Gente que se dio una vuelta


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15 de septiembre de 2013

En-tramando

Un ritual de la infancia: ayudar a abuela a destejer un sweater, un saco. Por la tarde o la noche, mirando tele.
Ovillar la lana que luego se reciclaría -esa palabra no existía todavía, se decía "no desperdiciar"- en algo nuevo, nacido de lo viejo, para abrigar el próximo invierno.

Una imagen de la adultez: desovillar y desenredar, volver a ovillar, entretejer y reciclar no ya lanas sino personas, historias, vínculos. Para abrigar y cobijar la vida propia y ajena.

Hay quien teje, quien desenmaraña, quien corta, quien mide, quien usa.
Los ovillos van, vienen, cambian. Cambia el punto o el diseño, las agujas.
Permanece la costumbre de hacer y ser con otros.

14 de septiembre de 2013

un, dos tres... probando

¿Recuerdan cuando oyeron por primera vez el sonido de su voz grabada? Nada que ver con la que nos oímos, pero es la que los demás oyen.

Tuve esa revelación alrededor de los 10 años, cuando en un TDK que me había regalado mi hermana para grabar no recuerdo qué, probé mi voz. Medio aguda, la mía, no tan baja como la creía. Pensé que era el grabador andaba mal. La llamo a mi abuela para que escuche. Confirma que sí, esa es mi voz.

Si eso nos pasa con la voz, ¿cuánto más con nuestros gestos, palabras, actitudes? ¿Quién garantiza que lo que sale de nosotros, tal como percibimos que sale, es recibido por el otro, la otra? Y al revés, claro...

¡Cuánto ruido en el medio, por los dioses...!

13 de septiembre de 2013

Silencio de radio

Siendo medio tarde, suena el teléfono. Atiendo con aprehensión. Los llamados antes o después de cierta hora me resultan ominosos: una muerte, algún accidente, no sé.

Atiendo. 
-Hola, ¿hablo con la radio?

Uf, qué alivio.

-No, te equivocaste de número
-¿No es la radio?
-No, ya te dije que estás equivocado.
-Perdón, buenas noches.
-No hay problemas, chau.

Vuelvo a la película que estoy mirando. Suena de nuevo.
-Hola, ¿hablo con la radio?
-No, te equivocaste de nuevo.
-Uy, perdón.
-Tá bien. Chau

No alcanzo a sentarme que ya está sonando.
-¿Es la radio?
-Sí, ¿qué querés?
-Llamo para pedir un tema.
-¿Cuál?
-Cualquiera de Los Nocheros.
-Dale, hasta luego.
-¡Gracias!

Sí, ya sé, no está bien mentir. Pero si no te das cuenta que las tres veces te atiende la misma persona, qué sé yo. Me parece que por más que te explique no vas a entender.
Me vuelvo a concentrar en la película. Pasa un rato y vuelve a sonar el teléfono.

-Hola. Ya con voz de "me cansaste".
-Sí, hola, ¿cuándo me van a pasar el tema?

Me doy por vencido.

12 de septiembre de 2013

Informe de deformidad

Me golpeó en la nuca y en el pecho a la vez. Terminé de leer El informe de Brodeck, de Phillipe Claudel. Un informe que son dos: el que Brodeck hace de un crimen y el  de su paso por los campos de concentración.

Un lugar no determinado, una aldea casi no tocada por la guerra, unas palabras medidas con cuentagotas.
El tiempo de la narración que va, viene, se entremezcla. Un tema/escena que comienza, da paso a otro, se retoma, no cierra. Las complicidades tácitas, el tufillo a podrido que no se termina de saber de dónde viene.

Algo me hizo eco. No sé si la maldad que se multiplica solapadamente, la imposibilidad de enfrentarla por oculta, la debilidad del menos malo, la huida del horror.

Algo me hizo eco, sí. Si lo leen (o leyeron), cuando vean por qué mataron al Anderer, puede que ahí haya alguna pista. Algún eco.

11 de septiembre de 2013

In my head

Antes de dar un paso en falso hay quienes prefieren no dar ninguno. Muchas veces me encuentro entre esos. La inseguridad, la autoexigencia, la mirada crítica sobre todo y sobre mí mismo, el perfeccionismo, la mentalidad "todo o nada", el temor al ridículo o a la catástrofe. Mil razones para la parálisis.

Tema en terapia -incluso desde siempre, antes de terapia-: cómo acallar la voz interna que dialoga/monologa todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo. Hasta tengo ubicada dónde (me) habita: en la cabeza, sobre la línea superior de la cuenca de los ojos, un poco a la derecha.

Dice, se desdice, se responde antes de preguntarse. En este mismo momento se pregunta, me pregunta, si no será exponer demasiado. Si no será que es mejor disimularla.

Otras personas viven sin tanta autoconciencia, más relajados. De cuando en cuando me sale un par de minutos. Por suerte mi felicidad no depende de esos minutos.

10 de septiembre de 2013

Pequeños monstruos

Ya lo dije, ¿no?, ¿que la mezquindad me parece una de las peores características que pueda tener una persona?

Sin pretender que todos seamos la madre Teresa o que nos inmolemos por el bien de la humanidad, la gente que tiene alma pequeña, espíritu mínimo, me desalienta. Es como si no hubiera manera de provocar algo más, de estirar la mirada...
  • Las personas que no son capaces de ver el bien común sobre el propio
  • Las que no hacen más que buscar la ventaja
  • Las que demonizan a otros/as por género, clase, raza
  • Las que hacen como que no ven
  • Las que son incapaces de ponerse en el lugar de ningún otro

Mezquinos. Avaros.
Fugitivos de la grandeza humana.

9 de septiembre de 2013

Parte del paisaje

Un sin-techo de la ciudad de Bs As había desaparecido días atrás. Que lo había levantado el gobierno de la
Ciudad, que lo habían internado en hospitales donde no está asentada su entrada, que cuando reapareció (?) en otro hospital tenía signos de haber sido golpeado, que finalmente ha muerto...

Pueden ver la crónica y algo más acá: La muerte de Pechito Ferreriro http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-228581-2013-09-08.html.

En una ciudad enorme, despersonalizante e impersonal como Bs As que un croto sea noticia, sea buscado por los vecinos, sea lamentada su muerte, se investigue -con mucha carga política, sin dudas-, se perciba su ausencia, es un signo. Algunas personas se dejaron tocar por este hombre en situación de calle: este pobre y desclasado tuvo vínculos. Fue alguien-para-otros.

¿Cuántos Pechitos anónimos hay?

8 de septiembre de 2013

Ni muy muy, ni tan tan

Cursando en la facultad la licenciatura me anoté en un proseminario de Matrimonio y Familia. Una de las expresiones preferidas del profesor era narture, conjunción de nature -entendiendo naturaleza, lo dado- y nurture -entendido como lo cultural, lo construido, lo aprendido-.

La discusión de fondo era qué cosas en varones y mujeres son naturales y cuáles sociales, aprendidas, culturales. Como tangenciales aparecían los diversos modelos familiares, las diferentes aproximaciones a qué constituye como tales a un varón o a una mujer, cuánto en el rol es aprendido o impuesto como norma.

Debo reconocer que pese a ser un varón mayor y de corte conservador, el profe tenía algunas cosas interesantes: por lo pronto, desconfiaba de la naturaleza como lo puramente dado, porque no existía más que como idea platónica: sólo vemos y experimentamos naturalezas nutridas. Era lo más lejos que podía llegar. Si daba un paso más, su formateo mental lo obligaba a frenarse.

15 años después recuerdo casi nada de ese curso. Pero recuerdo eso: ni siquiera lo más común a los seres humanos -la naturaleza- hay que darla por supuesto. 
Hasta las mismas palabras para definirlas son nurture, cultura, aprendidas.

Enorme desafío a la libertad y a la creatividad.

7 de septiembre de 2013

Dona nobis pacem, Domine

Francisco, el papa, convocó a católicos, cristianos de otras iglesias, religiones no cristianas, y personas de
buena voluntad a tener hoy una jornada pidiendo por la paz. La posibilidad del ataque a Siria ha sido el disparador de este pedido y de este gesto.

Cada quien a su modo, según su tradición, costumbre o pertenencia religiosa (o no) está invitado a rezar, ayunar, reflexionar. Algún líder religioso islámico ha replicado la invitación. Agrupaciones políticas invitan a Plaza de Mayo. La Plaza San Pedro en el Vaticano también tendrá su convocatoria. Otros lugares congregarán. Muchas personas lo harán por su cuenta.

Como creyente me sumo. Pero aclaro: Dios no quiere otra cosa que la paz y la vida plena para sus hijas e hijos. Es decir: no hay que pedir la paz como si hubiese que convencer a una deidad airada.
Somos nosotros quienes debemos convertirnos de nuestra violencia. Pedir, orar, rezar, ofrecer que otros y otras elijan la paz.

Dios la eligió hace rato. Nosotros de a ratos.
Si no convertimos esa imagen de dios, difícil que nos convirtamos nosotros.

6 de septiembre de 2013

Aire puro

Tiempo atrás cuando entraba a casa -se entra por la cocina/lavadero- me encontraba con un olor que al principio era extraño y con los días, desagradable. Buscaba dentro de la heladera, en el horno, en el cesto de la basura. Nada que justificase ese olor. En una lucha contra las náuseas me puse a ras del suelo, olfateando, como un perro.

Se había caído un poco de basura debajo del lavarropas. Probablemente, la señora que viene una vez por semana a hacer la limpieza, al cerrar la bolsa dejó caer algo sin darse cuenta. Nada terrible. Fue limpiar y listo, ventilar un poco y luego desodorante de ambientes.

Se me presentaba...

Como hay quienes son así: contaminan, ocultamente, el ambiente. Van pudriendo/pudriéndose y llenan de mal olor su espacio. Puede que sea un modo de dispersar responsabilidad o culpa o de boicotear a los demás, más "limpios".

Se me presentaba...

Como hay cosas en nosotros que hacen eso: están en algún rincón olvidado (o no) de nuestra historia y nos tiñen la mirada, los ánimos, las esperanzas.

Olfatear, ubicar, limpiar, ventilar.
No me banco el aire viciado.

5 de septiembre de 2013

De un tiempo a esta parte

Cuando los prejuicios gritan y se interponen, es virtualmente imposible cualquier encuentro, acuerdo, acercamiento. Lo que sea que forme el preconcepto se interpone inevitablemente y derribarlo, convertirlo, despejarlo es una tarea casi titánica.

Tengo varios de cosecha propia, así que sé de qué hablo. De varios me pude deshacer y me alegro. Otros pasaron de prejuicio a certeza. Con esos ya ni me gasto.

En un tiempo lo vivía con cierta culpa: no puede ser que con tal no pueda dialogar, acordar, encontrar una manera de acompasar un par de pasos.

Más libre y liberado (me) digo: gracias a los dioses que con tal no puedo dialogar, acordar o acompasar pasos. Estaría siendo infiel a mis principios, opciones y camino.

Al fin  y al cabo, es lo que importa.

4 de septiembre de 2013

"el que me abrió los ojos"

"el que me abrió los ojos" (cap 9 del evangelio según Juan)

Al principio la luz molesta, por más que se la haya deseado. Ver/conocer/saber con la luz que trae atraviesa la pupila, el alma, la mente y se mete por lugares hasta entonces dormidos. Molesta. Duele, incluso. Se mueven esquemas adquiridos como inamovibles.

No hay vuelta atrás. Cuando ves algo claro es imposible volver atrás. No hay vuelta atrás, repito.
Es casi imposible pensar, mirar, sentir desde otro lugar. La venda cayó, desapareció la ceguera. Actuar de acuerdo a la visión nueva.

No quita que de a ratos den ganas de cerrar los ojos.

Eso sí: no permito que quien está ciego me diga cómo mirar.
He dicho.

3 de septiembre de 2013

In my dreams

Ríanse, no más. Pero desde hace casi 40 años tenía la misma almohada. Ayer me compré una nueva, inteligente le dicen. Liviana, inodora, antialérgica, cervical y no sé cuántas cosas más.

La otra, creo, que la había hecho mi abuela. O al menos, le renovó varias veces las fundas. 

Me acompañó en mudanzas -y no sólo geográficas-. En mi insomnio le he pegado para descargar impotencias. 
Debe tener, calculo, 26280 horas de lectura (36 años hace que leo, a dos horas por noche). La he abrazado para dormir -no por soltero, por costumbre-. La revoleé en verano, porque me daba calor. La mojé auténticamente con sangre, sudor y lágrimas. Hundí la cara en ella para gritar. La extrañé en los viajes o cuando no dormía en casa. La consulté sin que respondiese ninguna duda. 

Una de las relaciones más prolongadas y fieles que he tenido.
No me animo a tirarla. A ver si alguien la recoge, sueña mis sueños, desentraña mis dudas. O, pobre, sufre mis insomnios.

2 de septiembre de 2013

En la sala

Discovery, Home and Healt, History Channel, NatGeo, canales "serios". Decir que los miramos es un modo de admitir que vemos TV, pero no cualquier cosa.

Hay unos programas que presentan  freakies, casos médicos raros, gente con compulsiones extrañas, otros que conviven con anomalías físicas severas. Un muestrario inmenso de la fauna humana, tan variada.

Lo políticamente correcto es ver sin emitir juicios ni hacer muecas aunque el personaje en cuestión coma placenta de buey cruda o sea un enano albino en medio de una tribu de zulúes. 

Antes se pagaba por ver fenómenos en el circo. Como somos civilizados, repudiamos esas prácticas.
Pero sólo varía el escenario. Nos tranquiliza ser normales.

1 de septiembre de 2013

Estado de emergencia

Antes Irak; antes Vietnam. Y las dictaduras en América Latina.
Ahora Siria.

La escuela de las Américas y los franceses de Argelia están ligados vergonzosamente a la doctrina de seguridad nacional, norte de las juntas militares en Argentina y otros lados.

La Francia de gobierno socialista está al borde del ataque.
Obama, Nobel de la paz, espera el placet del congreso estadounidense.

Mientras tanto, ya no creemos en las buenas intenciones de los mesías occidentales ni en la maldad malísima de los enemigos de la occidentalidad libre, democrática (ex) cristiana.

La política internacional se me escurre de las manos, del cerebro, de la comprensión.
Casi 1400 muertos por armas químicas. Casi 500 niños.

Todo, intervenir, aislar, condenar, todo me da miedo.

Humanidades.