Gente que se dio una vuelta


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Si querés copiar y pegar, claro que podés; pero citá la fuente, ¿sí?. Gracias.

15 de febrero de 2011

No, gracias, paso.

Hay algo en las personas más integristas o fundamentalistas que no deja de asombrarme y al mismo tiempo molestarme: su incapacidad recalcitrante de mirar más allá de sus narices, esquemas, o al menos admitir que su mirada o postura, como todas, es interesada e ideológica.

Recrudecen y reviven cual Terminators y lo peor es que sí, son monstruos indestructibles, tremendos, apocalípticos. Para colmo, ofrecen seguridades y respuestas absolutas, claras, sin matices, que a mucho neurótico inseguro le vienen como anillo al dedo, bunker para múltiples enfermos de inseguridad.

Esta inseguridad radical que tienen se conjura condenando, excomulgando, degradando, descalificando a lo que no es del propio palo, ideología, familia, raza, religión, cultura.

Prefiero, infinitamente, el riesgo de la libertad y la inseguridad.

14 de febrero de 2011

¡Jodeme!

Un artículo de Página12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6312-2011-02-13.html) que publiqué en FB desató una serie de comentarios, indignados en su mayoría. Mariana/Nena Magnética, colaboró con un video que me casi me deja sin palabras: http://www.youtube.com/watch?v=_4CMeuxs8Ws. Cumpleaños de niñas con Spa, depilación de cejas de una nena de 5, que además sufre. Y mucho.

Pienso y me digo: esas madres, esos padres, ¿qué mierda -no encuentro otra palabra, sepan disculpar- piensan?. Si a los 10, ponele, le hacés la fiestita tipo Spa, para que se sientan grandes, reinas y eso, a los 12, un chongo-stripper, al menos. Y un DIU, por dudas.
A los 5 le depilás las cejas (y le minás la autoestima, "no sos linda" es el mensaje). Como lógicamente llora, le das chupetines. A los 13 tenés una anoréxica o una bulímica, que pelea por el mandato de la belleza y la contradictoria relación con la comida.

Esta temprana y sutil erotización-cosificación de los niños/as, ¿no es ponerle en las manos cosas que aún no pueden manejar?. No hablo de la nena que usa los tacos de la mamá y se pinta para jugar. Acá el juego desapareció. Y ondea el fantasma del abuso (y no sólo sexual) de los infantes.
Tremendo.

13 de febrero de 2011

Esnob, y a mucha honra.

Comentaba Mariana que cada vez tolera menos la mala literatura, que no creía ella ser tan esnob.  El sábado, haciendo zapping, pasé por Pasión de sábado, programa de música tropical, por llamarla de algún modo. Analogo sus comentario: cada vez tolero menos la mala música...

Me lleva a replantearme: ¿cuál es el criterio de la bondad/maldad en el arte? No hablo de bello/feo, porque ni  Mariana ni yo lo hemos planteado así, sino en términos de bueno-malo. Y lo planteo así porque hay música, literatura, cine, teatro, tele, que me hace mal, sin dudarlo. Alguna parte de mi cuerpo duele verdaderamente, y siente deseos de eliminar o combatir la fuente de la cual procede el mal.

No tiene que ver con algo meramente educativo o cultural: me he descubierto fascinado por poemas o relatos que están en las antípodas de mi cultura, o por música menos elaborada aún que la cumbia, pero buena, que (me) hacían bien. He disfrutado cine fuera del típico hollywoodense, y visto teatro experimental. Insisto: me hicieron bien. Otras lecturas, músicas, vistas, (me) hacen decididamente mal: la cumbia al palo, por caso, y casi en el mismo plano, las cantantes de ópera con sus agudos. Claro que no soy tan necio como para no encontrar algunas bondades incluso por ahí.

Quizás en éste bien o mal que repercute en nosotros haya una pista.

12 de febrero de 2011

Mero gozo

Para mi cumple me regalaron La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel. Hacía tiempo que no leía algo tan simple y conmovedor. Aunque las últimas tres o cuatro páginas no me gustaron del todo, la novela, breve, concisa, mínima, es un placer.

El sr. Linh, con su nieta pequeñísima en brazos, huye de su aldea devastada por una guerra en algún país oriental (qué país, qué guerra, nunca se sabrá); por barco llega a un puerto (en qué país, qué ciudad, nunca se dirá). Ahí, en un ambiente hostil por desconocido, se cruza con el sr. Bark, con el que entablan un vínculo sin saber la lengua del otro.

No hay palabra que esté de más. Hay encuentro y silencio; monólogos que son diálogos, extraños que son amigos, destellos de la aldea, presencia de una ciudad que se siente ajena.

Un placer estético y humano.

11 de febrero de 2011

Obscenidad cotidiana II

Decía que tanta intimidad expuesta me resulta medio pornográfica. No recuerdo quién decía que nuestro tiempo de caracterizaba por tener el horizonte en fuga. Traduzco a mi modo: se desdibujan los límites, los bordes, las fronteras.

En muchas cosas, este desdibujarse es necesario y bueno, invita a redefinir, menos duramente, más entre todos. A pactar, hacer alianzas, proponer maneras y modos.

En otros, me produce rechazo. Este desdibujarse pone delante demasiada miseria, mentira, intimidad. 
Así como no andamos desnudos por la calle, hay otras desnudeces que mejor quedan en el espacio íntimo. Y no lo digo por pacato.

10 de febrero de 2011

Globalización

El lunes anduve dando vueltas, cambiando un pantalón que me habían regalado, y me regalé ir al barrio chino. Quería comer algo rico y, de paso, comprar esas cosas medio raras que se consiguen ahí y que luego ayudan a mis inventos en la cocina.

Sabía que el más cool y limpio de los supermercados iba a estar cerrado, como todo lunes, por eso fui directo a otro, enorme, desprolijo, con muchos olores raros y fuertes. Como en el 90% de los negocios orientales, hay música de fondo. Salsas de soja y de ostras, shitakes deshidratados, leche de coco, un paquetito con "cosas" para sopa (distingo un par de hongos, canela, un chile y cosas que ni sé qué son), vinagre de arroz. Mientras investigo ideogramas, etiquetas, dibujitos, sigue la música de fondo...

Me detengo un poco frente a golosinas que me causan algo entre la intriga y el rechazo. Afino el oído. Me suena familiar... Ma. Elena Walsh.

¡Eso es globalización, canejo!.

9 de febrero de 2011

Obscenidad cotidiana

-Si con ese escote hasta el ombligo quiere que le mires las tetas. ¿Te creés que soy boluda?.
-blablabla
-No, no digo que me hayas metido los cuernos, pero entendéme, tarado.

-Estoy yendo para casa, ya salimos con los chicos de lo del médico.
-bahhfñurwh
-No, parece que es un bolo fecal, no más.

-A mí no me vas a gritar, ¿quién te creés que sos?.

-Sí, me la bajé ayer. Muy rápida, muy puta.

Fragmentos de charlas escuchadas en un día, yendo en transporte público. Medias charlas, en realidad: eran por celular.

Hay algo en esta exposición descarada de la intimidad que me resulta pornográfico.

8 de febrero de 2011

Prepotente e impotente

Sorry, pero va largo, y es verídico.

Estaba esperando ayer el tren para ir a Belgrano y leía, mientras tanto. Del andén de enfrente, gritan mi nombre: es Sebas, que me hace señas y me dice que me fije que hay un tipo en el andén. Hay decenas, pienso y no entiendo. Llega su tren, sube y me sigue haciendo señas desde la ventanilla. Se va el tren.

Miro y veo un pibe sentado con los pies colgando sobre las vías. Con pinta de andar medio para atrás. La verdad, no tengo ganas de complicarme demasiado y recuerdo que hay un policía en la estación. Lo busco, lo encuentro, le digo:
-Hay un señor sentado en el andén, con las piernas hacia la vía.
-¿Y?, pregunta mientras no deja de textear por su celular.
-Que me parece que no anda bien.
-Ya voy; sigue con su celular.

Le clavo la mirada. Los que me conocen sabe cómo miro cuando clavo la mirada.
No me muevo, sigo con mi libro, a 40 cm de este señor.

-¿Quiere que lo ayude a leer?, ironiza, justo a mí.
-No, quiero que cumpla con su deber.
-Ya voy a ir.

Y me desafía con la mirada, esperando que la baje, cosa que no logra.

-Ok, me quedo acá hasta que usted vaya.

En menos de 30 segundos fue.

¿Es necesario?.
Me asombra cómo un uniforme le da idea de impunidad y superioridad o lo habilita para maltratar...

7 de febrero de 2011

Contrastes

No sé cómo hablábamos con Ro de la diferencia entre lo mediterráneo/latino y lo sajón, la pasión y la politeness, el grito desgarrado y la imperturbabilidad ante la tragedia.

Son estereotipos, sin duda, pero ayudan a entender la realidad. Pero ¿podría García Lorca haber creado un personaje como Mr Darcy?. O ¿Teresa de Ávila podría haber escrito en Inglaterra?. Las hermanas Brontë, ¿se entienden sin su contexto?.

En Six feet under -de lo mejor en series que he visto- los Fisher tienen una casa funeraria, muy american style: prolija, estética. Nathan entiende que eso es una fachada cuando ve, desde un bote en el Mediterráneo, un cortejo fúnebre, no recuerdo si griego o italiano: llorado, trágico, dolido con el cuerpo, en el cuerpo. Descubre que eso es la experiencia de lo irreparable.

Nunca vi mejor contraste, narración o resumen.

6 de febrero de 2011

Post

Terminando el día de celebrar. Agradezco: los encuentros, tan necesarios y lindos. Los llamados y los mensajes, que me hacen asombrar del cariño. El nudito al saludar a mi madre, autora de mis días y mis noches.El regalo inesperado: una vuelta en velero por el delta, en un día radiante.

Destaco celebrarlo con otros que cumplen conmigo: Ro, que llegó a sus 45; Lolo, que inaugura los 2. Es lindo decir "es nuestro cumple".

Necesito, estoy necesitando silencios y dimensiones humanas, abarcables. No lo grande, que siento me pierdo, sino lo que pueda ver, palpar, dimensionar.

Afirmo: está bueno. A seguir.

5 de febrero de 2011

Te canto las 40

Bueno, llegó, llegué o llegamos inevitablemente juntos. Bienvenida cuarta década, bienvenidos los cuarenta, bienvenida "mitad de la vida".

Autorreferencial y egocéntrico como siempre o más aún, celebro esto que soy, este que soy: esta historia, estos vínculos, esta etapa, estas opciones. Con la distancia suficiente de "los padres" como para dejar de responsabilizar a otros y hacerme cargo, con la cercanía suficiente con los "hermanos", como para seguir buscando fraternidad, con la cantidad de "hijos" que puedo o intento criar.

Variado y variante, agradecido a D-dios, orgulloso de mi mismo. Apasionado por el Reino, buscando cómo buscarlo, construyéndolo como se puede. Fascinado por el Viviente, por Jesús, que es fiel; algo más atento o dócil a la Ruáj/Espíritu.

Con certezas y dudas. Dudas que ya son certezas. Con ganas y con deseo. Con mucho y con tan poco.
Más despojado; menos seguro, lo cual me asegura paradójicamente. Acá y ahora. Amén.

4 de febrero de 2011

Analize this III

DECILO! algo quedo ahí, decía ayer Mariana. 


No sé si quedó algo, pero capaz tiene que ver con eso de la falta de palabras para decir-se, que enmascara o desenmascara, no sé, el vacío. Y el engaño de creer que la espuma que cubre ese vacío abismal es algo consistente, cuando en verdad, sólo es distracción.


Y esas nadas verbales son signo, creo, de la pereza mental, de la falta de palabras para decirse, para contarse... Difícilmente lo que nos pase, sintamos, hagamos, pensemos, juzguemos, sea nada. Si lo sentimos o lo percibimos como nada es tremendo.


No hay manera en eso, por eso, de relatar, de decir-se, de tener historia, de hacer historia... Todo es nada vacía. Me da como miedito.

3 de febrero de 2011

Analize this II

En los comentarios a la entrada de ayer, Javier y Monny coincidían en ligar superficialidad con velocidad. Coincido: es verdad que la rapidez impide profundizar. Es algo casi físico: si, por ejemplo, alguien hace esquí acuático, necesita de la velocidad para no hundirse.


Sí, claro que coincido, pero me animo a dar un paso más o, a bajar un escalón más. Sí, probablemente la velocidad haga lo suyo, pero también es una gran trampa creer que es la culpable. Creo que hay como una anestesia generalizada, una lobotomía general que me da cierta desazón. 


Eso les respondía; lo explico: hay como una hiper-estimulación de las sensaciones, de lo fugaz, de los sentidos, casi como en un happenig del Di Tella en los 60. Que es bueno y celebrativo, sin dudas, pero que en un punto evita lo reflexivo, el volver sobre la experiencia y ponerle palabras, hacer consciente, comunicable, misteriosamente comunicable, lo-que-pasa-y-sentimos.


Es esa parte más reflexiva, la que nos permite como desdoblarnos de la propia experiencia, de la propia narración y mirarla, la que creo que falta peligrosamente. Por eso abundan y dañan los no, nada, como respuesta o como frase.


No, nada, pensaba que...
Y entonces, nada, le pegué
Como que nada, pintó y...


¿Nada?... Vacío. Tremendo.

2 de febrero de 2011

Analize this

Contaba Mariana, psicóloga ella, que le sucedió con un paciente cercano a los 30, encontrarse sin poder profundizar por ningún lado, porque no había manera de hacerle encontrar algo más profundo que una compra o un viaje.

Contaban otros los análisis que vemos u oímos en los medios, las noticias que recibimos, las que construyen "opinión". Lo mismo, la no-profundidad, el supuesto análisis unilateral y sin matices.

Contábamos, con otros, lo gracioso (o trágico) de los comentarios intentando explicar o ponerle algo de picante en el letargo y la intrascendencia de los diálogos en los realities. Como querer bucear en un charco.

¿Es mucho pedir un poco más?

1 de febrero de 2011

Chispazo II

Por esas cosas que, como decía, me son regaladas, estoy acompañando a un hombre, casi treinta -o un chico más de veinticinco-, que comenzó un proceso para alejarse de las drogas. Decía en la entrada del 22/1/11, que es como asomarse al abismo de lo humano.

Hoy tuvimos que volver y tener la primera entrevista con su terapeuta, donde luego de la admisión de la semana pasada, se iba a comenzar con el tratamiento más en serio. No pensé que tendría que pasar, pero me llamaron para estar presente ahí. Es difícil estar, simplemente, sin juzgar; es difícil acompañar desde el lugar del "sano", y al mismo tiempo sentir que podría estar en el lugar del "enfermo".

¡Es tan sutil, tan tenue el espacio que separa lo que pudo ser de lo que es, lo que pudimos ser de lo que somos!.  Hay algo de misterio que se revela, que se oculta, que espera ser contemplado.