Gente que se dio una vuelta


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15 de octubre de 2013

Panza arriba

Encontrarnos. Salir a la ruta llevando mate, lonas, cosas para que los pequeños jueguen.
Viajar tranquilos y en menos de una hora cambiar paisajes.
Un asado riquísimo al aire libre. Después, lonas bajo un árbol. 
Los niños juegan a la pelota, pelean, se amigan, lloran. 
Budín de bananas.
Los más peques,  aún en pañales, van, vienen, se tiran encima -uno de otro, de los grandes, de las cosas-.
Se arma la ronda de mate. Continúa la charla, que viene no sabemos de dónde y quién sabe para dónde va.
A unos metros corre un arroyo.
Comer algodón de azúcar entre todos -y algún niño ajeno que se cuela-. Aparece un pedacito de infancia.
Descubrir "pececitos bebés" con un crío de cuatro.
Ver a otros, muchos, disfrutando de la tarde cálida, el pasto, los árboles.
La felicidad nos guiñó un ojo.

14 de octubre de 2013

Mejor callar

¡Dale, animáte!
Ya va a pasar todo.
Fuerza, vamos.
Vos podés.
No te pongas así.
Todo va a mejorar.

¿Y si el ánimo no aparece? ¿Y si todo no pasa? ¿Y si no puedo tener fuerzas y me pongo así porque nada mejora?

Estos días -estos meses, estos tiempos- se dan varias situaciones difíciles para otros cercanos. No es simple estar inútil, silente. No son pavadas simples a las que sí, sin dudas les podría aplicar las frases motivacionales (?). Situaciones que no sabemos cómo van a terminar. O que lo más probable es que no terminen. O que terminen mal. ¿Cómo estar, acompañar, sostener?

Sé lo que no quiero -porque no me sale, porque no me sirve-: engañar/me/los.
Más de una vez no se sabe...

13 de octubre de 2013

Llenar, vaciar, desbordar

Pienso en imágenes. Es decir: se me presentan imágenes como intuiciones. Luego, no siempre, puedo desarrollarlas. Pero están.

La imagen que se me presentó escuchando y viendo a alguien fue la de una jarra llena a tope. Imposible agregar una gota más.

Me disparaba...
Que es imposible recibir algo si antes no hacemos un poco de espacio.
Que muchas veces, aunque reclamamos -atención, cariño, escucha- no estamos dispuestos a recibirlo: de nuevo, hacer espacio.
Que aunque el recipiente no sea atractivo, el contenido puede sorprender. También al revés.
Que incluso un vaso medio roto puede servir, si no para tomar, de florero.
Que tanto un jarrón de la dinastía Ming como una lata sirven para lo mismo.
Que ni la antigüedad es signo de nobleza ni la novedad de apertura.
Que..

12 de octubre de 2013

Pocas cosas

¿Qué es realizarse como persona? ¿Cómo nos realizamos como personas?

Entiendo que cada uno, cada una, tendrá alguna idea o aproximación. Creo que las cosas que hacemos para ser felices, más plenos, más personas, van diciéndonos qué entendemos como realización.
Algunos sienten que se realizan teniendo: dinero, contactos, bienes, conocimiento.
Otros sienten que se plenifican entregando: dinero, contactos, bienes, conocimiento.
Otros pueden prescindir de muchas cosas al punto de olvidarse de su propio bienestar.
Otros pueden prescindir de todo menos de su bienestar, que es como no prescindir de nada.

Yo, no sé. Pero sigo animándome a buscar más, desear más, ser más. O lo intento.

11 de octubre de 2013

Frases des-hechas

Por un comentario de Diego en facebook me acordé de una costumbre adolescente. Es decir: que tenía en la adolescencia. La teníamos yo y varias personas más que conocía.

Buscábamos -o encontrábamos- frases que nos gustaban, nos expresaban, nos decían hacia adentro y hacia afuera. Solía tener algún lugar donde anotarlas. Siendo varón, no tenía diario -elemento femenil- pero como siempre me gustó escribir, tenía alguna agenda o cuaderno.
Las citas iban desde la biblia, pasaban por canciones, poetas, escritores, filósofos... de alguna manera marcaban una postura, una opción, un deseo, un principio. Teníamos 14, 16 años.

Al leer/escuchar a gente ya grande repitiendo, copiando, reiterando como loros frases de amistad, paz, armonía, odios, posturas, definiciones, siento que no cambiamos tanto. Ya no es la agenda o el diario: es el muro de Facebook, los eternos power points, los mantras de moda.
Una pena, vea.

10 de octubre de 2013

Allá, ayer

La lejanía física, temporal, ambas, la que fuere, ayuda a idealizar.
El país que dejaron los inmigrantes en medio de la hambruna de la Segunda Gran Guerra, se vuelve idílico desde América. 
La novia con la que cortamos a los veintipico seguro no sería tan agria como aquella con la que convivimos, antes siempre fue mejor.
Los africanos que migran del Norte de África cruzando el Mediterráneo son compadecidos; los que cruzan las fronteras migrando desde los países limítrofes son despreciables. 
Los pobres de India nos conmueven, los de acá a un par de cuadras, son negros sospechosos que roban.
Extrañamos horrores al amigo que vive en otro país, pero no llamamos al que está a un par de kilómetros.

Entre el microscopio y el telescopio, sin escalas.

9 de octubre de 2013

Políticamente (in)correctos

El sábado, en un taller del que participé, uno de los ejercicios era re-formular frases como para hacerlas menos duras, más digeribles. 

Algunas tenían como meta evitar las generalizaciones: 
Todas las mujeres son iguales// Estas mujeres tienen características similares.
Nunca me escuchás//A veces, cuando te hablo, me parece que no me escuchás.

Otras, buscaban clarificar:
Es un inútil//Para esta tarea no es el más capacitado.
Ellos están en contra//Fulano y Mengano están en contra.

Otras, envolver en algodones una patada:
Es el peor empleado//Para esta tarea es preferible otra persona.
No deja de decepcionarnos//Suele no cumplir nuestras expectativas.

Ok, entiendo el concepto, no soy tan corto.
Pero no dejo de sentir: son casi formas elegantes de mentir.

8 de octubre de 2013

Reflejos

Ser alguien para alguien. 
Ser reconocido por la mirada del otro. 
Ser nombrado por una voz ajena a la propia. 
Cortar con el anonimato de despersonaliza. 

Siento que acá hay algo que está bueno. 

Pienso -me pienso- pasando de largo frente al empleado municipal que barre la calle.
Ignorando con la mirada al linyera que cartonea.
No respondiendo al saludo de quien atiende un negocio.
Cruzando la calle cuando veo un pibe sospechoso.
Haciéndome que no escucho los gritos.

Siento que acá hay algo de miedo.

Dar la vuelta. Revertir.

7 de octubre de 2013

Narices frias

Con mal fingida preocupación se meten en las vidas ajenas. Pretendidamente es para cuidar, proteger, orientar.

Con condescendencia, menosprecio y sentimiento de superioridad pueden ponerse en un escalón desde el cual mirar, reprobar, proponer, decir, regular, regir, juzgar. 

Fariseos, inquisidores, espías, metiches. Perros de hortelanos.

Qué difícil la libertad para los temerosos.
Qué temida la libertad.

6 de octubre de 2013

Cositas

No deja de asombrarme como mínimos gestos, que damos por descontados, que salen casi naturales, hacen tanto bien a otros.
O como gestos mínimos, que nos pasan inadvertidos, pueden hacer tanto daño.

Estos días tuve la suerte de poder percibir con fuerza lo primero: estar presente en el casamiento de unos amigos, participar del taller/seminario que dictó otra, pasar a buscar a una para acompañarla porque no camina con facilidad. Mimos, no más, que nos hacen mutuamente bien.

Ojalá crezcan unos y disminuyan otros.
Para mejor. Para el bien. Para bien.

5 de octubre de 2013

Al lado, a kilómetros

Iba en colectivo hacia el casamiento de Fer y Mechi. Mañana de viernes.

Subo y me siento en uno de los asientos del fondo, de los individuales. Más atrás, una señora con la hija (¿40 y 11?). La madre no dejó de hablar por teléfono desde casa hasta San Isidro; en realidad, bajamos y siguió hablando mientras caminaba. La nena, sentada al lado, jugaba con su celular.

Más allá del rechazo que me provoca escuchar la vida ajena tan impúdicamente -digo, en serio ¿no les causa pudor que más de 20 desconocidos estén oyendo su conversación?-, me dio pena sentir que se estaba perdiendo la posibilidad de un encuentro menos virtual. Juntas, cada una, en un mundo ajeno al aquí y ahora. Una en la pantalla, la otra en el teléfono, ninguna ahí... 

Nada en el lenguaje corporal indicaba que estuviesen enojadas. Ni siquiera eso.
La nada misma. 

4 de octubre de 2013

Eso, lo otro y también

Fondo y figura, interior y exterior. 

Confundir el papel envolvente con el regalo. Pensar que el papel no tiene importancia. O que el regalo, si el envoltorio es despampanante, es más valioso.
Creer que la abundancia de palabras es sinónimo de abundancia de pensamientos.
Calcular el valor de un libro por la cantidad de páginas y el costo por la tapa.

Y también.

No poner cariño en el envoltorio total "da lo mismo".
No poder decir/se ni en lo más básico: ni lo que se piensa, ni lo que se siente.
Retroceder porque la tapa es espantosa y perdernos una joya.

Ni muy muy, ni tan tan. 

3 de octubre de 2013

Morfeo al ataque

Durante la tarde miré algunas fotos del viaje que hice en julio al norte argentino. Las cuevas, los cardones, las montañas. Una pareja, Paola y Javier, quienes hicieron parte del recorrido con nosotros. Las caminatas. La casa del Marqués en Yavi.

CSI me acompañó en la cena: aparecían pedazos de huesos humanos en las cañerías subterráneas de Las Vegas. Autopsias, arrestos, sangre.

Me dormí leyendo. Margaret Atwood en Maddaddam pinta un mundo cercano, hipertecnologizado, donde, luego de una ¿peste? quedan pocos seres humanos tal como los conocemos. Hay animales creados en laboratorios, e incluso unos humanos de diseño, casi adánicos, de colores. 

En mi sueño buscábamos comida en el patio de una fortaleza medieval. Había langostas que se me antojaban riquísimas. No me las querían vender y me metían a la fuerza dentro de un ¿castillo? donde había experimentos medio primitivos con órbitas planetarias, mientras una vidriera llena de huesos y calaveras me decía que estaba en peligro.

Me desperté varias veces y cada vez me dormía y el sueño continuaba.

No, si la verdad que andamos genial.
Sobra subconsciente. 

2 de octubre de 2013

Desconectados

Debe haber algún nombre técnico, probablemente aparezca en los manuales de psiquiatría o psicología clínica. Gente que es incapaz de conectarse con su dolor o fracaso, que no sabe/puede/quiere dejar que se filtre en su mundo algo que remotamente suene displacentero. 

Puede que el dolor físico sí lo noten o admitan, pero el otro no. Como si tuvieran seccionada la parte del cerebro que lo registra. Como si hubiera algo impidiéndoles la fragilidad.

Charlaba con un hombre de cuarenta y algo, recién separado -una separación nada pacífica-. Me contaba la historia como si se tratase de una película que vio hace mil años, sin sentimiento, sin pasión, sin... Sin vida.

Sus hijos, la que hasta hacía poco era su esposa, la casa que dejó. Nada. Imperturbable.

Prefiero, sin duda, doler.

1 de octubre de 2013

Hacéme miau

La gata de casa está alimentada. Tiene su plato con comida, el bol con agua, si estoy cocinando está atenta por si cae algo. Sin embargo cada tanto caza algún pájaro. 

El otro día jugó con un pobre gorrión que había cazado: lo golpeaba pasándolo de una pata a otra, lo mordía, lo escondía. Puro instinto: no lo come, no tiene hambre. Sólo necesita mantener su naturaleza afilada, sacar a pasear su instinto.


Si sacamos a pasear nuestro instinto puede que terminemos presos. Tener conciencia, poder elegir, discernir entre lo bueno y lo malo, no movernos sólo por el placer o el deber, por el impulso primario. 

Aunque a veces, ser un animal, está bueno.