Gente que se dio una vuelta


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12 de marzo de 2013

Ponéte de acuerdo

Estaba comprando un par de cosas en un ex-Todox2$. Una mujer, treinti algo, con mellizos de ¿tres?, nene y nena en carrito doble, claro. Doble pero no de los enfrentados, sino de los anchos (es notable como muchos nenes que ya caminan, por comodidad de los adultos, siguen confinados a los carritos). Pasillos mínimos. Casi imposible girar. Sobreabundancia de estímulos para los adultos: una montaña rusa con LCD para los niños.

Madre que dice:

-Elijan algo.
-Esto.
-No, es de nene.
-El tambor.
-No, es una porquería.
-Esta muñeca.
-Es muy cara.
-Eso de allá.
-No.

A ver: si les das a elegir, sin acotar, bancátela. Si no, acotá la elección. O ni la propongas. O elegí vos y hacete cargo.

Claro, los niños comenzaron a llorar. Los retó.
Sin palabras.

PD: psicología barata: la señora tiene problemas con los límites, como queda graficamente probado al meterse en pasillos por los que pasaba sólo si los demás nos íbamos, de tan ancho que era el carro.

11 de marzo de 2013

En el principio III

...me aparece la imagen de palabras muertas de soledad.

Cuando decimos entender y continuamos un diálogo de sordos.
Cuando acordamos A y hacemos B.
Cuando tomamos y distorsionamos lo dicho.
Cuando exigimos respeto gritando.
Cuando repetimos sin saber de qué hablamos.
Cuando hablamos sin pensar qué decimos.
Cuando no notamos que las palabras, además de herir, sufren.

10 de marzo de 2013

En el principio II

...somos diálogo. O palabra para ser dicha y recibida.

Me aparece la imagen, el sonido del eco. El eco que repite parcial, deformado, el sonido que le llega.
Me aparece la imagen de la oquedad como espacio donde depositar o recibir la palabra.
Me aparece la imagen del eco que se da en quienes en lugar de recibir sólo replican sonidos.
Me aparece la imagen de palabras muertas de soledad.

9 de marzo de 2013

En el principio

Cuando podemos nombrar, poner palabras, decir, reconocer, logramos -intentamos- poner orden, empezar a entender, a organizar de algún modo la realidad, encontrar algún sentido. La tradición judeocristiana guarda algo de esta memoria en el mito de la creación, cuando Dios con su palabra, pone orden en el caos y crea.

Siento que las palabras con las que ayer entendía, me trajeron, generosas, a hoy. Se fueron algunas que ya no decían, aparecen otras que renombran, creo/creamos otras para ensayar. Descartamos algunas y volvemos a convocar a otras necesarias. Un proceso que no termina, que se recrea y nos recrea.

Cuando Dios, en el mito del Génesis crea, habla solo, ordena. Recién en el ser humano encuentra respuesta dialogal.
Somos diálogo.

8 de marzo de 2013

Ni flores ni bombones

La feminización propuesta por los productos de consumo más que publicidad -o además de publicidad- son una propaganda descarada.

Propaganda porque propagan, siguen esparciendo, fijando, justificando, eternizando una mujer que es feliz porque puede desengrasar los platos, porque un shampoo le revive el pelo, porque las toallas tienen alas, porque los nenes comen lo que ella (ni siquiera) cocina porque no tiene tiempo.

Cada día me molestan más estas cosas. Cada día me molesta más que no nos molesten porque ni las notamos.

Celebro a las mujeres, mis madres, mis hermanas, mis abuelas, mis compañeras, mis hijas, mis co-laboradoras, mis prójimas, mis iguales. 

7 de marzo de 2013

Respetuosos II

De modo análogo me está resultando difícil respetar a quienes creen que sus miradas son profundas y certeras porque leyeron dos artículos -si es que los leyeron- en internet. Sin dudas que todos nos alimentamos de opiniones ajenas que luego algunos tratan de razonar, apropiarse, resignificar...

Otros reaccionan ante palabras clave que considero de cierto modo les nubla el juicio general y provoca la aceptación o rechazo de plano y, desde ese lugar sienten, creen que están legitimados tanto como quien dedicó tiempo de su vida a estudiar un tema. No pasa por libros, claro; no es algo elitista/intelectual, sino de la actitud snob de subirse a cuanta ola pasa cerca.

Digo, no sé.

6 de marzo de 2013

Respetuosos

Despreciando cualquier intento de entender las cosas, hay quienes se avalanzan contra ellas de un modo casi violento y, al no poder aprehenderlas, las culpan.

Algunos jamás entenderemos qué es una derivada. Se me escapan las fórmulas químicas más allá de la del agua. No sé nada de deportes ni me interesan. Hay cosas que ni me interesan.
Pero sé que para poder entender, procesar, apropiarse de algunas cosas, de llegar a algún conocimiento, hay que tener un mínimo de ganas de hacerse humilde.

Falta mucho.

5 de marzo de 2013

"De A para X"

Me han prestado "De A para X", de John Berger, inglés, octogenario. Este señor pinta y, como ¿hobby? escribe. Y escribe bien. Muy bien.

El libro es una historia en cartas que le envía A a X, encarcelado, intuyo, por motivos políticos o algo así. A también ha estado presa ¿por lo mismo? y es farmacéutica. No hay historia más que la que podemos hilvanar y las mínimas historias, casi intrascendentes que ella le envía. No tenemos las respuestas de él, ya que cuando encuentran las cartas en su celda, sólo están las que A había mandado, y algún párrafo inconexo escrito en el reverso por X.

Hay momentos sublimes de poesía. Momentos que no dicen nada, pero bellísimos. Párrafos que hicieron que cerrase el libro, respirara, y volviera en un rato a abrir. Aparece Dios, invocado en los rezos de A; aparecen X, narrado por ella. Algún vecino se hace anécdota. Otro es disparador de recuerdos. Bello.

Y este Berger, que escribe por gusto, no más...

4 de marzo de 2013

Un pequeño paso

A fines del año pasado, unos amigos que viven en Nueva York venían a Bs. As.. Aprovechando la magia de las compras online, vía Amazon.com compré una tablet barata, simple, la envié a casa de ellos y me la trajeron. EL motivo -la excusa- fue la lectura, para variar... Tener 300 libros en la palma de la mano es... mágico.

La cuestión es que leo bastante en la tablet, a la noche, más que nada. Pensé que leer en pantalla iba a ser difícil, pero la simulación papel es interesante; incluso el movimiento para pasar página copia al dedo deslizándose sobre el papel.

En esa mezcla de Babel y Alejandría conviven Homero y su Ilíada con Un mundo Feliz, codo a codo con la biblia y algo de poesía y Margaret Atwood. Algo promiscuo y gozoso.

Igual, entre nosotros, prefiero el papel.

3 de marzo de 2013

Al filo

Esperando el colectivo para ir al casamiento de unos amigos, apareció un especimen interesante. Como el colectivo tardaba en venir -sábado a la tarde...-, disparado por la imagen de esta persona me puse a pensar en qué es lo que considero vulgar.

No tiene que ver, me dije, con dinero o con formación. Gente con dinero es sumamente vulgar; otros pueden ser universitarios y vulgares al mismo tiempo. Tiene que ver -yo percibo así lo vulgar- con lo que pretende ser algo que no es, creyendo que lo es.

La corbata de nylon, que quiere pasar por seda.
La señora de barrio que imita el acento de la Recoleta.
El pibe de colegio privado que se lookea como si viviese en la villa.
El pintor que imita a Berni con el talento de un Art Attack.
El pavoneo al estilo nuevo rico.

Hay algo que grita no, esto no es de acá.  Algo que delata cierta pretendida autenticidad que no es tal.
Eso es, para mí, vulgar.

2 de marzo de 2013

No da lo mismo

Facu y su abuela charlaban del Barça que había perdido los últimos dos partidos. Más allá del asombro que me causó que mi madre tuviera ese dato, me gustó lo que siguió:

-¿Viste, nene, que Maradona dijo que es mejor que Messi?
-Sí, abuela. Yo creo que fue mejor jugador él.
-Jugador puede ser, pero como persona...-intervengo-.
-Ni hablar, tío; despreciable. No coordina dos ideas y se creyó que es dios; pero un capo en la cancha.

Me alegró tanto que pudiese discernir entre entre ambos aspectos. Solemos endiosar o demonizar en bloque. Que un pibe pueda distinguir, da aire. Que se dé cuenta que tener hijos y no hacerse cargo es de macho decadente, da esperanza. Que intuya que la bonhomía vale, es muy bueno.

Ojalá aprendamos.

1 de marzo de 2013

Volver a mirar

Me doy cuenta que casi podría armar un apartado con anécdotas de la verdulería de los bolivianos en la otra cuadra. Nunca sé bien cuántos son. Está Casilda, que es la señora a la que le dan el dinero y da el vuelto. Ella es la más estable, parece la jefa.

Después, hay varios chicos y chicas jóvenes que me desconciertan. Entran y salen de semana en semana. Si hay mucha gente esperando, grito mediante, aparece alguno más que luego desaparece y reaparece. Temo que en la parte de atrás, donde descansan entre clientes, haya una conexión espacio temporal que no entiendo.

La cosa es que ayer fui y había un muchacho nuevo, a todas luces con algún tipo de retraso mental. Lento, muy lento. Había que decirle de a una las cosas porque si no se olvidaba. Le pedí albahaca y me quiso dar perejil. Varias ciruelas estaban machacadas. Lechuga criolla en lugar de capuchina.

En un momento me impacienté, es cierto. Luego me vino a la mente: al estigma de ser aborigen, extranjero, suma el del retraso. Yo no me animaría a tanto. Me surgió un poco -mucho- de admiración. Por él, por los suyos.

28 de febrero de 2013

Cosa (no solo) de negros

Pasé por la casa de mi hermana y solamente estaba Facu, tirado en el sillón, disfrutando no tener que rendir ningún examen. Miraba The porsuit of happynes -sí, el título es con Y, no con I-. El protagonista es un hombre negro que carga con su hijo, sin hogar, intentando permanecer en un empleo. Un drama con previsible final feliz. De las pelis que no me gustan.

En algún corte, no sé por qué le comenté a Facundo algo de Martin Luther King, Rose Parks y la lucha por los derechos civiles de los negros.

-Hace unos 50 años, en Estados Unidos, los negros no tenían derechos plenos en todas partes. Incluso en algunos estados no podían viajar junto con los blancos. Menos casarse entre razas diferentes.
-¿De veras? ¿50 años no más? Si la tía Cecilia tiene 53... fue hace poco.

Le resultaba casi increíble que en poco tiempo hubiesen llegado a tener un presidente negro.
No era momento para profundizar, pero daba pie para que luego pensara/mos en nuestros propios apartheids, menos glamorosos quizá. Más reales.

27 de febrero de 2013

Mal olor

A unos 15, 20 kilómetros de casa, más o menos, hay un lugar que en los '80 comenzó a rellenarse con basura. Lo llamaban "cinturón ecológico". Hoy la basura está casi cubierta por vegetación, algunos árboles y césped que parecen disfrutar del abono. Algunos pájaros van cada mañana a carroñear y vuelven a la tarde. Para pasar en auto hay que recordar subir las ventanillas. A menudo, si la presión está baja, o si está húmedo, el viento trae un olor nauseabundo. Hay gente viviendo ahí no más. No quiero imaginar lo que debe ser.

En Bariloche, saliendo hacia el Tronador por ruta 40, está el basurero. Las casillas de madera, paupérrimas, a metros no más. En invierno nieva, hace mucho frío. No son pocos los que viven cerca, de, en la basura, en y de lo que los demás descartamos.

En la Edad Media, los muros de las ciudades cuyas puertas se cerraban por las noches, separaban la ciudad del campo. A la puerta, en los muros, del lado de afuera, estaban los leprosos, los mendigos, los esclavizados, las prostitutas.

Hay muros que no se ven.

26 de febrero de 2013

A clases

Varios niños cercanos comenzaron el Jardín de Infantes y otros retomaron el colegio. A la tardecita, los llamé por teléfono. Con algunos pude hablar, otros ya habían caído muertos del sueño. Los padres y madres comentaban el período de adaptación de los más pequeños y el reencuentro de los más grandes con sus compañeritos.

La hija de mi sobrina aún no pudo empezar primer grado porque las escuelas públicas tienen al personal docente en paro. Pero me contó que tiene sus cuadernos, mochila, lápices, todo listo y preparado. Mi ahijada ya está pensando en las vacaciones (se confunde, porque su papá recién ahora comenzó las suyas).

Volví a recordar. En jardín, no tuve adaptación: me dejaron las cuatro horas, sin previo aviso, lloroso. En el colegio primario, nunca supe por qué, no permitían que los más chicos formásemos con los demás. Mientras todos rezaban, e izaban la bandera, nos confinaban al aula. La fantasía sobre qué pasaba afuera era grande. No eran épocas en la que los niños contáramos demasiado: no había por qué informarnos.

Quizás por eso está lindo mimar a estos que empiezan, hacerles saber y sentir lo importante que son estos días para ellos. Y para nosotros.