Gente que se dio una vuelta


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14 de noviembre de 2012

Estufita interna

Facu cumplió 13 en octubre. Todavía no pudimos hacer la "salida de regalo de cumple". Más que salida esta vez la idea era juntarnos a comer sushi en casa y ver una peli. Le encanta el sushi y es lo que eligió. 

Lo llamé ayer por teléfono para ver si podíamos armar el programa para hoy a la noche. Se excusó porque están rindiendo las integradoras y el jueves tiene examen. Pensé que, lógicamente, ya no le divierte un programa con el tío. 

-Che, Fa, de veras. Vi unas zapatillas como las mías que te gustaban. ¿No preferís las zapas antes que juntarnos? ¿Qué te parece?
-No, comamos; en cuanto termine de rendir, te aviso.


Me dio tanto orgullo, me emocionó tanto que eligiese el tiempo compartido, que no puedo expresarlo. Fue una sensación cálida e inmensa.

A disfrutar.

13 de noviembre de 2012

Sexismos

Cuando estoy atento y centrado en un tema -una manera sutil de decir obsesionado- comienzo a verlo por todas partes. Alusiones, relaciones impensadas, una mirada más aguda. No sé.
Por interés personal hace tiempo leo cuestiones de género, masculinidades, feminidades. Por suerte, además, algunas personas cercanas también están en tema, desde otros lugares, pero en tema. 

Fantaseaba esta mañana en el colectivo, con no consumir o comprar productos que tuviesen publicidades sexistas, denigratorias de la mujer o del varón. Fantaseaba, digo, porque para lograrlo, tendría que no consumir más: desodorantes, detergentes, bebidas gaseosas, cervezas, chocolates, leche, autos, ropa, calzado, agua mineral, sábanas, relojes.

Caramba. 

12 de noviembre de 2012

En camino

Por un post de Diego (Votos ponderados es el blog) surgía, una vez más, la cuestión del pensamiento dicotómico, el ellos-nosotros. La traía Mariana. Mara, por su parte, por otras cuestiones compartía en su blog algo similar, tangencial (Pensando...).

Personalmente, cada vez me cuesta más el diálogo con algunas personas. Por incapacidad propia, claro. Por pasión e intransigencia en algunas convicciones. Por incapacidad ajena, claro y también. Por no poder asumir que tenemos prejuicios, juicios, opciones. Camino.

En un momento me dije: es eso, es el camino... A algunas opciones llego, llegué, después de mucho transitar. A otras, las abandoné tiempo atrás. Casi siempre tan honesto como he podido, como he sabido.
Me encanta cuando encuentro compañeros en, de este camino. Aunque no acordemos en todo todo el tiempo.
Con eso me viene alcanzando.

11 de noviembre de 2012

Puertos y faros

El 10 de noviembre cumplía años abuela Olga, mi abuela materna. Hubiese cumplido 99, pero hace 20 murió. Si hubo una persona importante en mi vida, fue ella, sin dudarlo. Más importante, en su momento, que mi propia madre, que mi propio padre. No lo digo con bronca, para nada. Lo digo con agradecimiento.

En nuestras infancias, la mía y las de mis hermanas, ella y José, el abuelo, fueron las figuras más estables, permanentes. Ella más que él incluso. Por diversos motivos, por más que nuestros padres vivieran, los presentes eran los abuelos. 

Por la fecha, quizá, me aparecieron en la memoria, otras personas, como puertos, como faros.
Invalorables. Indispensables.

10 de noviembre de 2012

A tientas

Horizontes en fugas, un presente fugaz sin memoria del pasado ni proyección de futuro, fragmentación casi esquizoide, superficialidad a ultranza, incapacidad para empatizar, ultra-individualismo, límites difusos o inexistentes, primacía de la subjetividad.

Algunas de las características de la posmodernidad -que ya está vieja- y que nos desafía a redefinir lo esencial, a despojarnos de los adornos, a buscar modos no novedosos sino nuevos. 

Preguntas que desestabilizan. Respuestas que se hacen desear. Pero asoman, lentas.

9 de noviembre de 2012

Mátenme, por favor

Cuando me pongo especialmente "nerd" y me obsesiono con algo, puedo dedicarme apasionadamente a alguna etimología, buscar los antecedentes de cierta novela, ver cómo se relacionan las ideas de género con la constitución de la familia, o...

La última fue antenoche, en esos minutos previos a dormir, donde la realidad ya es sueño. No sé por qué se me cruzaron las palabras futuro del subjuntivo por la ¿cabeza, mente, duermevela?. Intenté disimular la inquietud, porque en ese estado liminar, me daba cuenta que no encontraba cómo conjugaba ese tiempo en ese modo. No hubo manera y el calor tampoco ayudó.

Terminé levantándome a la 1,45 am para prender la compu y buscarlo.

Quien fuere tan geek será castigado con insomnio.
Mea culpa.

8 de noviembre de 2012

Silencio de radio

Desde que empecé a hablar -la leyenda cuenta que guardé silencio hasta los dos años, cuando de pronto comencé a hilar palabras sin media lengua- nunca tuve costumbre de callar/me.

Para bien o mal suelo expresar y articular lo que pienso. Añado a propósito articular porque suelo pensar en continuado, con secuencias, no con fotos fijas. Razonando, uniendo premisas y conclusiones, tratando de ver un panorama más amplio. Si bien soy calentón y pasional, no menos cierto es que soy racional.

Por eso intentaré -intentaré, digo- hacer el esfuerzo de callar.
Para no herir. Para que no nos hiramos.
Una vez, al menos.

7 de noviembre de 2012

Tsunami de calor

El calor anoche me impedía dormir. Demasiado. Mucho junto. 
Miré una película. Me acosté. Leí. Apagué la luz. Di vueltas. La prendí.
Terminé un libro. Comencé a releer otro. Me levanté.

Miré un poco de TV, mientras pasaba el antivirus a la netbook. Me acosté.
Leí un rato más. Apagué la luz de nuevo. Me levanté al baño.
Fui a la cocina a tomar agua. Mucha agua. Me acosté otra vez.
Mosquitos. Dudé de la existencia de Dios. 
No encontré pastillas termoevaporables y me tuve que bancar el aerosol.
Rearmé la cama, que de tantas vueltas era un amasijo de sábanas.

Se hicieron las 7,15.
Un largo día por adelante.

6 de noviembre de 2012

Somos más

Ya conté, alguna vez, de la "tribu" que formamos con algunos amigos y sus familias. Feriados, cumpleaños, alguna tarde, un rato, todos juntos o algunos no más, disfrutamos encontrarnos, charlar, comer, compartir unos mates, una salida, unas vacaciones.

La tribu crece y este sábado que pasó, bautizamos a los dos más pequeños, Mateo y Joaquín. Los gestos repetidos del agua, la palabra que resonaba desde la experiencia de otros creyentes, la luz, el aceite que suaviza. Las madres y los padres que los presentaban, las madrinas y los padrinos secundando. La familia y los amigos, los críos correteando. Todo complotando para reafirmarnos en los vínculos primarios, básicos, simples, elegidos. En una fe, en un camino, en un estilo. No el que desearíamos, capaz, pero el que podemos.

Los ritos viejos y nuevos, de otros, de muchos. Profanos y sagrados. Nuestros. Muy nuestros.

5 de noviembre de 2012

Mamá oculta

Acaban de contarme. Una chica, de 14 años, alumna de una amiga. En el cole le duele la panza. Termina pariendo asistida por la directora y una profesora. Luego llega la ambulancia.

Nadie -ni los padres, ni los hermanos, ni los profesores, ni la mejor amiga- supo del embarazo. No es el primer caso que conozco. Digo conozco, porque no son cosas que escuché, no más. No son sectores marginales, tampoco, como dictaría nuestro prejuicio.

¿Qué cosa -miedo, susto, soledad, rechazo- la lleva a ocultarlo?
¿Qué cosa -negación, ceguera, rechazo- lleva a los demás a no notarlo?
¿No hubo un abrazo a esa hija en ese tiempo? ¿No hubo una amiga un poco más cercana, profunda?

No me asombra. Me duele un poco, no más.

4 de noviembre de 2012

Escuchá, te digo

Cuando alguno quiere ser bueno a ultranza, para ganar un cierto cielo, para satisfacer alguna deidad, para alimentar su narcisismo, los demás pasan a ser instrumentos, no más, de su búsqueda. Medios que le permiten sumar puntos en algún sistema de recompensas kármicas.

Entonces la necesidad (o no necesidad) del otro, de la otra, es avasallada por lo que yo creo que necesita. Ejemplo burdo: cruzo de vereda al ciego que, en realidad, esperaba encontrarse con alguien en la esquina donde estaba. No me importa más que ser bueno, aunque moleste, perjudique, ignore al prójimo.

No es tan inusual esta gente.

3 de noviembre de 2012

Sístole y diástole

Para abrazar algo, hay que soltar algo. La tendencia a acumular hace que no queramos soltar nada, renunciar a nada, dejar nada. Así no podemos estar libres, dispuestos para lo que está viniendo.

Para abrazar el heliocentrismo, hubo que renunciar a creer que la Tierra era el centro del universo. Para tener flores hay que soltar las semillas. Para nacer, es necesario dejar el útero y su seguridad. Para gozar de la pileta y nadar, hay que bancarse el chapuzón fresco.

No sé, me parece que cuesta soltar, morir... Por eso cuesta recibir.

2 de noviembre de 2012

Serendipia

Me encanta cuando, por buscar una cosa, aparece otra. Buscar, por ejemplo, una remera (polo, playera, camiseta, franela, t-shirt) y encontrar una carta. O buscar un negocio y terminar sentado en una plaza, tomando un helado. O empezar leyendo un artículo que me dispara alguna pregunta y derivar en un libro. O.

Me encanta, digo, y me preocupa un poco. Porque como me sucede a menudo no sé si está tan bueno: capaz que es mera distracción y simple dispersión, incapacidad de concentración o algo así. Quién sabe.

1 de noviembre de 2012

Circularidades

Hace poco más de un mes fui con mi sobrina de 9 al Museo Eva Perón -elegido por ella como salida de cumpleaños-. Como mi madre en ese momento no andaba en Bs. As. y tenía ganas de ir, ayer repetí la salida, esta vez con ella, que no tiene 9 sino 65 más. Las miradas de ambas pararon casi exactamente en las mismas cosas. Una las descubría; la otra las recordaba. Para Loli era historia pasada; para mamá, parte de lo que había vivido.

Cuando fuimos con la pequeña, me había olvidado la cámara. Ahora la llevé. En un momento me sentí como los papás que le sacan foto a cada cosa que hacen los nenes. Capturando reflejos, destellos de felicidad.

Pero era con la vieja; el nene era yo esta vez.

31 de octubre de 2012

Compás de espera

"La distancia entre el deseo y la realidad es, en sí, una zona marginal, al menos en sentido amplio. Sólo se es consciente de esa zona liminal si se ha podido explorar ambas márgenes, en mayor o menor medida."

Eso decía Mariana en un lindo intercambio a raíz de la entrada de ayer (Cats and dogs). Nunca se puede controlar lo que las palabras propias despiertan en el otro, en la otra. Pero a veces encuentro ecos que suenan en el mismo lugar donde nacieron; que vibran en una cuerda similar.

Me hago eco, ahora, de la posibilidad de reconocer los márgenes, de explorar ambos lados. Se me presenta la imagen del compás: con un extremo firme, seguro, podemos estirar los garabatos, los círculos. Ser elásticos, flexibles. Animarnos a mirar lo que sentimos ajeno, lejano u oscuro y, que en verdad, es parte de lo que somos, la sombra que proyectamos, que acompaña.

Negar que podemos ser monstruos es alimentar la bestia. Tentar al diablo, decían las abuelas.