Gente que se dio una vuelta


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15 de junio de 2013

Viaje corto II

Ya escribí sobre el vendedor de la línea 333 (Viaje corto). Hoy, además de comprar carilinas y un pegamento instantáneo, pude mirar un poco de su vida.

Se encontró con un amigo y charlaban; yo, persona por medio, me hice una panzada.

Además de trabajar vendiendo de manera ambulante -de 8 a 16, según dijo- tenía una banda con la que hacían covers de Pappo y salían a tocar en boliches. Ahora, desarmada esa banda, está en otra que hace homenaje a Menfis la blusera. Ensayan bastante. Ama hacerlo. Están contentos porque consiguieron saxofonista.

Mientras lo escuchaba, trataba de imaginarlo ¿cantando, tocando? en un escenario, compenetrado en su música. Con esfuerzo lo visualizaba tan contento como lo oía. Al costado, claro, el bolso con las ofertas de la noche.

Si antes lo admiraba, ahora más.

14 de junio de 2013

Parece pero no

El miércoles a la noche estaba por entrar a dar clases. Aclaro: alumnos de más de veinte años, que están haciendo un curso de cuatro cuatrimestres de duración porque quieren. En lo que oficia de sala de profesores, secretaría, administración hay unos libros de backup por si los alumnos no traen los suyos, algo habitual.

Cuando estoy por ir al aula, una de las personas que coordinan me dice:

-Acá están estos... ¿los llevás?
-No, en todo caso que lo venga a buscar quien no lo haya traído. Es responsabilidad de ellos.
-¡Qué exigente sos!
-No es ser exigente, es no ser condescendiente. 

Parece que es mucho...

13 de junio de 2013

Ansiedad oral

Postergar es una muestra de paciencia y sabiduría, de madurez. Los niños, en su mundo de inmediatez, no pueden postergar: todo es para ya. Un bebé necesita que le den de mamar cuando tiene hambre. No hay más realidad que su necesidad imperiosa.

Mientras caminamos y crecemos, con suerte aprendemos que aunque no comamos inmediatamente el mundo no terminará y eventualmente nos saciaremos. Metáfora de tanto.


Siento que muchos acumulan edad y no crecen. Que hay exceso de pulsiones demandantes y poca capacidad de postergar (que no es lo mismo que postergarse). 

12 de junio de 2013

Dolores y miradas

Dudé bastante antes de escribir. Siento que puede ser tomado mal. No es mi intención ofender ni menospreciar el dolor. Dicho esto:

Después de un día de desaparecida, encontraron el cuerpo de una chica de 16 años entre la basura que iba a ser procesada en una planta. Un espanto, sin dudas. Duele pensar en lo que están pasando los suyos. Algún deshumanizado ha provocado una tragedia más.

La reacción en las redes sociales se hizo notar. Los que habían compartido la foto de búsqueda, ahora pasaban la mala nueva. Aparecieron las condolencias, las preguntas, las reacciones simplificadoras, las analíticas.

A riesgo de sumar una barbaridad más digo: ¿será que pega más porque era una chica "normal"?; ¿nos dolemos e indignamos del mismo modo ante la muerte de un pibe en un barrio marginal, de una chica de una villa que aparece violada, muerta?

Veo en las redes que algunos se juntarán mañana -loable juntada, claro- en la catedral de San Isidro a rezar por su familia. ¿Lo harían por alguno de los ejemplos anteriores?

Quisiera creer que sí. Pero no pongo las manos en el fuego ni por mí mismo; más de una vez ni los notamos: total, ya estaban medio muertos...

11 de junio de 2013

Extremismos

¿Vieron que hay gente que hace de todo un drama? 
¿Vieron que hay gente que se ríe de todo?

Dudo cuál de los dos es peor, si la tragedia constante e igual entre un terremoto que mata a tres mil y la gripe de un vecino o la risa boba ante los que huyen de las inundaciones en Europa central.

Intuyo -intuyo, no más- que es más simple que los últimos se pongan serios a que los primeros se relajen.

10 de junio de 2013

Mundos ajenos

Colectivo, ese espacio promiscuo en el que nos amontonamos físicamente, donde parece no haber límite entre lo público y lo privado, donde participamos en fragmentos de dramas ajenos mediante el celular, donde conocemos el (dis)gusto musical del chofer, si es que no está a full con Cadena 10 y el Negro Oro, donde nos atronan los celulares de parlantes metálicos...

Sentadito con mi libro, absorto en otra historia, con el caos de fondo y marco. Se me cruzó la duda: ¿seré tan extraño para estos otros como algunos de ellos para mí?; el pibe que escucha cumbia -y nos hace escucharla, ¿sentirá, verá el mismo hiato que siento y veo?.

¿Hay hiatos? Lo politicamente correcto sería decir que no. Puede que no lo haya, claro. No sé. De a ratos no sé.

9 de junio de 2013

Maestros

Me encanta observar a la gente. Los gestos ajenos me enseñan mucho. Aprendo de otros, tomo de otros lo que quiero, dejo lo que no quiero.

Hay veces que son advertencia: esto no me gustaría hacerlo, no quisiera repetirlo.
Otras son recuerdo: ¡qué bueno cuando me entusiasmaba así con algo! ¡Qué lindo se sentía!
Otras son lección:  esta persona que admiro porque es grande en lo suyo es capaz de corregirse.
Otras, simplemente, son: qué lindo el gesto que tuvo fulano con mengano.

Hay muchos de quienes aprender.

8 de junio de 2013

Máximos mínimos gestos III

Si los dioses quieren, cuando postee esto, Fernando, Micaela y Máximo estarán mudando sus cosas a una pieza que consiguieron para alquilar. Baño compartido, sin cocina (tienen que conseguir un anafe o algo así, a gas). No hay cama ni nada; alguien acercó una mesa y una cama de una plaza; los colchones son los que venían usando estos días en la capilla.

 Pasaron por casa a la tarde a buscar algo de ropa que había traído para lavar. Las caras eran otras, el cuerpo más erguido, hasta el bebé andaba a las carcajadas. Aire renovado.

El lunes seguirá el derrotero de la búsqueda de trabajo, una entrevista en Acción Social de San Isidro. Será otro tiempo.

Estos días trajeron algo de don que no aún no desciframos.

7 de junio de 2013

Nece(si)dades

Necesidades necias. Necedades necesarias. Juego con las palabras que no son un juego. Juego para sacarles jugo.

Necesidades necias, las que nos inventamos o nos creemos. Desde la obvia y burda de creer que nos es necesario tener más o mejor para ser felices, a las menos sutiles de aturdirnos en lugar de escucharnos.

Necedades necesarias, las que nos inventamos o creemos. Desde opciones vitales, estilos, una fe, una manera de caminar en la vida que nos son necesarias  para ser felices. Y para hacer felices.

6 de junio de 2013

De poeta y de loco

Por motivos que escapan a lo que pueda entender, en mi micro-mundo me relaciono con personas que tienen desequilibrios mentales, cuando no enfermedades psiquiátricas declaradas, lo sepan o no. Aparecen, necesitan decirse -no siempre coherentes, no siempre calmos, no siempre "sanos"-. Entro y salgo en mundos paralelos con realidades diferentes, personas que existen pero no, cosas que no son cómo suelen ser. 

Loquitos y sus locuras. No siempre les tengo ganas, tiempo y paciencia para oírlos, escucharlos. Unos sufren mucho, otros son felices. Y al revés y de a ratos también. 

Sucede que a veces me quedo enganchado en el discurso del delirio, en la fantasía que es tan real, más real que la misma realidad.
¿Qué es lo que nos separa a unos de otros?


5 de junio de 2013

Señales de tránsito

Desconozco el motivo: lo cierto es que hay momentos en que  no sé en qué día vivo. Es decir: durante gran parte del día creo que es martes y en verdad es lunes.

Peor: a la tarde no sé si a la mañana hice tal cosa o si fue el día anterior. Necesito referencias externas, algo a que aferrarme y que me ubique: es martes porque ayer estuvo Criminal Minds. Si no vi el programa ese, chau, ando a la deriva hasta que encuentro más atrás o adelante algún lugar donde anclar, una memoria que me oriente.

Cuando me da el arranque de filosofar barato se me presenta la misma imagen: la necesidad de referencias, de referentes para orientarnos, para dar sentido, para no andar a la deriva. 

4 de junio de 2013

Máximos mínimos gestos II

A la mañana pasé a saludar a esta familia y ver cómo habían dormido. Más temprano las personas del apoyo escolar les habían dado el desayuno y mientras tanto, seguían en la búsqueda de alguna posibilidad de vivienda, hogar. Algo.

Habían ordenado todo. El bebé seguía dormido. Mientras tomábamos unos mates, Micaela y Fernando me contaron su historia dura, de rechazos y desencuentros. Por estar en situación de calle él perdió su trabajo. Abatidos. Ella mira con timidez, pero sin temor ni vergüenza. No hay lugares que reciban a los tres, sólo a la madre y el niño. Mañana (hoy, cuando publique esto) hay una entrevista en Acción Social.

Al despedirme les garantizo que, mientras estén en esta situación, no les faltará para comer. En el apoyo, un par de platos más hay.

-¿Y cuándo nos tenemos que ir de acá? -por la capilla mínima en que están pasando la noche y parte del día.
- Mirá, Fernando, pongamos el miércoles, jueves, como límite; pero no te preocupes, buscamos juntos...

Tranquiliza la conciencia saberlos bajo techo. Pero no termina de alcanzar.
Paso a paso.

3 de junio de 2013

Máximos mínimos gestos

Una familia en situación de calle: papás jóvenes, un bebé de año y poco más. Domingo cerca del mediodía: ningún lugar para ir por ser fin de semana.

Unas personas que se conmueven y mueven: un lugar -una capilla- para pasar la noche; aparece un colchón, mantas y abrigo. Algunos pañales, agua caliente para unos mates, leche en polvo, unas empanadas para almorzar. Galletitas para el bebé. La estufa corta el frío. Se corren los bancos para armar un lugarcito. Una travesti conocida les guarda los bolsos unos días. Unas vecinas pasan a media tarde con algo para merendar. A la noche se acercan un par más para cocinar algo con ellos.

Tocará mañana ver cómo sigue.
Al menos una noche de tregua.
La sinergia de gente linda y sensible.
Agradecer.

2 de junio de 2013

No, para nada II

"Armar una falsa verdad... que nos haga parecer más al yo ideal. Un ideal que... nos aplasta" 

Por supuesto que creo que tener ideales está bueno: marcan un camino, deseo, aspiración. De algún modo son la talla que queremos dar. Un ideal es desafiante, como montaña a ser escalada. No, no me gusta la imagen esa, sugiere que es siempre arduo... Es desafiante como algo que queremos conseguir.

A lo que me refiero al hablar del yo ideal es a ese yo que más se adecua a nuestro deseo, a lo mejor que pensamos o soñamos de nosotros mismos. Buscarlo está buenísimo, tender a encontrarlo nos hace peregrinos, humildes. Encaramarnos a él, revestirnos con él, deshumaniza: crea un falso yo que niega lo que no concuerda con el ideal. En lugar de dar aire, asfixia.

1 de junio de 2013

No, para nada

"El odio engendra odio y la violencia, violencia"

Sí, no lo dudo. Aunque creo que más odio y más violencia engendra negar que sentimos cosas tan extremas. O negar, en general. Armar una verdad falsa que nos conforme, que nos haga parecer más al "yo ideal".
Un ideal que, si se desarma, nos aplasta.

Claro que sería más lindo, sería mejor (¿seríamos mejores?) si pudiésemos estar libres de esas zonas, de esos sentimientos, de deseos oscuros. No lo discuto para nada. Es lo ideal.

Neguemos, no más. Hace rato que la verdad no importa.