Gente que se dio una vuelta


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28 de marzo de 2014

Pequeñeces enormes

Terminé el taller que venía dando los jueves en Villa Hidalgo, San Martín. Un promedio de 35 personas cada encuentro, en un barrio popular, a la noche, después de trabajar, cuando ya dan ganas de meterse en casa. En septiembre haremos una segunda parte.

Despunté el vicio de la docencia y con la enorme fortuna de encontrarme con gente dispuesta a participar, aprender, re-ver cosas presuntamente sabidas, re-conocerlas. Constato: tengo capacidad pedagógica y me alegra reconocerlo. Constato: creo que aportando saberes, circular, recíprocamente, nos enriquecemos. Constato: no siempre los más formados académicamente son los que mejor reciben. 

Cuando la pasión anima, cuando comulgamos, hay encuentro.

27 de marzo de 2014

Guardapolvos blancos

Quince días de paro docente en la provincia de Buenos Aires. Ofertas del gobierno provincial que no satisfacen las demandas. Marchas. Chicos sin clases. Los docentes que no aflojan en sus reclamos salariales. Las escuelas que tienen clases son las privadas o las municipales. El resto, en espera. Padres y madres que hacen malabares para ver qué hacen con sus hijos. Maestros y maestras que hacen los mismos malabares y además reclaman un sueldo mejor.

Lo más difícil: lo que está en conflicto son derechos de ambas partes. El derecho a la educación, el derecho a una remuneración acorde, el derecho a huelga... Hay derechos vulnerados. Personas vulnerables de uno y otro lado. 

Charlaba con algunos: tenemos el enorme privilegio de poder ir desde jardín de infantes hasta la universidad sin pagar arancel. La educación pública, laica y gratuita es una tradición afirmada en el país. Con sus enormes defectos, la gran mayoría de la población puede acceder a ella. Ojalá no se pierda, no se bastardee, no se pierda esta conquista ennoblecedora.
Porque los docentes lo merecen, porque los niños lo merecen. Porque lo merecemos todos.

26 de marzo de 2014

Rojas y el río

Con mi abuelo José íbamos al río. A ocho cuadras de casa había una arboleda inmensa en la costa del Río de la plata. Mediados de los '70. Pájaros, agua, verde. Podíamos sentarnos tranquilamente en la orilla.

Con la llegada de los '90 y su boom privatizador, la costa del río en gran parte de San Fernando se llenó de clubes y guarderías náuticas que se apropiaron del lugar: sólo los socios podían pasar, ver el agua, la orilla, el sol. De ahí, a sus barcos, veleros, yatecitos.

Gracias a alguna movida vecinal, recursos de amparo y demás, se abrió un camino entre dos clubes y hay, de nuevo, acceso la costa: un espacio con sombra, césped cuidado, cestos para los residuos, gente leyendo, tomando sol, mate.

Casi cuarenta años después vuelvo y descubro ese lugar. Rodeado por los clubes, los barcos, los yates, resiste ese pedacito abierto y libre. Me reencuentro con un tiempo simple. Respiro.

25 de marzo de 2014

Todo y nada

Escribo como sale, sin orden ni meta.
Voy de un pensamiento a una sensación, de una idea que se cruza antes de poder atraparla.
Repaso el día vivido, buscando algo diferente, algo como para compartir, mientras el gato duerme sobre mis pies. Un día lleno sin nada que destaque, sin nada que sobresalga.

Me levanté antes que sonara el despertador. Café, ducha, trabajo.
Almuerzo y una siesta para compensar la trasnochada.
Me despierto sin compensación posible.
Lavo ropa y la cuelgo.
Preparo algo para adelantar la comida de mañana.
Miro un poco de tele, esperando que llegue el sueño.

Escribo. Como sale. Sin orden ni meta.

24 de marzo de 2014

24 de marzo de 2014

38 años atrás amanecía Argentina con gobierno de facto, el llamado "proceso de reorganización nacional". Ni me enteré, estaba empezando Sala Verde, preescolar.

38 años después me sigo enterando: nietos que aparecen, recuperando su identidad de hijos de detenidos desaparecidos.
Personas que reivindican el desgobierno militar.
Personas que niegan el horror.
Personas que no pueden salir de él.
Personas que siguen preguntando y buscando.
Personas que aún no aparecen.
Personas que conservan la memoria mientras otros hacen culto de la amnesia.
Personas, humanos unos, otros, quién sabe.

23 de marzo de 2014

Lo que no tiene es remedio

¿Cuánto queremos saber de la verdad? ¿Cuánta verdad soportamos? ¿Vale tanto la verdad?

Si mi pareja me engaña (o viceversa): ¿quiero saberlo o prefiero la comodidad de la ignorancia?
Si tengo una enfermedad grave: ¿me entero y la peleo o me dejo morir de la tristeza?

Cuando la verdad cruza el umbral de la ilusión y la desenmascara, o nos hacemos los distraídos, o crecemos. Ya no hay vuelta atrás. Negamos o recibimos como podemos ese baldazo de agua fría que nos descentra y desubica. Es necesario recrear las coordenadas.

Atrás quedan Papá Noel, los Reyes, Superman, algún dios, uno o dos ideales y muchas ilusiones.
Por delante, todo.

22 de marzo de 2014

Fiesta simple

En esta época del año aparecen los nardos, esa maravilla.
Andaba por san Isidro, camino a una reunión. En una esquina hay un puestito de flores. Pasé y vi nardos. Paré, compré dos varas, largas, con pimpollos y flores. 

De ahí fui a la perfumería: necesitaba comprar desodorante y jabón. Dejo los nardos apoyados y una de las mujeres que atiende me pide permiso para olerlos. Son sus flores preferidas.

Unas cuadras más adelante entro en una librería. Conozco a la vendedora que me recibe entusiasmada cuando ve las flores. Mientras reviso las estanterías, ella se queda embelesada, oliendo.

Vuelvo en el colectivo. Al llegar a casa busco un florero, agua, corto un poco las varas, las pongo en el living. Vuelvo a salir.

Cuando regreso, el aroma me recibe, abrazándome, invadiéndome sin violencia. La casa se llenó del aroma -Juan 12,3-. Yo, agradecido.

21 de marzo de 2014

Asomos

Un par de ideas me habitan, giran, asoman, se esconden. Están agazapadas esperando que me distraiga. Saben, las muy astutas, que me distraigo fácil.

Mientras pelo papas o cuelgo la ropa cruzan como liebres: las distingo claramente, no las puedo atrapar.
Si me siento, paciente, a esperarlas con papel y lápiz a mano, es un paisaje lleno de nadas.
Aparecen en el colectivo, pasan rápidas, como esos carteles que no llegamos a leer.

Sé que están. Las espero.

20 de marzo de 2014

Residuos diurnos

Puff. Terrible pesadilla me atacó. Muy vívida, real.

Mientras aún soñaba, sabía que estaba soñando, en algún lugar mi lógica racional me gritaba que era un sueño. Pero no podía despertarme. Era angustioso. No había monstruos, ni muertos, ni accidentes. Todo era demasiado cotidiano y conocido, aunque deformado. Sin demasiado Freud puedo identificar de dónde salió.

Cuando pude, finalmente despertar, eran apenas las 4 am: si bien me sentía a salvo por estar en mi cama sabía que si volvía a dormirme podía soñar de nuevo lo mismo. No quería. Prendí la luz. Leí. Navegué por la web. Con reticencias volví a dormirme, superficial, cortado.

Pasé todo el día como reviviendo de a partes el sueño, desenmascarando significados, encontrando sentidos. Limpiando el inconsciente, no sea cosa que se vengue.

19 de marzo de 2014

Golpes que marcan

Desde la casa de una de las familias vecinas se suelen oír gritos. Muchos; las voces altas, ásperas. Insultos destemplados y palabras duras. Al principio creía que estaban pegándole a alguien, pero no, es la manera en la que se tratan. Otra violencia.

Si eso es lo que se vive en la casa, ¿cómo se socializan esas personas? Los pequeños, los no tan chicos, ¿cómo construyen su imagen, su autoestima? ¿Qué hace que los mayores no perciban la violencia que manejan? 

Pensaba también en las violencias más disimuladas que causo, que sufro, que desparramo, replico y multiplico. Si no hubiesen algunos gestos de amor que rescatan, sería un círculo inacabable.

18 de marzo de 2014

Todos son iguales

Las abstracciones, el terreno en el que mejor nos movemos, primo hermano de las generalizaciones:

La gente
Los jóvenes
Las mujeres
Los negros
Los ricos
La clase media
Los viejos
Los de afuera
Los de acá adentro

Dependiendo qué queramos decir, esas abstracciones pueden estar a favor o en contra del argumento de turno:

Es violenta
No piensan en nada
Son todas histéricas
Se sienten inferiores
Son mala gente
Son un tesoro
Son mejores que nosotros
Somos mejores que los otros

Las uso, las detesto, las amo, las deploro. Soy muy gente.

17 de marzo de 2014

Locos de mi barrio

El "loco de los cartones", cada vez que me lo cruzo, me pregunta la hora. Llegando a casa el domingo al mediodía no fue la excepción. Venía por la calle, con un par de bolsas y viendo qué podía cirujear.

-Hola, buen día.
-Hola, amigo, ¿qué hora es?
-Una y cinco.
-Uy, qué tarde, tengo que ir a comer.

Mientras abría la puerta de casa, lo escucho charlar con la vecina de enfrente, que estaba regando:

-Disculpe, ¿tendría un vaso de agua?
-Sí, espere que entro y traigo un vaso.
-Gracias, perdone que la interrumpa mientras riega.
-No es nada, ya le traigo.

¿Dónde vivirá? ¿Será de la villa que queda acá no más? ¿Cuándo habrá comenzado a cruzar el límite de la "normalidad"? ¿Cómo me percibirá él a mí? ¿Qué nos separa y diferencia?
Somos dos abismos de misterio.

16 de marzo de 2014

Puentes

Me conmueve profundamente encontrarme con una canción, un cuento, un cuadro, una foto, una película, un algo, lo que sea, hecho por otra persona por el simple placer o la profunda necesidad de crear belleza. Es obvio que la subjetividad manda en esto: hay algo que conecta, co-vibra, entre quien lo hizo y yo que lo disfruto. Un modo misterioso de comunión.

Cuando me sucede eso sonrío.

15 de marzo de 2014

Cuentos de Nadas

Rocío hacía una lista de los países que quería conocer. Había encontrado un planisferio. Los que les sonaban lindos al oído -Sudán, Etiopía, Mongolia, Islandia, Siria, Irán- se sumaban a algunos más turísticos. Creyendo que Miami es un país, lo puso en la lista para sacarse una foto en el castillo de Cenicienta.

-Pero ojo, las princesas no me gustan.
-¿Por?
-Porque son unas tontas, se pinchan y se duermen, pierden las cosas, se desmayan y tiene que venir un príncipe a salvarlas. Y en la vida, no hay príncipes.

No sé de dónde sacó eso. Sospecho que su madre, mi hermana, algo tendrá que ver. Como fuere, me impactó que a sus 10 años hiciese tal afirmación con tanta convicción, sin dudarlo. Conozco mujeres mucho más grandes que aunque se sienten princesas terminan aceptando cualquier sapo con tal de no quedarse solas. Conozco varones que siendo escuerzos se creen de la realeza y buscan doncellas que los sirvan.
Conozco, por suerte, otras mujeres como Rocío. Con mujeres así, el patriarcado está minado.
Alegría.

14 de marzo de 2014

Revelaciones

Comparto algo más de los encuentros que estoy dando los jueves de marzo. La mayoría de las personas que van son bastante sencillas, de un barrio obrero. Me preocupa especialmente no usar palabras raras y poder transmitir lo que quiero compartir de manera que se entienda. Me preocupa siempre, pero de una manera especial con este tipo de personas: para muchos es una de las pocas veces que hacen algo para aprender

Si comparo con otras experiencias, donde el auditorio es más formado, universitarios y de clase media/alta, debo reconocer que si bien intelectualmente, por decir de algún modo, estamos más cercanos, les cuesta mucho más deshacerse de lo malaprendido, deconstruir lo adquirido. Lo que me cuestiona cuánto de nuestros prejuicios vienen de lo que sabemos...

En un lugar del evangelio Jesús dice algo así como: Te alabo, Padre, porque le has ocultado estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños.

Eso mismo.