Gente que se dio una vuelta


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15 de mayo de 2013

Rewind

Una pesadilla me despertó antes de haber dormido dos horas. Esos sueños de los que cuesta despertar, que son más que reales. Cuando soñamos que estamos dormidos y soñando. Cuando dudamos cuál es la realidad.

No volví a dormirme: vagué entre la somnolencia, la bronca por no dormir, la lectura, las vueltas en la cama que enroscaban las sábanas. Me levanté.

Empezaba un día casi sin haber terminado el anterior. 
Remando en dulce de leche repostero con dos sahumerios como remos.

14 de mayo de 2013

Vení que te cuento III

Otra de las imágenes que aparecían en el intercambio anterior era la de las grietas.
Por otros motivos volvieron a aparecer las grietas en una charla. Insistentes. Persistentes.

No las grietas de la ruina, las otras. Las que se dan de modo habitual: en una pared, en el suelo, en la roca. Las que posibilitan que en un medio hostil germine una semilla y se abra paso una plantita, unas hojas, un árbol. Grietas que acunan la posibilidad de la vida. Grietas que son cunas. Grietas que posibilitan que entre aire en un espacio hermético. Que filtran luz en una habitación oscura. Que abren.

Nos abren. Nos dan fecundidad.

13 de mayo de 2013

Vení que te cuento II

En un lindo intercambio con Pablo y Mariana aparecía -nos aparecía- aquel 'axioma' que dice que la historia está escrita por los que ganan.

Mariana distinguía entre Historia e historias; Pablo, historiador él, hablaba de las historias que se asoman y gritan entre las grietas de la historia oficial. Desde otro lado a mí me surgían esos relatos marginales en los grandes relatos.

Como fuere, las historias corales, sinfónicas, disonantes que somos, las narraciones que nos cuentan, que nos dicen nos hacen estar y ser, de alguna manera determinada, parcial, en la historia más grande. Con lo que somos y aportamos. Con las heridas y las flores. Con todo.

Contemos y cantemos.

12 de mayo de 2013

Vení que te cuento

Al menos la podés contar, respuesta que damos o nos dan cuando narramos una situación adversa que atravesamos y que nos atravesó: enfermedad, dolor, pérdida material o simbólica, lo que fuere.

Justamente porque lo atravesamos, pasamos, sobrevivimos, podemos contarlo, narrarlo, decirlo. El que no la pasó, sobrevivió, atravesó, no puede contarla: por inexperiencia (no sé lo que es un parto, no puedo contarlo), por ausencia (murió, no está para decirse).

Narra el que vive, el que sobrevive, el que nos sobrevive.
Narrar es tener vida y memoria.
Somos narraciones. Somos lo que narramos. Un poco más también.

11 de mayo de 2013

Caos primigenio

Se estaba por caer la pileta de la cocina y vinieron a arreglarla. Debajo de la mesada, como corresponde (?) están algunas ollas, el aceite y varios tuppers. Hubo que desalojar los estantes para que quien vino pudiera trabajar.

Cuando volví, en la cocina reinaba el caos de los recipientes, la suciedad post arreglo, las cosas diseminadas por todas partes. Junté coraje y comencé a ordenar, limpiar, lavar, acomodar. Aprovechando el arreglo, el desorden, el impulso, tiré recipientes sin tapas, bandejas de plástico medio rotas, algún frasco. Un proceso catártico.

Luego pensé: como tantas otras veces del caos a la purificación, a la selección, al orden.
Caramba la parábola.

10 de mayo de 2013

Qué le vamos a hacer

Desde varios ángulos vuelve a sorprenderme la superficialidad de muchas personas.
Tampoco es que me crea profundísimo, pero la incapacidad de razonar de algunos, la opción por no preguntarse de otros, las respuestas prefabricadas de algún otro. No sé, no entiendo.

Aclaro: en muchas cosas soy superficial, porque tengo conocimientos superficiales.
Sin embargo, intento preguntar/me, analizar y sopesar, profundizar en lo que quiero, en lo que considero bueno para otros y para mí, crecer en conocimientos y si es posible en sabiduría.

¿Me divierto con cosas comunes? Claro, me encanta poder dejar el cerebro en stand-by y mirar la tele, o leer algo intrascendente. Pero consciente que es mentira, poco, nada lo que me aporta, más que un parpadeo. 
Si tu vida no tiene matices, cimas, abismos, que te sacudan, den vuelta, cuestionen, qué pena. 

9 de mayo de 2013

D-esposados

Tomábamos unos mates con mi hermana y mi madre. Charlando aparece en la conversación uno de mis sobrinos que hace un par de meses está viviendo con su novia. De ahí a los cambios de costumbres, tradiciones, sentidos.

Cuando mi madre se casó, 55 años atrás, era impensable (casi impensable, en verdad) que conviviese una pareja no casada. Estaba decididamente mal visto. Estaba mal y punto.

Derivamos en las opciones que había, los horizontes posibles, la necesidad de ser mujer de, la diferencia entre macho/varón. La seguridad y la dependencia que era, para una mujer saberse/sentirse casada: como un pasaporte a la ¿realización? en la maternidad, en la casa, en la familia.

-Era lo que se hacía. Pero ahora seguiría trabajando: no puede ser que no tuviera mi dinero... dice, ya jubilada, cuando por fin puede disponer de un par de pesos y darse algún gusto mínimo.

A los 75, va entendiendo de qué va el feminismo.
Más vale tarde que nunca.

8 de mayo de 2013

Despertares

¿Viste cuando te despertás con una canción en la cabeza y te acompaña todo el día?

Algo así con las preocupaciones: me acuesto con un par en el subconsciente  se disfrazan para aparecer en algún sueño, las reencuentro al cepillarme los dientes.
Hay días en que hablan más fuerte. Otros casi ni se oyen, pero están. Como también están la confianza y los amores, las lindas obsesiones y los deseos.

No puedo negarlas, ocultarlas, callarlas. De una manera que no termino de entender, me marcan el paso, el camino, lo que hay que atender, escuchar, mirar. No son necesariamente malas. Avisan, no más, que el camino es arduo.

7 de mayo de 2013

Centralidades II

Decía el centro de la humanidad queriendo poner un espacio simbólico, un no-lugar utópico o no, una protección en torno a lo que percibimos como irrenunciable para ser-humanos.

¿Es la cultura -las culturas, en verdad-?
¿Son los más pequeños? ¿Los ancianos?
¿Algún valor transversal a todos?
¿Las religiones, cultura al fin?
¿Las ciencias, las artes?

Siento, creo, me parece... que hay múltiples centralidades que cuidar y defender.
Puede que en esta multiplicidad esté algo de lo bello y humano.

6 de mayo de 2013

Centralidades

Cuando podemos mantener en el centro lo que es importante, lo que es valioso, lo demás se acomoda.

Pienso en lo que hacen instintivamente algunos animales. Cuando el hormiguero está en riesgo, las obreras rescatan, protegen, a la reina y los huevos. Si los antílopes presienten el ataque de un depredador, las crías son puestas detrás de los adultos. Si nos están moliendo a golpes, nos encogemos para proteger el abdomen y la cabeza.

¿Dónde estará el centro de la humanidad para protegerlo?

5 de mayo de 2013

Añares

¿Hasta cuándo se es joven? Y no vengamos con el verso de ser jóvenes de corazón, de tener espíritu juvenil, de aparentar menos. Hablo de años, días, tiempo vivido.

Mi abuela se juntaba a tomar el té con "las chicas" y sumaban cientos de años. Cuando nos juntamos a comer con mis amigos, decimos que comemos con "los chicos" o "los muchachos" y el promedio anda en los 40.

Mis sobrinos son "los chicos de Cecilia", que tienen cerca de 30, o "los chicos de María",  que arañan la adolescencia.

Moriremos de tanta juventud.

4 de mayo de 2013

Vocaciones

En algún momento de la niñez, cuando creía que todo me era posible, barajé como futuras profesiones la arqueología -Egipto me atraía con misterios y pirámides-, la docencia -para compartir y enseñar lo que descubriese- y la actuación.

Cuando las posibilidades se achicaron porque creció la autoconciencia, uno que otro sueño desapareció. Las humanidades aparecieron como una búsqueda determinada, un llamado que no podía desoír: psicología, comunicación social, literatura, historia, trabajo social.

Ya adulto compruebo: muchas cosas permanecen.
Graciaadió.

3 de mayo de 2013

Hacéme miau

Tengo dos gatas y medio gato. Es decir, las gatas son caseras, el gato va, viene, hace lo que quiere.

Una de las dos gatas maúlla todo el tiempo. Bueno, no todo, pero muchísimo. Maúlla para avisar que está la otra a la puerta, que quiere comida -aunque haya en el plato-, que quiere salir, que quiere entrar, cuando me levanto y me ve a la mañana, cuando vuelvo a casa y se quedó afuera/adentro.

Si aparece alguno de los otros gatos, se les cruza por adelante, los sigue, los molesta cuando comen, se acuesta a dormir al lado de ellos, sobre ellos, los peina, los molesta, los muerde, los acicala, los persigue.

Voy al baño y me espera a la puerta, entro a mi habitación y me sigue los talones, subo la escalera y se cruza entre mis piernas.

Siempre un maullido desgarrador, lastimero. El mismo tono de pena, de desamparo. Esté contenta, hambrienta, enojada, necesitada, alegre, esperando, recibiendo, satisfecha.

Esa gata me recuerda a tantas personas...

2 de mayo de 2013

Interocenánico.

Algunos amigos y familiares que en los primeros años del milenio se fueron del país hacia Europa cuentan...

Que la crisis no es joda; que Fede, en España, tenía que llevar la comida y las toallas al hospital donde estaba internada su hija. Que Rody, también en la madre patria, está sin trabajo y no pasa nada. Que dos de sus hijas se volvieron a Argentina siguiendo amores y trabajos. Que Silvina se volvió cansada del paro (desempleo) que araña el 20%. Que los países del este exportan prostitutas y prostitutos. Que no saben cómo seguirá la cosa. 

Qué pena me da escucharlo, escribirlo, leerlo. Apostar, irse, estar en la incertidumbre, quedarse, volver.
Qué duros los horizontes. Qué manera de tener que reconstruir esperanzas.

Pienso en nuestros bisabuelos, abuelos venidos acá buscando. En nosotros, buscadores.
Encontremos; encontrémonos.

1 de mayo de 2013

Yo ni te cuento II

"Mari sale de la conversación sintiéndose aun peor y la otra persona se va a su casa satisfecha con su buena obra del día."...

compartía Mariana ayer, narrando parte de sus desencuentros en estos temas. Lo clasificaba de maldad inconmensurable, en mi experiencia. No termino de entender -irrelevante- si esa maldad está en el otro o si es lo que produce en uno, que recibe los consejos. Hace mal, seguro; aunque en el consejero más que maldad veo otra cosa: ¿desinterés, omnipotencia, displicencia?

Decía ella que hay como una tendencia en culpabilizar al padeciente. Acuerdo en el espanto de culpabilizar. Agrego -sumo, resto, quién sabe- la necesidad de pasar de la culpa a la responsabilidad en varios campos. Eso es otro tema.

Acuerdo, también, en cómo los que quierentranquilizarteminimizandoycomparandotragedias suelen tener algo de superados, condescendientes, incapaces de empatizar. Al desviarnos de nuestro propio dolor, en verdad, huyen ellos. Del nuestro, del propio, no sé. Huyen.