Gente que se dio una vuelta


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30 de octubre de 2012

Cats and dogs

Una tormenta de esas que azotan Buenos Aires. 5,10 am me desvelé. Entraba agua por goteras inéditas y renovadas. El living estaba lleno de agua. A regañadientes puse algunas toallas como para ir absorbiendo y evitar mayores desbordes. Prendo la TV, y veo imágenes medio dantescas de un lluvia épica. Ni la tierra puede absorber ni los desagües dan abasto.

Me malhumora el madrugón, la humedad en la casa, las goteras. Pensar en salir me da un tedio atroz.
Con un café intento despejarme y alentarme. De pronto, como un rayo, me golpean la conciencia los que viven en la calle; los que tienen casillas de cartón y chapas, los que inevitablemente están en la tormenta yendo a trabajar mientras tomo mi café.

Me caigo de traste en mi burguesía.

29 de octubre de 2012

Pequeños goces

Unos mates debajo del álamo del fondo. El olorcito a pan tostado. Dibujar con un niño. Mirar a través de un caleidoscopio. Alguna música. Los libros y las palabras. Un abrazo. El café. Jugar a actuar. Una foto que salió bien. La brisa siempre. A veces el viento. Cocinar para amigos. Comer con ellos. Viajar. Volver. La ducha de la mañana. Un vaso de cerveza helada. Amasar y que la levadura actúe. Descubrir un sabor nuevo. La ironía superadora. Una peli. Llamarla a Loli cuando hay luna llena. Que llame ella antes. Ver a mi madre con sus nietos o bisnietas. Las mañanas de primavera y el sol del otoño. Charlar y encontrarse. Mirar gente en el tren. Una siesta. Los jazmines y azahares. Descubrir algo que nos confirma.

Mil cosas más.

28 de octubre de 2012

Excusas caducas

Pudiendo haber sido cualquier otra cosa, devenimos esto que somos hoy y ahora. La genética, la crianza, los entretejidos sociales, las opciones, la educación, los traumas, los inconscientes colectivos, los deseos de mamá, las proyecciones de papá, la alquimia del agua, las inquietudes personales, las quietudes ajenas, la religión, la superstición, la fe que recibí, la fe que conservé, las decepciones que causé, las que me causaron, las expectativas desmedidas, las sorpresivas demandas.

Todos eso, claro. No hay excusa. A hacerse cargo.

27 de octubre de 2012

Dis-lalia

Estos últimos días estuve escuchando a varios chicos de entre 8 y 13 años. En muchos me sorprendió la poca capacidad de comunicar/se. Es decir: la falta de palabras para decir y decirse. Algunas honrosas excepciones, claro. Pero la mayoría apenas algún monosílabo, palabras aisladas. Sin graduación, sin gradualidad. 

Sé, claro, que el lenguaje y el pensamiento se van desarrollando, que la abstracción se adquiere a eso de los 12 o 13 años, que no es lo mismo un nene de 6 que uno de 9 -Piaget me sonríe desde algún rincón-. 

Igualmente me dejó como un gustito raro. ¿Cómo serán estos chicos de adultos? ¿Podrán encontrar las palabras para subir y bajar la montaña rusa que es lo humano? ¿Se dirán? ¿Cómo? 
Me da algo como pena. 

26 de octubre de 2012

Sana envidia

Releo -para variar- un libro que me gustó. Suelo hacerlo para poner más atención en algunas pistas que el autor dio, que se me hayan pasado por alto; o para tener una perspectiva diferente.

Vuelvo a encontrar algunas frases maravillosamente logradas. Descripciones de algún estado anímico; una narración acertadísima; una imagen acabada. A veces me encuentro con cosas subrayadas por mí mismo. Costumbre que ya no me importa si es o no buena. Párrafos que en su momento me dijeron, quizá menos ahora; otros que leo con nueva luz.

Vuelvo a sentir la envidia ante el creador/la creadora de ese mundo, de ese relato, de esa historia.
Vuelvo a sentir que me encantaría lograrlo.
Dones, que le dicen.

25 de octubre de 2012

Mentiras (im)piadosas.

"Lo último que se pierde es la esperanza", miente el refrán. Miente, porque lo primero que se pierde, claramente, es la esperanza.

No hablo de las esperancitas menores, bobas: ojalá que gane mi cuadro, ojalá que mañana haya sol. Hablo de las esperanzas que significan, que dinamizan, que sostienen. La esperanza que se muere con cada muerte, fracaso, frustración, decepción. La esperanza que hace duelo, que duele. Esa que, al morir, cercena el horizonte.

Esa es la primera que se pierde.
Ahora, que se empecine en resucitar renovada, es otra cosa.

24 de octubre de 2012

Mil


Mil.

Esa es la cantidad de entradas que ha alcanzado este ¿blog? que no tiene más coherencia que la de haber sido, estar siendo, escrito por mí.

De lo cotidiano a lo que me cuestiona; lo que cuestiono de lo cotidiano. De lo serio a lo irónico. De lo esperanzado a lo desangelado. De la muerte al nacimiento. De la fe al descreimiento. De lo familiar a lo ajeno. Del asombro al repudio. De la incorrección política al reaccionario. Del centro a los bordes. De la bronca al abrazo. De la alegría al desprecio. De la indiferencia al compromiso.  Del arte al ridículo. De la poesía al grito.

Algunos de los paisajes recorridos. Esos y los del medio, claro
Con momentos de diálogo e intercambio. O de silencio. O de mejor callar.
Con afirmaciones que contradicen a otras, como cualquiera.
Ni más puro, ni más perfecto. Tan coherente como puedo. Tan consecuente como me sale.
Pero siendo lo más yo posible.
Un desafío no menor.

23 de octubre de 2012

Madre regalada

El domingo celebrábamos el día de la madre. Como buenos hijos fuimos a almorzar con mamá que nos agasajó con unos fideos caserísimos. Pocas veces le han salido tan ricos.

De regalo había pedido una cartera negra, grande y moderna. Por suerte acerté y le gustó. Cuidé que fuese lo suficientemente moderna para sus 74 años y lo suficientemente grande como para que no sucumba bajo su peso si la carga demasiado. El color fue más sencillo.

La cartera se hizo parábola. A su edad, a su modo, mamá se ha actualizado, se hizo más espaciosa, más acogedora, más amplia. 

22 de octubre de 2012

Contaminación

A veces cuando termino de lavar la ropa, me doy cuenta que había metido algo que destiñó y manchó el resto de las cosas. La última vez fue una media azul, mínima, olvidada en el lavarropas. Remeras, calzones, camisas quedaron entre celestes y verdosas, más una con un batik bastante logrado.

Me llevó a pensar: ¿cuántas cosas pequeñas y olvidadas en algún rincón contaminan/arruinan/manchan nuestras experiencias, opciones, decisiones? Sin que nos demos cuenta, incluso.

Y a la vez, por suerte, cuántas otras, contagian para bien, perfuman, animan. Aunque no lo notemos.

21 de octubre de 2012

¿Me repite la pregunta?

Cuando hacemos una pregunta, ¿cuántas veces nos importa la respuesta? 
Digo: me sucede, demasiado a menudo, que cuando me preguntan algo y no doy la respuesta que el otro espera, queda en evidencia que la pregunta no era tal. 

¿Qué era? Capaz una orden disfrazada; o un pedido camuflado; o una afirmación escondida.

Casi seguro que yo hago lo mismo.

Hagamos un honesto silencio antes de hablar.

20 de octubre de 2012

Terrores nocturnos

  1. Me encuentro en una situación angustiante, violenta.
  2. Intento entender qué está sucediendo.
  3. En una semiconciencia, me digo que es un sueño.
  4. Me calma saberlo.
  5. Me adormezco.
  6. Vuelvo al comienzo.
Los pasos se repiten infinitas veces. Tantas y tan infinitas como caben en una noche.
A vivir.

19 de octubre de 2012

Días de Cine VI

Chechu volvió a prestarme una película, Las nieves del Kilimanjaro, francesa, del 2011. Michel y Marie-Claire, los protagonistas. Trabajadores, de izquierda. Ella limpia casas, él, sindicalista, acaba de quedar desempleado. Son felices. Sus hijos y amigos les regalan un viaje a África, para que conozcan el Kilimanjaro y sus nieves (http://www.youtube.com/watch?v=Mf1vBzl6ei4), nombrados en su canción.

Lo cotidiano, la familia, los valores de los mayores idealistas y los jóvenes más pragmáticos, un conflicto que los confronta, la conciencia fiel a sí misma. El amor, más fiel aún. Suma, y mucho, la fotografía, la calidez de las interpretaciones, la calidad de las miradas.

¿Por qué me gustó? Creo que por estar a caballo entre las generaciones, por entender y comulgar con ambos, por tanto humano en común.
Qué lindo encontrar historias pequeñas y gigantescas como esta.

18 de octubre de 2012

Éxodos II

Me vino a la memoria una persona que solía acompañar en algunas cuestiones. Una historia complicada de la que había salido más o menos airosamente. Esas infancias feas, duras, seguida por adolescencia no mucho mejor. Depresiones, intentos de suicidios pasados, alguna internación.

Cada vez que estaba bien, que se le abría alguna oportunidad de desarrollo, de crecimiento, de pareja, de lo que fuere, volvía atrás: necesitaba reafirmarse en su lugar de seguridad. Siendo la enferma, la loca, la pobrecita podía mantenerse a salvo.

Caso extremo, claro. Pero ilustra la idea. Preferimos la seguridad de las esclavitudes al riesgo de las libertades.

17 de octubre de 2012

Éxodos

Cuando el pueblo judío escapa de la esclavitud en Egipto, en una gesta agrandada por las leyendas, exagerada como todo relato de los orígenes, simultáneamente comienzan la libertad y las quejas:
¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto!, éramos esclavos pero al menos nos llenábamos la panza... (tradición recogida en el libro del Éxodo, capítulo 16).

No tomo la anécdota desde el lado religioso, para nada. Sino que constato en muchas personas, en muchos planos, de muchas maneras, cómo la esclavitud suele preferirse porque da seguridad: la relación disfuncional y/o violenta; la religiosidad opresiva, el vínculo que nos aliena.

Más vale malo conocido, dice el refrán.
Qué pena, che,

16 de octubre de 2012

Autobombo

Ayer estuve en una charla que daba una autoridad en temas en los que toco de oído. No, pará: de oído no tanto, pero menos académicamente.

Escuchándolo, con respeto y admiración, me alegró mucho comprobar que no sonaba tan distinto a lo que pienso/pensamos con otros, lo que decimos, lo que creemos, lo que deseamos.

Vienen tan bien estas confirmaciones.
Acarician y empujan.