Gente que se dio una vuelta


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31 de octubre de 2010

Mejor que un Kinder

Me doy cuenta que muchos de mis comentarios son "gastronómicos": mientras cenábamos con, comiendo en casa de, después de almorzar... No es (sólo) que sea un gordo tremendo, sino que (además) cultivamos con algunos amigos el "compartir mesa".  Esa buena costumbre de invitarnos, recibirnos, agasajarnos, procurar que esté todo lindo, acogedor, para poder demorarnos en la compartida.

La excusa ayer era que las 3M nos invitaban así comíamos juntos en la casa nueva. Cada quien llegaba cuando podía: cumpleaños, trabajos y esas cosas que hacen que la vida se nos complique un poco. Suena el timbre, Mari abre y, aparece, detrás de ella, Pepi, quien está viviendo en Barcelona hace 7 u 8 años (y a quien no veíamos desde el 2008)... Un par de minutos o más, me costó reaccionar. Mari sabía y fue su cómplice.

Una vez más, la mesa compartida nos hizo de excusa perfecta: con los niños revoloteando, las anécdotas re-tejieron en poco tiempo los vínculos, las historias, las idas y vueltas. De un modo misterioso, somos y no los mismos que éramos antes. De un modo misterioso, cada quien guarda algo de los demás que siento se completa cuando estamos así, perdiendo tiempo, ganando vida juntos.

30 de octubre de 2010

Fraternidad, sororidad. O no.

Es casi imposible estar de acuerdo 100% con otro/a. A veces, las más, es casi imposible estar de acuerdo con uno mismo. Por eso cuando demonizamos o canonizamos sin más a otro, estamos ejerciendo una violencia tremenda, que es eliminar las contradicciones o los matices. En el otro, la otra, en mí mismo.

Vengo con algo en la cabeza que me hace ruido; desde tiempo atrás siento como el desafío de mirar a todo ser humano como hermano. Desafío, dije, que no quiere decir que me salga. Hermano, hermana, no para amarlo, comer perdices y ser felices, sino para reconocerme parte de la misma familia humana.

Alguna vez he dicho que Teresa de Calcuta y Adolf Hitler habitan en cada uno; somos capaces de lo mejor y de lo peor. Nadie es tan santo como para no pecar ni tan pecador como para no hacer algún bien.

No digo que me salga, es más, de algunos no quiero ni siquiera pensar que pertenezco al mismo planeta. Pero eso no niega ni quita que sí, que cada ser humano es mi hermano, mi hermana. Aunque lo odie o lo malquiera.

29 de octubre de 2010

Duelo II

De a ratos me dieron ganas de creer eso que dicen, que los pueblos tienen los gobiernos que merecen.
  • Cuando escuchaba o leía a otros, celebrando la muerte, haciendo apología de su odio, me dio ganas de creerlo.
  • Cuando alguien, por opinar diferente -que no a favor- me trató de ignorante -sin conocerme- me dio ganas de creerlo.
  • Cuando María, una mujer a quien respeto, me contó que una amiga la llamó para decirle que estaba festejando y esperaba que ella también, me dio ganas de creerlo.
  • Cuando veía que la capacidad de análisis de las personas tiene la profundidad del papel tissue, me dio ganas de creerlo.
  • Cuando descalificaban a quienes honestamente piensan diferente, pero piensan, al menos, me dio ganas de creerlo.
Por eso me duelo; por eso mi duelo.

Creo, estoy convencido, que, al menos varios, no nos lo merecemos.

28 de octubre de 2010

Duelo

Cuando el 26 de julio de 1952 muere Eva Duarte, en alguna pared de Buenos Aires apareció escrito "Viva el cáncer".
Siempre me pareció una expresión atroz por varios motivos:

  • por el odio que trasluce
  • por la omnipotencia que expresa, como si el autor o los suyos estuviesen libres
  • por la falta de respeto frente a una inmensa mayoría doliente
  • por la cobardía refugiada en el anonimato

Sesenta años después, no estamos tan lejos. Muerto quien fuera un ex presidente democrático de la nación, esposo de la presidenta en funciones (escribo desde Argentina), las voces del odio se reeditaron, se renovaron. Y antes que digan boludeces, no, no soy K (vean, si no, los post cercanos al Bicentenario), soy argentino, humano.

De modos absurdos, simplistas, infantiles, le adjudican al difunto y su viuda la suma de los males, cayendo en la trampa que denuncian: nuevos odios y enfrentamientos ideológicos, falta de encuentros, de diálogos.

Cuando el evangelio habla de "amar a los enemigos" creo que esconde una intuición: sólo desde una postura que supere el odio se puede re-construir, re-armar, re-crear.

Soy de tomar posturas, de definirme, de no transar. Pero todo tiene excepción: que el otro, la otra, sea bestial, no legaliza mi bestialidad.

Hay que (il faut) ser magnánimos de vez en cuando.

27 de octubre de 2010

Reglas

Claro que cuando el semáforo está en rojo hay que detenerse. Esa es la regla. Pero, por ejemplo, si son las tres de la madrugada y venimos escapando de un asesino, claro que el semáforo lo pasamos aunque esté en rojo. Claro que objetivamente se falta a la ley, a la regla. Claro que cualquiera, con sentido común, sabe que en ese caso, la regla no importa porque hay un bien mayor en juego: la propia vida.

Es claro que hay una jerarquía de reglas, de bienes, de leyes.

Errores comunes:
  • como no son inequívocas, descartar todas las reglas
  • creer que la subjetividad es un absoluto
  • hacer de las reglas un absoluto y condenar a todos

Nada es tan simple...

26 de octubre de 2010

Want and need

Un ejercicio: distinguir entre lo que quiero, y lo que necesito. Es decir: lo que deseo porque me es necesario, y lo que deseo porque me gusta.

Por ejemplo: quiero (tengo ganas) de comer sushi, pero, ¿necesito comer sushi?. No, en realidad, no, lo que necesito es comer. Ahora que coma esto u aquello es otro tema.

Necesitaba comprarme zapatillas; elegí no las que me gustaban más -que costaban casi mi sueldo-, sino otras, porque una cosa es la necesidad, otra el deseo/capricho.

Creo que es algo que me hace bien -y no "consuelo de tonto"- ver cuántas cosas quiero pero no necesito, y que las que necesito son las que tengo, procuro o deseo más sinceramente. Y cuando alguna vez me doy un gusto, reconocerlo como tal: mimo, gusto, premio... No algo de primera necesidad.

25 de octubre de 2010

Ponele que no.

Hay una cosa que me causa gracia. Bah, son varias, pero esta me da gracia (y algo de pena, por qué no).
 El rechazo -válido en más de un aspecto- a las religiones tradicionales nos llevó no a una sociedad científica posreligiosa, por decirle de algún modo, sino a miles de nuevas formas de superstición o, en el mejor de los casos, de religiosidad disfrazada.

Con un poco de acá, otro de allá, un par de nombres raros para cosas viejas, veo el desfile de libros de autoayuda, pseudo gurúes, deseos echados al universo, y eterna serie de etcéteras.

Me da pena, decía, porque en orden de liberarnos de la religiosidad, recreamos estadíos previos que ilusionan, en lugar de animarnos a redescubrir las raíces más puras de las tradiciones religiosas que encierran sabidurías milenarias, vitales, no "saberes ocultos" revelados a los elegidos.

Ver que esas raíces albergan a cuantos secretos, deseos y universos andan pululando como novedades, que hay una fuente inagotable de vida en ellas, que nos reencontramos con antiguas novedades.

24 de octubre de 2010

Ni primas II.

Para poder tener esperanza -no ilusión, esperanza, digo-, es necesario hacer experiencia de la dependencia, de pobreza, de no señores absolutos, sino ser-con-otros, contingentes.

Digo: así como la confianza llama a un otro en quien confiar, en quien depositar algo de la vida, la esperanza abre al o/Otro. Espero, no sólo porque confío, sino porque hay algo que no puedo darme a mí mismo, algo que necesito que me sea dado por otro, algo que me pide cierta apertura.

Apertura a un tiempo futuro (e incierto); apertura a que lo que no depende de mí, lo que no puedo controlar, será lo que deba ser, será bueno.

Apertura que me hace notar que dependo, al menos en algo, de otro-s, de D's. Una dependencia curiosa, que libera.

23 de octubre de 2010

Ni primas.

A veces, sólo a veces, me invade una esperanza irracional. La mayor parte del tiempo no, apenas la necesaria a cualquier ser humano.

Me sucede a menudo que, al ver a otros que se ilusionan y sueñan, me dan ganas de decirles que eso no es esperanza, que la mayoría de las veces, eso es una ilusión, un espejismo. Cuando lo hago, es difícil que se entienda...

La esperanza es oscura y ardua, como su prima hermana, la fe. No creemos ni esperamos porque veamos, porque sea evidente sino, justamente, porque hay indicios, pero no seguridades, brotes tímidos, pero no frutos.

La ilusión, esa traidora, es la responsable de tanta desesperanza, de tanta falta de fe. Vende vidrios de colores que distraen, que anestesian. Y cortan, porque no dejan de ser vidrios; y lastiman, porque aprovechan la anestesia.

La esperanza es desafío; la ilusión, magia.

En esto también prefiero la carne viva antes que la distracción.

22 de octubre de 2010

Bases

Leyendo a Bordelois -Etimología de las pasiones- aparecen las raíces de mamar, mamá, amor, leche, lácteo, love, liebe, milk...
Pareciera que la m reproduce el sonido de los bebés cuando son amamantados, el sonido de los labios cuando buscan el pezón para alimentarse. La m aparece en la madre en varios idiomas, y en amor en otros, derivados del indoeuropeo (teoría que sostiene un hipotético "preidioma" que explica muchas de las raíces comunes a varias palabras, en varios idiomas).

Otro sonido, el de la l, se asoma en la leche, en love, liebe, glaktos, milk. Para pronunciarla, la lengua con su punta toca la zona del paladar, detrás de los dientes superiores, en un movimiento de succión. 

El alimento primordial de la leche, el alimento primordial del amor, literalmente, se maman.

No es extraño que la arqueología desentierre figuras de Diosas Madres mucho más antiguas que las de los Dioses.

21 de octubre de 2010

Heladito

Fuimos a tomar un helado con Lolis, que está estrenando sus 7 años. La siesta del miércoles nos trajo un calorcito algo más que primaveral. Y me divierte, de cuando en cuando, tomarme no un helado, sino el tiempo para sentarnos a compartir un rato "exclusivo" entre sobrina y tío.

Los helados eran inversamente proporcionales a nosotros: yo uno pequeñísimo, que tiempo atrás me hubiese causado gracia; ella uno grande, contundente. Cuando toma helado, tose y tiembla un poco. Muy gracioso.
Inventábamos sabores de helados que nos gustaría probar: queso, chocotorta, papas Pringles... Charlábamos del cole, las palabras y los números.

Volvíamos caminando, poniendo consignas para cada tipo de vereda: saltar las baldosas, ir por las líneas, no pisar las "rayitas", ir sobre las líneas haciendo equilibrio... Algunas personas miraban medio extrañados. No es habitual, parece, que los grandes juguemos en la calle. Qué lástima, ¿no?.

20 de octubre de 2010

Fronteras II

Otra vez España rechazó en Barajas a dos argentinas. Una iba con una beca para un curso en la Universidad complutense. Otra, a visitar a su hija que estaba por parir. Ambas con los papeles en regla, lo cual no parece ser suficiente.

Ya lo escribía antes (http://robertotelopidoporfavor.blogspot.com/search?q=fronteras) y ayer aparecía algo de la jefa de estado alemana: el multiculturalismo fracasó, decía (http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-155236-2010-10-18.html).

OK, no da, la economía se nos va al tacho, los musulmanes nos dan desconfianza, los sudacas huelen mal... Digo yo: prohíbanlo claramente y ya, listo, no jodemos más... Pero, no nos hagan gastar al pedo, ¡con lo que cuestan los pasajes!.

19 de octubre de 2010

Originalidades

Para poder recuperar la palabra, hay que recuperar la confianza y/o viceversa.
Cuando la palabra se vacía de contenido, cae la confianza: si no creo en tu palabra, no confío en vos.

En el Génesis (Gn 2) el ser humano recién creado pone palabras para nombrar la realidad; nombrando reconoce, controla la realidad para que no sea caótica: como en el relato no hay aún desobediencia (des-oír está en la raíz), este control no es despótico.

Cuando en el capítulo tres ya entre en escena la serpiente, el fruto, el esconderse de Dios, hay algo que no es menor: la serpiente provoca que los humanos desconfíen de YHVH, que crean que la prohibición del fruto es por celos, no por su bien.

Me lleva a pensar, suponer, decir: más que "pecado original" hay una "desconfianza original" que des-articula las solidaridades, las compañías, las esperanzas.

Hay que (il faut) recuperar confianzas.

18 de octubre de 2010

Partes y todo

Creo que a veces, muchas veces, es necesario tomar posición. Creo que a veces, muchas veces, es necesario sentar bases. Creo que a veces, muchas veces, es necesario dejar claro qué creo, qué pienso, de qué lado me pongo.

A la vez creo que a veces, muchas veces, es necesario desde esa posición, base, pensamiento, ideología, poder mirar y nombrar al  "opuesto", no para ningunearlo sino para reconocer que nada, ni siquiera mi postura, es absoluta, que unos y otros somos parte del todo, necesarios para el todo.

Cuando veo a tantos que oponen o confrontan para rebajar intento hacer el ejercicio de nombrar las partes para poder ver el todo, o al menos, para recordar que ninguna parte es el todo. No es sencillo, pero, creo, es más real.

17 de octubre de 2010

Liviandades


Para ser responsable hay que tener palabra, en todo sentido.

Terminaba ayer así. Retomo hoy.

"Tener palabra" escuchábamos a nuestros antecesores, era ser digno de confianza. No se dudaba de la palabra dada por otro. Dar la palabra era, prácticamente, darse uno mismo, su fama, su honor, como garantía.

La crisis de la palabra, de las palabras, de La Palabra, creo, toca este costado: el del honor, el de la fama. No importa el honor ni la buena fama, que se empeñan al mejor postor, ni la palabra, que se vacía de contenido, que sólo es ruido. Eso, ruido, sonido sin significados. Por eso cualquiera dice cualquier bestialidad impunemente y al otro día, nada pasó. Puedo decir que no dije lo que parece que quería decir porque lo que dije fue que...

Entonces, la palabra pierde, el encuentro, pierde, la persona, pierde. Si emitimos ruidos sin contenido, perdemos los humanos. Perdemos LO humano.

Más respeto a la palabra. Más respeto a lo que nos humaniza.