Gente que se dio una vuelta


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31 de agosto de 2013

No somos nada...

La única cosa segura desde el momento en que nacemos es que vamos a morir. Así de crudo y simple.
No es seguro que seamos amados, dónde nos criaremos, qué religión tendremos si es que tenemos alguna, qué pareja elegiremos, cuánto pesaremos. Nada es certero. Pero de morir en algún momento, no nos salva nadie.

Hacemos mil malabares para escapar de la muerte, que siempre termina ganando. Desde no nombrarla, con cierto miedo mágico y atávico a convocarla, pasando por esconderla mirando a otro lado, demorarla en agonías eternas o maquillarla en cementerios parques.

He tenido muertes cercanas, duelo con ellas. El recuerdo de amigos y amigas muertos me sigue acongojando. Mi fe cristiana me afirma en la certeza de la Vida en Dios, continuación/transformación/plenitud de este comienzo vital. 

Sin embargo, creo que hay que reconciliarnos con esa instancia vital que es la muerte. Con esa instancia mortal que es la vida. Como para desdramatizarnos, tomarnos en serio, reírnos en serio.
Y tener menos miedo.

30 de agosto de 2013

Infinidades diarias II

Al mismo tiempo, por suerte no somos conscientes todo el tiempo de todas las consecuencias de todas nuestras acciones. Si no fuese así me parece que nos paralizaríamos y terminaríamos anulados, sin hacer nada.

Entre el riesgo irreflexivo y el ultra analizador, voy moviéndome, buscando, acertando y errando. Si bien nunca haré bungee jumping -muero de pensarlo-, tampoco dejaré de ir y venir por miedo a que me atropelle un auto.

Digo, hay rangos inmensos de posibilidades. Algunas, al menos, quiero probar. O provocar.

29 de agosto de 2013

Infinidades diarias

De alguna manera tenemos que acostumbrarnos a que las consecuencias de las opciones que tomamos
pueden escaparnos.

La mayor parte de las veces, creo, no somos del todo conscientes del abanico que se abre al elegir o no elegir algo. Y no siempre las consecuencias dependen de nosotros, como para reasegurarnos que no podemos controlar todo.

Dejo pasar un colectivo que viene muy lleno y tomo el siguiente. Esos minutos de más evitan -la tragedia es buena manera de entenderlo- que nos veamos envueltos en un accidente. Gritamos aleluya, egoístas momentáneos, al ver de la que nos salvamos.
No sabemos que, en el colectivo accidentado, viajaba otro que dejó pasar el anterior y para quien las consecuencias fueron opuestas y en lugar de aleluya, grita, no más.

Para bien o mal, las variantes son infinitas.
Y uno que se cree mil...

28 de agosto de 2013

Descartes

En contextos de pobreza -sobre todo-, la salud mental es la que menos se atiende. O se la mal atiende: esquizoides que van a pastores que los convencen que las voces son malos espíritus; depresivos que terminan aislados y calificados de raros; drogadependientes que no tienen dónde recurrir cuando quieren salir...

Aparecen. Algunos con una regularidad y perseverancia admirables. Otras, más esporádicamente.
Hago el esfuerzo de mirarlas con amor, con cariño. Suelen sentirse rechazadas o estar muy solas. Lógico, piensa mi costado más cínico, bordean lo insufrible. Vuelvo a intentar mirar con cariño y a hacer el esfuerzo.
Unas veces sale. Otras no. Pero son gajes del oficio.

El dolor de cabeza se va con un analgésico; si me agotan, puedo descansar.
Ellos, ellas, no siempre tienen opciones.

27 de agosto de 2013

Viajando gratis

La Turca, a sus 60 largos, viajó por primera vez en avión. Buenos Aires/Santiago de Chile/Toronto. Un primo suyo los invitó a ella y a su esposo a Canadá donde vive hace años. Un primo que es un hermano, dice ella.

Voló sobre los Andes, sobre los Grandes Lagos, sobre las Rocallosas. Disfrutó los aterrizajes, los despegues, el atravesar las nubes, ver las luces de las ciudades diminutas. Disfrutó a su primo y su novio; ellos y Oscar, su esposo, fueron su cortejo durante varios días. Salió, paseó, conoció.

Ayer fui a tomar unos mates a su casa. Me contaba, me mostraba las fotos. Me contaba de la comida. Los hoteles preciosos donde estuvo. La generosidad y calidez de Guillermo y Jerry. Las excursiones "sorpresa". Era una nena de 60 años, entusiasmada, feliz, contenta. Me trajo un tótem y un chocolate de regalo, pero el regalo más grande es verla tan contenta. Ha tenido algunos golpes y dolores que (me) potencian el gozo de los cuentos, las fotos, las anécdotas.

Estos momentos son inmensos.

26 de agosto de 2013

Miel y mimos

Durante la tarde de ayer me vinieron unas ganas nostálgicas de unas galletas que comía de chico. Al lado de mi casa materna vivían doña María y don Juan, él austríaco, ella hija de alemanes, de las colonias de Entre Ríos. Unos abuelos postizos, que se peleaban en alemán.

Ella luterana no practicante, el católico devoto, vecinos desde siempre de mis abuelos. Doña María cocinaba
cosas riquísimas y muy simples, sobre todo cosas a base de levadura y harinas. El aroma llegaba de su cocina a nuestra casa.

A veces para mi cumpleaños me regalaba unas pizzetas excelentes. Se la oía llamar por encima de la medianera, alambrado, hiedra y vid, y pasaba un plato tibio, cubierto con una servilleta inmaculada.

Las galletas que me desataron el recuerdo y deseo eran de miel, las solía hacer para Pascua o Navidad. Con formas de estrellas, redondas, triangulares. Podían o no estar bañadas con glacé y tenían sabor a gloria.

A felicidad simple.

25 de agosto de 2013

Enormes enanos gigantes

¿En qué se mide la grandeza de las personas?
¿En saberes, poderes, hijos/as, bienes, servicios, años, riquezas, logros, famas, superaciones, títulos deportivos o universitarios?

Conozco alguna o varias de cada categoría. Yo mismo encajo en un par. ¿Qué me/nos hace grandes?
Encuentro que la grandeza de varios que admiro tiene que ver, precisamente, por no darse cuenta o no ser conscientes de lo valiosos que son.

No por falsa humildad ni por tirarse abajo: por tener "algo" (¿un estilo, actitud, modo?) que engrandece al que tienen al lado. Aunque ellos mismos no lo noten.

Algo así. Sumen datos, intuiciones.
Descubramos juntos la grandeza.

24 de agosto de 2013

Mirando al norte

Mariana, que nos guió en una excursión en Tilcara, estaba orgullosa de pertenecer a una comunidad y etnia aborigen. Decía -lúcidamente- que no se trataba vestir ciertas ropas o ser fundamentalista en la negación a la tecnología. Las comunidades están tejidas de tradiciones comunes, de una mirada compartida, de una cosmovisión que es origen, camino, meta. Algo así decía. Algo como: "No, ¿cómo vamos a vender la tierra, si es Madre, si es de todos?".

Al principio se cuidaba. No quería incomodarnos, no quería exponerse ni "quedar mal". Cuando vio que podía relajarse -al fin y al cabo, nuestras miradas se acercaban mucho, se fue animando a más: lo difícil de saberse malmirado por ser aborigen, el menosprecio de las costumbres y tradiciones, las hegemonías que se querían imponer.

Qué bueno, pensaba, poder re-hacer la historia, corregir enfoques, amar lo propio, asomarse a un nosotros común. Un nosotros que incluía e invitaba. Del que nos reconocíamos mutuamente parte no por raza u origen, sino por opciones y modos de mirar.
Dones.

23 de agosto de 2013

Divina carcajada

La semana pasada nos juntamos varios en casa con la excusa de la venida de Flor, que hace un año vive en Barcelona. Una picadita, lo que cada quien traía, un vino rico, unas cervezas, la torta riquísima de Costi, Lau que está aprendiendo orgullosa a hacer panes.

Así como si nada, pasábamos de lo serio e íntimo (cómo está siendo la adaptación a España, cómo anda Sole con Mila, su beba que tiene sindrome de Down y la tienen que operar, cómo se re-arma Mery recientemente separada) a lo absurdo. Como las conversaciones de a ratos se cruzaban y eran imposibles de remontar, aprovechamos para inventar historias, sumando o restando jirones de lo no/escuchado, agregando datos ilógicos y detalles de color.

Llegó un punto en el que me dolía la panza de reír y los oídos -exagero- de la risa de los demás.
Cuando todos se fueron, acomodé un poco y me fui a la cama. Justo estaba terminando El nombre de la rosa, donde uno de los puntos es si la risa es demoníaca o divina.

Yo creo que Dios -también- ríe mucho.

22 de agosto de 2013

Alta en el cielo

Un águila planea; desde lo alto abarca la montaña, el río, el valle. Incluso con los círculos que describe en su vuelo abarca ambos lados de la montaña. Uno a pleno sol. El otro con sombras hasta que el sol no se eleve un poco más.

En el valle, cerca del río, una cabra pasta, inmóvil casi. Ve las piedras, los pastos, huele el agua. A veces se distrae con algún animal que pasa cerca. Vuelve a pastar.

Ambas escenas al mismo tiempo. El águila ve a la cabra. La cabra ni se entera y cuando se acaba el pasto por un momento entra en zozobra. Por más que el águila anuncie otros pastos, otros valles, para la cabra es el acabóse.

Es parábola, no más, de tantas cosas. 

21 de agosto de 2013

Viralizado

Queriendo instalar un programa en la compu, por atolondrado dejé que pasara un malaware, de esos jorobados de quitar: hacen lenta la compu, llenan de pop-ups, cambian cosas, barras de estado, buscadores.

Después de una larga lucha despareja y gracias a san Google pude eliminarlo, pero tuve que reinstalar un par de programas y perdí bastante tiempo.

Otra parábola se me cruza. En la búsqueda de lo que quiero y lo que necesito, más de una vez se cuelan pavadas que me terminan complicando, quitando tiempo, desordenando, desenfocando de lo principal.
Cómo me cuesta "desinstalar" los parásitos -rutinas, malas costumbres, excusas- que se cuelan, se pegan, complican.

Necesito un buen antivirus.

20 de agosto de 2013

Loop histórico

Los grupos hebreos que luego de huir de Egipto, conquistan a punta de lanza la tierra de promisión.
Los cristianos, perseguidos por el Imperio, minoría martirial. Cuando el Imperio se "cristianiza", martirizan a los no cristianos.
Los musulmanes invadiendo la península Ibérica.
Los tres grupos religiosos peleándose en las Cruzadas.
Católicos vs protestantes. 
Hugonotes vs católicos.
Cristianos arios y la Soah.
Enfrentamienos en el Ulster.
Masacran a cristianos de varias denominaciones en África.
Musulmanes extremistas en Egipto.

Cada quien se espanta del anterior y repite, recrea horrores.
En nombre de dios, claro.

Mientras tanto, Dios llora.

19 de agosto de 2013

Haya paz; halla paz

Pasa que confundimos. Que creemos que tener paz es la mayor aspiración y el mejor estado que podemos alcanzar. Aunque para llegar a esa paz tengamos que resignar lo que creemos correcto, las opciones que nos mueven, las búsquedas o deseos más personales.

Durante la época del Imperio Romano, la pax romana era conseguida y mantenida a base de eliminar los conflictos locales, las búsquedas de las minorías, los deseos de los pueblos subyugados. Y el Imperio se jactaba de esta paz mantenida gracias a las guarniciones de soldados dispersas por todo el Mediterráneo.

Cuando alguien sufre mucho dolor puede llegar a desmayarse. Una estrategia del cuerpo doliente para tener un recreo analgésico, una paz momentánea.

Algunos procesos gubernamentales -los 70 en América Latina, por caso-, pacificaron la región con baños de sangre enormes.

La madre quiere paz: pone en penitencia a los niños, en silencio, encerrados en el cuarto. Se prepara un trago y Clonazepam. El padre, mientras tanto, halla la paz en los brazos de su amante.

Pasa que confundimos.

18 de agosto de 2013

Locos de mi pueblo

No sufro de vértigo pero para mirar desde el balcón de un tercer piso, asomo apenas la cabeza mientras hago contrapeso (?) echando la cola hacia atrás. Tan ridículo como poco científico.

La imagen me sirve para otros asomos y miradas: el límite entre la sanidad mental y la ¿locura, delirio? Me produce cierta atracción dialogar con personas que padecen algunas ¿enfermedades? No una depresión o un trastorno de ansiedad. Algo más: algún esquizoide, paranoide. Los mundos armados, paralelos, de una lógica diferente a la mía. La certeza de que la realidad producida/creída es la verdadera...

Me encanta asomarme, hacer contrapeso para no caer. El límite es tan poco claro...

17 de agosto de 2013

Obviedades

Hay momentos, muchos, en los que me siento y encuentro feliz.
Otros, muchos, en los que no la paso tan bien. 
Mucho de la felicidad viene del encuentro con otras personas, compañeros y compañeras de camino.
Muchos de los momentos duros o tristes vienen, también, del encuentro -o desencuentro- con otros/as.

Por momentos, los otros son el infierno sartreano.
De a ratos, con-dolemos, peregrinos.
Las mayor parte del tiempo, son pedacitos de cielo.
No puedo parcializar o elegir una experiencia sobre otra. Mientras esté siendo con otr@s hay un riesgo de doler, una promesa de felicidad. 

Lo elijo. Lo prefiero.