Gente que se dio una vuelta


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14 de julio de 2010

Interrogante

El inquisidor se queja porque el inquirido protesta.
Al torturador le molestan los gritos del torturado.
Algo raro hay, ¿no?.

Defendemos lo que nadie ataca.
Atacamos por las dudas.
No, algo no va.

No creo que seamos todos iguales.
Somos todos distintos.
Esa es la joda.

Para mí, que hay que sentarse un rato hasta que pase...

13 de julio de 2010

Los intolerantes y yo

Los intolerantes menosprecian, miran por sobre el hombro.
Con tono condescendiente, esperan que aprendamos de lo que dicen y seamos mejores, es decir, como ellos.
Suelen ser medio psicopatones: con mucha dulzura te rebajan y descalifican. Con caridad, dicen.
Les cuesta admitir que los buenos no siempre son de los suyos. O que haya bondad fuera de los suyos.
En el nombre de su dios, quieren que todos y cada quien, sean felices o infelices como ellos.
No dialogan, porque no creen que hayan más palabras que las suyas.
Por defender lo que creen u opinan, no temen condenar a quien sea.
Ponen la doctrina por sobre el evangelio, como antes al sábado por sobre el ser humano.
No les preocupa a quien hunden, si pueden salvar su metro cuadrado.


Alguien habló de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio: debía estar pensando en ellos. Y los defensores de dios, lo crucificaron.

12 de julio de 2010

Ironías.

Desde hace varios años se impuso, lenta pero segura, la costumbre de convivir en lugar de casarse. Muchos heterosexuales, por desconfianza en las instituciones, otros por vagos del copete, que ni siquiera los movés al registro civil, otros... Muchos de ellos gritan pidiendo el matrimonio igualitario, pero no para ellos

No faltó quien se desgarrase las vestiduras, viendo tremendo avance del laicismo pecamiminoso, que esto es el sanseacabófaltabamás... Que es el comienzo del fin, el fin de los tiempos, el propio apocalipsis... Son los que ahora no quieren que haya matrimonio igualitario para todos y todas.

Así es difícil entenderse...

Ignoran que no saben

Hay personas que habiendo visto la propaganda de Colgate Total, le dicen al odontólogo cómo hacer un conducto.
Hay quienes mirando elGourmet.com ya creen que son chefs, aunque no sepan pelar una banana.
Otros, que leyendo El código da Vinci, se sienten licenciados en paleocristianismo.
Algunos, por correr un par de veces el colectivo, se llaman maratonistas.
No falta el daltónico que critica el atardecer.

La verdad, me jode un poco.

11 de julio de 2010

In-out

Charlábamos el viernes de consumir, de estar o no en el sistema, si acaso es posible.
De cómo resistir o cuáles son nuestras estrategias de supervivencia.
Más allá que lo hacemos desde nuestro cómodo -o no tanto- lugar de clase media.

"No me hace falta, no necesito, no quiero", frases fetiches, mágicas. Ayudan a desenmascarar las falsas necesidades impuestas y/o aceptadas acríticamente. 
Ojo, que también vale: "No me hace falta, pero lo quiero", "No lo necesito, pero me gusta", "Es muy prescindible, pero me encanta". Eso sí, honestidad, señores.

Porque hagamos lo que hagamos, estaremos adentro; en el rincón más recóndito, pero adentro.
Al menos, seamos conscientes, despiertos, lúcidos. Peor es nada.

10 de julio de 2010

Raíces

La sangre derramada se torna inocua copa.
El pan partido como cuerpo que se desgarra, cómodas formas redondas.
La mesa se hizo altar.
La comunión, rito y no estilo.
La palabra, de encuentro a monólogo.
El amor, mandamiento.
Algo pasó.

Podemos recuperar:
el testimonio de uno que entrega la vida.
el desgarro por la unidad.
la mesa de familia, reposada, demorada.
la comunión como búsqueda.
el diálogo atento.
la opción por amar.

Nada menos.

9 de julio de 2010

Mesa era, ¿no?.

Vuelvo a lo de los discursos hegemónicos que quitan las palabras, las polifonías que son complejas pero valiosas, las libertades y las tolerancias.


Me da pena, es decir, me apena, me duele, me parece doloroso que algunos se apropien de la voz de otros, que hablen en nombre de otros sin saber qué piensan esos otros; que los desoigan o, peor, que ni siquiera crean que tienen algo que decir. Escucho que los medios hablan de lo que dice la Iglesia. Estaría bueno que se escuche a la "otra iglesia". La que no pontifica sino que intenta vivir el evangelio, la que quiere hacer fraternidad, sororidad, reino.


Lo escribía el 8 de mayo, lo vuelvo a decir, si es necesario, con más fuerza aún. Miro la praxis de Jesús, la mesa compartida con pecadores, publicanos, prostitutas. Antes de bajar línea, de moralizar, comparte mesa, acoge y es acogido, escucha, recibe. 


Cuando condena, suele condenar a los fariseos, los religiosos estrictos de su tiempo, los que se erigían en jueces de los demás, de los otros y otras. Con esos no transa, les dedica sus palabras más duras. Insisto: a los que eran religiosos y despreciaban, juzgaban y condenaban a quienes vivían fuera de la norma.

Me da bronca -y algo de miedo, sin duda- que no se tenga en cuenta las voces de otros, que nos quieran hacer entrar en el discurso de otro o que creamos que debemos responder a ese discurso.
Prefiero, elijo, mirar un poco más al maestro y un poco menos a los doctores. Al menos por ahora.
Los invito animo insto: mírenlo a él, escúchenlo a él. Algo tiene para decir. Mucho.

8 de julio de 2010

Polifónico, policromo.

En el país de los ciegos, el tuerto es rey, dice el refrán. Saramago nos cuenta que en el país de los ciegos, una mujer que nunca perdió la visión hubiese preferido no ver.

Vuelvo a algo que ya escribí el 16 de junio, con variaciones, con otras músicas pero con el mismo fondo. Y capaz que ceguera y sordera son primas hermanas. Así como es necesario volver al silencio, creo que también es necesario mirar, tomar distancia, aprender algo de perspectiva.

Si escuchamos, por caso, sólo la percusión o el clarinete de una sinfonía, nos perdemos la obra completa; si queremos apreciar más o menos bien El nacimiento de Venus, debemos alejarnos. Desde 30 cm veremos, sin duda, detalles, pero no el cuadro. Oiremos claramente el clarinete o los tambores, pero no la melodía como fue pensada.

Miremos, el cuadro, oigamos el todo... Después charlemos. No creamos que los colores que distinguimos o las notas que percibimos son toda la obra. No achiquemos bellezas. Ni simplifiquemos complejidades.

7 de julio de 2010

Hush lll

En un par de viajes al centro casi he terminado el libro de Bordelois, "Del silencio como porvenir". Andaba también yo reclamando el silencio, o mejor, reclamando silencio, sin artículo.
El libro reúne una serie de charlas, discusiones y encuentros en varios lugares y momentos. De públicos e intereses. De tiempos y espacios. Palabras y silencios.
En "El lenguaje, entre la poesía y el poder", me encuentro con esto que cito:

"Si consideramos el poder destructivo de los discursos hegemónicos, que no sólo toman la palabra de una manera abusiva, sino que también, ocupando abusivamente la totalidad del espacio público, nos la quitan, se vuelve evidente el malestar que nos aqueja".  

Eso es... los discursos hegemónicos, que pretenden explicar la totalidad de la realidad, abarcar todas las voces, denunciar errores en otros discursos, iluminar (encandilar, más bien) con la violencia de sus argumentos... Quitan la palabra ajena, o peor, la menosprecian.
Escucho, veo, cómo el diálogo se transforma en ver quién grita más fuerte para acallar la voz otra y muere. Veo, escucho, cómo no hay silencio que permita que la palabra propia o ajena me habite, no hay espacio ni voluntad para escuchar.

Pienso: cómo desconfío, y cada vez más, de los discursos hegemónicos. De todos los que proponen algo que "cierra, cuadra, encaja"... Il faut, hace falta, es necesario, silenciarse y dejar que otras voces nos interpelen. Recién ahí, murmuremos, ensayemos respuestas. 

6 de julio de 2010

I'm loving it (contraimperialismo barato pero lindo)

Me vino a la memoria una escena de varios años atrás y quise escribirla, para no perderla:


Estábamos con mi hermana, Facu, que tendría dos, tres años, no más, en McDonald's. Veníamos de la clínica pero no me acuerdo por qué.
Entra un chiquito a pedir. Viene a nuestra mesa. Me voy con él a comprar algo y mientras hacemos la cola, siento que me tocan de atrás. Era Fa que traía la mitad de su hamburguesa para compartirla. Respirando hondo, recibo el pedido, vuelvo con todos a la mesa, y comenzamos a charlar.
Viene uno de los empleados, a ver si el nene molestaba: Está con nosotros,respuesta inmediata...
Charlamos un rato más. Vemos que no termina la comida.
-¿No tenés más hambre?
-No, le guardo un poco a mi hermana que está afuera.


Ay...
Algo del reino pasó cerca. Facu nos lo mostró.

5 de julio de 2010

¿A que no saben...


...cómo se llama el nuevo libro de Ivonne Bordelois? "Del silencio como porvenir". Lo he comprado y ojeado, apenas. Ya les contaré.

De paso les cuento: por esas cosas que no tienen demasiada explicación más que un antojo de los poderes de lo alto, I.B. terminó siendo hermana de los padrinos de alguien que conozco -o algo así-. Le comentaron que la leía y admiraba. Generosamente, me pasó su dirección de correo electrónico. Tardé casi una semana en animarme a escribirle. Me daba ¿respeto?, no quería invadir, no sé.
Varias veces reescribí las cinco o seis líneas que le envié: que la admiraba, que me gustaba lo que pensaba y escribía, que la recomendaba, que...

Me contesta:


Estimado Pablo,
 muy conmovida por su mensaje. La verdad que es un gran privilegio haber podido compartir mi deslumbramiento por la sabiduría y belleza de la palabra con gente que como Ud. puede gozarla. Algo inesperado: sorpresa a veces hermosas te da la vida.
Muchas gracias en la amistad del Verbo
 Ivonne

Dos cosas: me creo mil, por un lado, y, a la vez, me siento "humildecido". Invento la palabra, porque no es ni humilde, ni humillado, es humildecido.


4 de julio de 2010

Test

Marque las palabras que lo incomoden en la siguiente lista.


  • Encuentro.
  • Consenso. 
  • Diálogo. 
  • Debate
  • Escucha.
  • Procesual.
  • Minorías.
  • Búsqueda. 
  • Construcción.
  • Temporalidad.
  • Provisorio.
  • Mutualidad.
  • Vínculo.
  • Pluralismo.
  • Tensión.


Si ud marcó cuatro o más, lamento informarle que es un derechoso fundamentalista. Pero siéntase libre de crecer y evolucionar.

3 de julio de 2010

Nada nuevo bajo el sol ll

Vino una señora muy aseñorada de familia muy familiera a traerme unos afiches, una carta, un instructivo, una lista para juntar firmas y unas palabras como para que publicite la marcha del 13 de julio en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Empezó a mostrarme lo que traía, desplegándolo sobre la mesa, mientras me contaba lo tremendo que era la cosa y que por suerte muchos estaban por el no.
Cuando llega al límite de mi tolerancia (es decir, muy pronto), le digo: 
Claro, eso siempre y cuando esté de acuerdo con lo que me proponés que proponga.
Quedó medio descentrada, mirando como si esperase que le diga que le estaba haciendo un chiste.
Intento explicarle lo que pienso, que esto merece un debate más serio y sereno.
Me cuenta cosas terribles, vea doña, de los jardines de infantes de USA donde a los nenes les enseñan que la familia puede tener dos papás, ya desde chiquitos les pudren la cabeza, parece.
Le digo: Me parece que será, en todo caso, en los estados donde se acepte el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Vuelve a mirar como sin entender... Por dudas aclara que tiene un amigo gay desde el jardín de infantes, que es re buen tipo, pero que si ella muriese no le confiaría sus hijos para que los críe.

Le pido que me deje lo que trajo, como para que se vaya lo más rápido posible.

Recuerdo el dicho: "No hay que gastar pólvora en chimangos".

2 de julio de 2010

Hush ll

No me refiero al silencio como un absoluto incómodo. Sí lo pienso como el lugar del cual nace la palabra y al que va la palabra. Es decir, abismo que llama al abismo, en palabras del salmo (42,7).


O como captó Tincho y comentó: No sé si alguna vez disfrutaron del silencio entre dos o más personas. Tiene la simpleza y la bastedad de las cosas grosas de la vida... Es hermoso. Yo lo aprendí a fuerza de controlar ese impulso ansioso por llenar una conversación, con Diana, una amiga que hace mucho no veo. Es una gran administradora de los silencios y de las palabras. Cuando entendí como venía el ritmo, lo disfruté y ya no pude dejar de admirarlo.


Eso y también cuando nos quedamos callados ante la belleza o el dolor, extremos de la vida.
El silencio que gesta la palabra a ser dicha, que la pare, la da a luz.
El que se da en la oración cuando no sabemos qué decirle a Dios.
El del abrazo que sostiene y consuela.
El del papá que se emociona cuando el bebé le toma el dedo por vez primera.
El del escritor que sabe cuándo terminar la frase.
El de esa mirada que cruzamos y ya sabemos, no hace falta más.
Tantos otros, míos y de ustedes. Inalienables.

1 de julio de 2010

Hush...

Soy una persona de silencio, no me asusta, me gusta. Incluso, no suelo escuchar música a mucho volumen, la TV baja... El ruido es lo que me perturba.

¿Han visto/oído la contaminación auditiva que hay?. No sólo los motores producen ruido, no sólo hablamos cada vez más alto, sino que cada quien pareciera querer ser escuchado por sobre los demás: los ringtones fortísimos e insoportables, las conversaciones ¿privadas? por celular a los gritos en el transporte público, la música que algunos escuchan y otros sufrimos en el bondi, el pum para arriba tinellesco.

Pienso: a más ruido, menos palabras. Y sin embargo, creo que muchos de esos ruidos nos dicen o quieren decir: acá estoy, pertenezco, tengo lugar, no me olviden.
Hay algo que es vejatorio de los silencios propios y es violento. Hay algo que me da tristeza en esos no decires que se gritan.

Creo que nos debemos un poco más de silencio para poder escucharnos. A nosotros mismos y a los demás.