Gente que se dio una vuelta


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30 de mayo de 2014

Como humo

Una historia, sin más.
Una historia con principio y fin.

Me falta todo lo del medio.
Asoman bosquejos, garabatos, borradores.
Se escapan antes que los baje al papel.

No hay musas ni misas que valgan.

29 de mayo de 2014

Centímetros más, centímetros menos

No sé por qué me acordaba estos días de cuando el la escuela primaria -ya en segundo o tercer grado- me parecía que los de primero venían cada año más bajitos. No entendía por qué. Sé que en un momento me di cuenta de que no eran ellos los que estaban más bajos, sino que sin notarlo los demás, yo mismo, iba creciendo. Me faltaba, creo, cierta autopercepción, sentirme o saberme en crecimiento, poner en perspectiva.

Ayer charlábamos con Rocío y me contaba que le parecía que los más chicos eran muy petisos. Interiormente me reía de la experiencia compartida, pero como el tema era serio, conveníamos en que a veces no nos damos cuenta de lo que crecimos hasta que vemos a otros más chicos, o lo que nos falta crecer cuando vemos a alguno más alto.

Pensaba después... no sólo se trata de la altura.

28 de mayo de 2014

Teléfono descompuesto

-Hola, buen día.
-Dos manzanas más allá del norte.
-¿A vos te parece?
-Médicos y repollos.
-¿Pero cómo?
-Un impermeable marrón.
-Parece que tiene un tumor...
-Están en la heladera.

Así siento de a ratos la comunicación...
Qué difícil escuchar.

27 de mayo de 2014

Casi humano

Un perro insistió en seguirme más de cinco cuadras. Feo, callejero de toda calle. Este iba un par de pasos atrás. Si me detenía, él paraba. En algunos momentos se adelantaba unos metros y miraba hacia atrás para asegurarse que yo seguía ahí. No quería ahuyentarlo porque me daba miedo cómo reaccionaría. 

Cruzó las calles que crucé, marcó territorio en varios lugares y por suerte desistió en su persecución a media cuadra de casa. No sé por qué comenzó, no sé por qué paró.

Se parece a mucha gente que conozco.

26 de mayo de 2014

Sol del 25

Después del almuerzo al solcito de mayo, Rauli y Ro nos preocupan. Dicen que no saben, que hay que ver si nuestra amistad resiste. El coro de ocho varones que juegan con Legos, se hamacan, patean la pelota, corren, aporta al caos. Rápidamente pienso y repaso a ver si no habré o habremos tenido algún gesto que los haya herido, si nos olvidamos de algo importante para ellos. No encuentro nada, pero como siempre, dudo de mi memoria.

Largan: Estamos esperando el tercero. Al alboroto de los pequeños se suma el de los grandes. Manuel pregunta qué pasa -al fin y al cabo, los alborotadores por derecho son los pequeños-. Nos sorprendemos, los felicitamos, los abrazamos, preguntamos fechas, calculamos semanas. Para principios de enero, otro niño (Juan, según Pipe, que quiere otro hermano varón).

Los que ya tienen hijos hablan de sus experiencias, sus ganas de más o no, el querer o poder. Los que no los tenemos, nos admiramos de estos padres y madres que no idealizan, que aman con responsabilidad y esfuerzo, con ganas.

Llega el café, los panqueques. Se ahonda el misterio de una vida que viene llegando, calladita, oculta. Hay tanto...

25 de mayo de 2014

Marmóreos

En el 2000 estuve unos días en Roma. De ahí tomé un tren para Florencia, donde pasé un par de noches. Lugar de belleza única, en la Toscana, verde, ondulante. Arte e historia a cada paso. Da Vinci, los Medici, Alighieri, Maquiavelo, Miguel Ángel, Bruneleschi, entre otros, nacieron o dejaron sus huellas ahí. Obras que había estudiado en papel, las veía en vivo. Vivía en conmoción constante.

Visita obligada fue ir al Museo de la Academia, donde está el David de Miguel Ángel. Al fondo de una galería, en un pedestal, con luz natural gracias a una lucerna vidriada, imponente reina. Perfecto, tenso, hierático.

En la galería que hay que recorrer para llegar a él, varios pedazos de mármol a medio tallar, obras inconclusas del mismo Miguel Ángel. De la piedra bruta asoman brazos, torsos, piernas, como naciendo, desperezándose. Decía Bounarroti que él se limitaba a quitar lo que sobraba del mármol y liberar la escultura que estaba encerrada. Estos quedaron a medio salir, esperando el cincel. Otros pudieron brillar: el Moisés, La Piedad, las que están en el Museo Médici, el mismo David.

Metáfora, parábola de tanto dormido y oculto en nosotros.
No temer al cincel.

24 de mayo de 2014

Alta in-fidelidad

Pero de verdad, de verdad, estamos siempre dando vuelta en torno a cinco o seis temas, desde la cuna a la tumba.

Siento que los reedito cada tanto. No los renuevo, los reedito.

Las ganas de saber más sobre lo que me gusta permanecen, aunque los gustos varíen.
La necesidad de espacio y tiempo personal están, por más que las actividades y los lugares varíen.
La libertad como anhelo y búsqueda.
Los vínculos sostenidos y renovados.
La mirada crítica, desangelada de a ratos, esperanzada por momentos.
El amor, como certeza y duda y certeza.

Cuatro, cinco, seis temas, mi banda sonora.

23 de mayo de 2014

20 años contando II

Como estoy con fiaca, les comparto lo que escribí para el libro que les contaba ayer.

"1, 2, 3, 4… contamos y ponemos orden, enumeramos las cosas, pasamos de la nada del cero a la abundancia del millón. Cada número suma, cada unidad singular, única, hace a la totalidad. Por más que se parezcan y estén cerca, no es lo mismo 999 que 1000. Contamos cantidades. Contamos con números, para medir el camino hecho.

Contamos y decimos cómo estamos, qué nos gusta, qué nos alegra, quiénes somos. Contamos una noticia. Nos juntamos con un amigo, con una amiga y le contamos cómo andamos. Conocemos a alguien y le contamos quiénes somos. Contamos cuentos, contamos nuestra historia. Contamos con palabras, con la memoria que teje nuestra vida.

Contamos con otras personas: los compañeros que la vida nos va poniendo al lado, los que elegimos para caminar con nosotros. Contamos con las manos, los hombros, las miradas de otros y otras que nos devuelven, como en un espejo, nuestros pedacitos dispersos. Contá conmigo, decimos, para asegurar y afirmar que estamos. Contamos con aquellos en quienes confiamos.
Apoyo san Francisco, 20 años contando en todos los sentidos. 

Veinte años que empezaron a sumarse desde el primer día que algunos (una, dos “seños”) se juntaron con algunos (tres, cuatro chicos) para dar una mano en la educación a unos (cinco, seis) padres y madres.

Veinte años que se hicieron con las personas, muchas personas que con tiempo, ganas, vocación, bienes, se acercaron y se animaron a soñar, a hacer, a estar cada día abriendo la casa, preparando el desayuno, enseñando en las aulas, jugando en el patio, recibiendo a las familias.
Veinte años que gracias a confiar en otros, en los otros que se hacen presencia providente, en el Otro que es Presencia y Providencia, se sigue sumando, narrando, confiando.

Veinte siglos atrás un hombre, Jesús de Nazareth, llamó y sumó a otros para contar con ellos en su proyecto de anunciar y vivir una Buena Noticia: podemos confiar en el Padre Dios, que nos hace hermanos, que confía en nosotros. Veinte siglos más tarde acá, en Beccar, se escucha el eco de esa vos. 

Escuchemos, miremos, contemos."

22 de mayo de 2014

20 años contando

Hoy a la tarde voy a estar en la presentación de un libro -el tercero- que escribieron los chicos y chicas que van al Apoyo Escolar San Francisco. Después de trabajar leyendo, escuchando cuentos, creando y corrigiendo los propios dentro del programa de lecto-escritura, se llegó a este libro. Trabajo colectivo, personal, interpersonal.

Parece una nadería. Es un montón de trabajo de mucha gente. Pero por sobre todo, es reforzar la creatividad, la expresión, la posibilidad de decir y decirse, de contarse, soñar, imaginar. 
Poner palabras, poner en palabras.
Abrir al futuro, celebrar el presente.

21 de mayo de 2014

Repeticiones

Recorrer, repasar, reconocer.
El mismo camino, la misma página, la misma persona.

Confirmar intuiciones, para bien o mal.
Como al borrar lo escrito. 
El papel guarda la memoria de las palabras que ya no están.
Memoria que persiste, que impulsa.

20 de mayo de 2014

Sana envidia

Volví a visitar a María, que por suerte ya salió de terapia intensiva y está fuera de riesgo (Órbitas). Sigue internada, ahora sólo con suero para no deshidratarse y pasar los medicamentos.

Sonríe desde la cama cuando me ve llegar. Una sonrisa enorme, como siempre. Dice que está cansada y sonríe. No le gusta la comida del hospital, y sonríe. Quiere estar en su casa, en su cama. Pero sonríe.

Charlamos un poco, rezamos otro poco. Sonríe. Le cuento que la extrañamos y que las viejis le mandan saludos. Sonríe y agradece.

Tiene mil trescientas razones para ser una mujer amargada. La vida le jugó varias malas pasadas. Su única hija murió de pequeña, tuvo que emigrar desde su Italia natal, enviudó joven, su columna la tiene a maltraer.
Le sostengo la mano, me acaricia, la acaricio. 
Sonríe, agradece. 
Gente enorme, como María, me da calorcito en el corazón.
Gracias.

19 de mayo de 2014

Ahí atrás

Hay ideas, mandatos, conceptos que tengo como grabados a fuego. Algunos me sirven, otros ya no. A estos últimos, las experiencias, lo vivido, lo aprendido los contradicen, los relativizan, los ridiculizan, los deploran.

Sin embargo, están ahí, aferrándose a cualquier circunvalación cerebral, agarrados con uñas y dientes. Cada tanto aparecen, gritan, se quejan. Se resisten a morir.

Por más que me ría de ellos, son parte mía. Los sobrevivo.

18 de mayo de 2014

Dosis mínimas

Sin una cuota al menos diaria de belleza no puedo.
No por snobismo, no por diletante.
Una persona, una imagen, un sonido, un aroma.
Algo que acaricie los ojos, oídos, el corazón.
Hay mucho, claro que hay. Pero es necesario estar atento.

17 de mayo de 2014

Marcas de nacimiento

El mito dice que si una embarazada tiene un antojo y no lo satisface, aparecerá en la piel del bebé en forma de mancha oscura. Las abuelas llaman a esas marcas antojos, justamente.

Pienso en otras marcas de nacimiento, que lejos de ser antojos maternos, son productos de un entramado social, económico, racial, de origen, tan fuertes que signan más que los méritos o esfuerzos personales: ser morocho, de barrio marginal, pobre, es un triste handicap. Lo veo cotidianamente y no deja de doler.
Ser de clase media alta, de un barrio acorde, suma. Lo veo, y no deja de doler.

¿Cuánto más hasta la utopía?

16 de mayo de 2014

Rescoldos

Un fuego mínimo, ínfimo, provoca incendios. 
Una acción mínima, ínfima, tiene repercusiones impensadas.

El efecto dominó puede desencadenar algo terrible o sublime. Así como la violencia se contagia viralmente, se puede, espero, contagiar el encuentro, el diálogo, la paz. Digo, me cuesta, me sale fácil el violento que me habita, que responde. Pero dentro, tarde, temprano, en algún momento, siento que algo se achica, se apoca. 

Veo la TV, leo el diario, escucho cómo le habla un padre a su hijo en la calle. Me encuentro con violencias magnificadas, espejadas, repetidas. Tengo que espigar entre tantas cosas, a veces, para encontrarme las bondades, como brasas entre cenizas.

Un fuego sagrado que no hay que extinguir.