente y no sé qué más. Del burro al avión hay una distancia sideral. Del hacha de pedernal a las armas químicas, años luz.
Más velocidad, más conocimiento, más salud, más tecnología.
Y el ser humano, más veloz, sano, con más salud y conocimiento, sigue dividido entre elegir el bien o el mal, sumar o restar, dar vida o quitarla.
Falta mucho camino. Vamos.
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Céteris rebus
18 de septiembre de 2013
Descartables II
Meses atrás el asesinato de una chica de 16 años y el hallazgo de su cadáver fueron un show mediático que abarcó desde noticieros, pasando por diarios, revistas y hasta los programas de chimentos. A las horas de desaparecida ya su ausencia había invadido las redes sociales y las pantallas.
No pasa día sin que haya alguna nota del caso, aunque no haya novedades. Nena de clase media/media alta, de Capital, Colegiales, escuela privada, familia ensamblada.
Ayer se encontró en Chubut, en un barrio periférico de Comodoro Rivadavia, se encontró el cuerpo de otra nena de 11, en un descampado: Yasmin Chacoma había desaparecido el sábado. No leí ninguna noticia previa al hallazgo del cuerpo en los medios más leídos. El noticiero no le dedicó tiempo.
Hagan la prueba: de más de 1.600.000 páginas a menos de 2000. Ok, pasó más tiempo de una que de otra, puede haber más datos...
Pero creo que hay algo más. Mucho más.
17 de septiembre de 2013
Descartables
Ni pañales ni pañuelos. Ni botellas ni vasos. Ni guantes ni jeringas.
Rara ecología. Rara humanidad.
Gente. Gente descartable.
Algo no anda bien cuando nos preocupa y conmueve más -digo "más", no "solamente"- un perro en la calle que un pibe en la calle.
Mucha preocupación por los excesos de basura plástica, poca por quienes viven como basura. Justificamos: eligen vivir así, son peligrosos, pobres, delincuentes, locos, chorros.
Algo no anda bien cuando nos preocupa y conmueve más -digo "más", no "solamente"- un perro en la calle que un pibe en la calle.
Hay quienes con vocación y entrega admirable nos enseñan a cuidar el planeta, nos alertan, nos alarman.
¿Dónde los que nos convenzan de cuidar a los hermanos, a las hermanas?
Rara ecología. Rara humanidad.
16 de septiembre de 2013
Peso específico
Si fuéramos la mitad de buenos de lo que creemos ser, otro sería el cantar...
Si blanquéaramos una cuarta parte de la oscuridad que tenemos y nos negamos a reconocer, veríamos un poco más claro.
Vivir en la verdad o cerca de ella es incómodo. Es como la balanza de la conciencia, que acusa nuestro exceso. O nuestra falta de consistencia.
No somos tan perfectos como quisiéramos. Ni tan demoníacos como a veces creemos.
Pero de un tiempo a esta parte, hasta las balanzas mienten.
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