Gente que se dio una vuelta


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15 de octubre de 2012

Mesas

El sábado un amigo festejaba su cumpleaños. Nos invitaron, él y su novio, a compartir algo en su casa. Fue momento de reencontrarme con personas que hace rato no veía. Gracias a que estaban los sobrinos del cumpleañero, el promedio de edad descendía de los cuarentipico a los veintialgo. Pobre consuelo, claro.

Fue momento de ver cómo hemos madurado, crecido. Algunos mostraban fotos de sus niños -sí, eso que nos parecía decadente-; otra contaba de los encuentros de catequesis que está haciendo con uno de sus hijos; otros recordábamos cuestiones de décadas ¡horror! atrás.

Si años atrás nos hubiesen dicho que una pareja de varones nos iba a congregar y que no íbamos a tener problemas, no lo hubiéramos creído. Tan fundamentalistas y puros éramos.

Qué bueno darnos cuenta. Lo celebro.

14 de octubre de 2012

De a pasos II

"Y ser lo suficientemente humildes para avanzar con ese poco de luz que tenemos."

Comentando esto con un alguien le parecía poco absoluta la propuesta. La racionalidad le pedía más: más seguridades, más certezas, más claridad.

Justamente: es necesario dejar la racionalidad de a ratos. O ser racionales de una manera diferente, con otra lógica. Si no, no se puede.

13 de octubre de 2012

De cuando en vez

Unas semanas atrás, un viernes, tarde a la noche me llamaron preguntándome si podía dar una charla el domingo por la noche. El tema me interesaba, sabía que tenía resto, no me suponía un esfuerzo desmedido, dije que sí. En un poco más de media hora preparé un esquema de lo que iba a hacer. Lo fui puliendo de a ratos las 48 horas siguientes.

Llegado el momento de compartirlo donde me habían pedido, superado a medias el nerviosismo renovado de hablar en público, pudimos interactuar, compartir, cuestionar, pensar, sospechar, reconocer junto a los que formaban la audiencia. Una hora y media que pasó rapidísimo. Como corresponde cuando algo nos apasiona.

Volviendo a casa me acompañó la sensación de plenitud, tan extraña.
Una pena que -nos- sea tan extraña.

12 de octubre de 2012

De a pasos

Cuando intento, intentamos responder alguna pregunta más o menos vital (desde la existencia de D/dios/a/es/as, el sentido de la vida, cómo entender el sufrimiento, la posibilidad del amor absoluto) tenemos que bancarnos las respuestas parciales y contradictorias. Digo: podemos encontrar algunas respuestas que orienten, conformen, iluminen  cierta parte de la pregunta.

Y ser lo suficientemente humildes para avanzar con ese poco de luz que tenemos.

11 de octubre de 2012

Muerte exitosa

Estaba esperando en un negocio que terminaran de sacarme unas fotocopias y tomé el diario, La Nación, para más datos, como para pasar el tiempo. Dí con los obituarios. Un par de fulanos finados copaban más de una página de avisos fúnebres. Un éxito estas muertes.

No sé quiénes eran, no los conocí. Entiendo la cuestión social, abundante entre los lectores de ese diario. Pero no deja de darme algo impreciso la necesidad de publicitar las condolencias. De hacer público un duelo que probablemente no sea tal. 

Algo como... no sé bien cómo qué. 

10 de octubre de 2012

Nieta 107

Ayer se anunció recuperación de la nieta nº107 -http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-205220-2012-10-09.html-. Suma a la noticia que su madre, detenida/secuestrada ilegalmente, recuperó la libertad luego de darla a luz. Se reencuentra ahora, 35 años después, con su hija.

Cada vez que reaparece un nieto, un hijo, un hermano de los nacidos y apropiados durante la dictadura, me alegra mucho. No sé por qué, porque no tengo nadie cercano que haya atravesado algo así.

Pienso, en parte, que me alegra por la identidad recuperada luego de tanta mentira, de una identidad verdadera después de una falsa. Identidad que tiene que ver, para mí, no con la negación de la historia más o menos feliz o nefasta con los apropiadores -algunos incluso, sin demasiado conocimiento...-, sino con la afirmación de un origen.
Que tiene que ver con el derecho de los que buscaban y encontraron a la verdad, al abrazo tanto tiempo negado. Que tiene que ver con una herida que cicatriza un poco más.

Por esto, creo me alegro. Y por tanto más.

9 de octubre de 2012

Imposibles reales

Cuando hay cosas que me parecen evidentes me cuesta mucho entender que no lo sean para otros. Convengamos que, si bien hay campos más opinables y subjetivos, otras cosas son como más "claras".

Por decir: si te pido que cuentes cuántas veces aparece la letra j en la palabra desilusión, no hay manera que la respuesta sea otra que 'ninguna vez'.

O si necesito que te fijes si hay sol, la respuesta no puede ser, creo, 'cuatro y veinte'.

Pero no es tan seguro.

8 de octubre de 2012

Facetados

Caras, miles de caras. Rostros, semblantes, faces. Maneras de reconocer/nos, identificarnos, individualizarnos.

Si sumamos que además de las caras físicas tenemos facetas más o menos ocultas, más o menos conocidas.
Si agregamos aquellas que a pesar de propias nos son desconocidas.
Si añadimos las caretas o máscaras que usamos o nos usan.
Si reunimos las que quisiéramos tener y ser.
Si incorporamos lo que creemos ver en nosotros y en otros.

Nos invaden. 
Sin contar los espejos, obviamente.

7 de octubre de 2012

Locos necesarios

Los locos me atraen y me dan miedo al mismo tiempo. La creación de un mundo paralelo, la realidad alterada en el sentido latino del alter/otro, la lógica con que se rige esa realidad otra.

Por algo algunas culturas los creían habitados por otros espíritus, mensajeros de algo que los normales no percibían.

Por eso llamamos locos a los que hacen/sueñan/buscan algo mejor, diferente. Los que van más allá de lo habitual en el arte, en la solidaridad, en la entrega, en el servicio, en la confianza.

Locos lindos.

6 de octubre de 2012

Santito

Tuve que ir a Caballito, barrio porteño. Después de una peripecia en varios colectivos para ir, a la vuelta decidí parar y pasar por el santuario de San Cayetano, en Liniers. En Argentina, a este santo se le tiene mucha devoción y se le pide por el trabajo y el pan. No soy devoto ni piadoso, pero ya que ando cerca...
El santuario de Liniers está en una zona ruidosa, popular, transitada, sucia, que violenta los sentidos.

Hace calor: por las caras y las tonadas, en la calle se adivinan muchos inmigrantes que se apuran para tomar alguno de los cientos de colectivos que pasan por la zona. Olores. A comida, a fritura, a pis, a basura. Bocinazos y músicas a todo volumen. Colores en un negocio de ropa para cultos africanistas. Pegoteo de 27 grados. Gente pidiendo. Tirada.

En el templo suena música gregoriana, creo. Hay silencio. Está más fresco. Unas cuarenta personas descansan, rezan, caminan, tocan las imágenes; se detienen frente al "dueño de casa", Cayetano. Miro al santo, miro a la gente, rezo un poco por los muchos míos, por estos que veo. Algo sagrado se percibe en el ambiente. Salgo.

Un remanso.

5 de octubre de 2012

Con gloria morir

Cuando aprendí que antes de ser un país libre y soberano, habíamos sido colonia de España, en mi fantasía de niño creía que los españoles nos odiaban. El razonamiento, simple: éramos de ellos; nos rebelamos, no nos quieren más. Un análisis,claro, más de relación padres-hijos que de política internacional. Pero era lo que me salía.

Cuando más adelante me enseñaron que en realidad, entre 1810 y 1816 hubo idas y vueltas, empecé a entender que la cosa era más compleja. El virreinato del Río de la Plata aún no era la Argentina, pero casi.

Después las cosas se fueron haciendo más complejas: no todos pensaban lo mismo sobre el modo de ser un nuevo país: unitarios, federales, civilización, barbarie, ilustrados, ignorantes, cabecitas, gringos... Algo se fue armando.

De la simplicidad inicial al complejo devenir, creció también mi mirada, mi entendimiento, yo mismo.
¿Será que hay que quienes eligen no crecer?




4 de octubre de 2012

Blame it on lo que sea

La feria de la humanidad que se da cita en el tren es fascinante. Aunque no lo utilizo demasiado a menudo, cuando lo hago es casi imposible que me concentre y pueda leer algo. Me distraigo mirando y escuchando a las personas, lo que conversan, lo que leen, lo que hacen.

Ayer me tocó un hombre que pedía, alrededor de 30 años, tan difíciles de calcular... Morrudo, bajo, morocho, caminaba con alguna dificultad forzada. Lo bueno era el tono moral de su discurso: "Como no he hecho caso a mis padres de chico, ahora estoy forzado a mendigar, no tengo pensión ni nada". 

La duda que se me instaló en en qué no les había hecho caso. Y que si fuese por eso, en el mundo no seríamos más que mendigos.

3 de octubre de 2012

Conciencia precoz II

Cuando narro algunos recuerdos de la niñez hay quien cree que invento. Que son recuerdos de algo que me contaron. Que difícilmente pueda haber tenido conciencia refleja. Que...

He comprobado que mi familia no recuerda algunas cosas hasta que pregunto por ella: algún paisaje, la nieve, alguna melodía: ¡Pero si aún no tenías ni tres años!. Pero me acuerdo de mi tía Coca, cantando unos versos repetidos que, cuando terminaban, era señal que nos íbamos a meter la cabeza bajo el agua.

O una mañana que mientras desayunaba -debían ser vacaciones o un fin de semana-, tocó el timbre una chica, pidiendo algo para comer. Abuela, contrariamente a lo habitual, no le dio nada, quien sabe por qué.
Ese mañana no pude terminar el café con leche.

¿En qué recodo me perdí?

2 de octubre de 2012

Conciencia precoz

Mi padre me llevó al circo por primera vez cuando yo tenía cuatro años. Hacía frío. Circo de carpa, de los de antes.

Entre los enanos, los payasos y algún trapecista, había alguien disfrazado de Pantera Rosa. Disfraz sucio, descuidado.

Yo sabía que era alguien. Que estaba disfrazado. Y sabía que tenía frío.

La imagen de esa Pantera Rosa -que reconocía falsa, apócrifa- me acompañó varios días. Me daba lástima, pena. Pensaba, como se puede pensar a los cuatro años y pico, que la pobre persona que estaba adentro tendría hambre; no sé por qué, pero pensar en eso me hacía sufrir por el o la que estaba adentro del disfraz.

Ahora a la distancia puedo ponerle palabras: sentía que era poco digno que alguien tuviese que tener frío o hambre para que otros la pasaran bien.

1 de octubre de 2012

Adicciones

Había llevado a espiralar -¿se dirá así?- unas fotocopias y tenía que hacer tiempo. Poco, unos 15 minutos.

Al lado del negocio donde estaba, había otro de... libros usados. Un espacio mínimo, con más libros que la Biblioteca Nacional. Bueno, si no queda otra, me dije. Y fui a hacer tiempo. Mientras estaba mirando, recordé que quiero conseguir un libro y no lo encuentro por ningún lado.
-Disculpe, le digo al señor que atiende, ¿tiene tal libro?

Busca en el archivo de la computadora.
-No, no lo tengo. Pero fijate acá a dos cuadras, que hay otra librería de usados.

Doy las gracias; salgo. Busco la otra librería. Pregunto por el libro. No lo tienen. Miro un poco.
Termino con una buena edición de Misteriosa Buenos Aires que estaba tan barata que no pude resistir. Y La Ilíada y La Odisea, en una edición vieja, de Espasa Calpe. Que leeré por "cultura general", ponele.

Menos mal que no se me dio por las drogas. Estaría en la quiebra.