Gente que se dio una vuelta


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Si querés copiar y pegar, claro que podés; pero citá la fuente, ¿sí?. Gracias.

31 de julio de 2012

Entregáte

Mientras miraba una película en TV el domingo a la noche me convencí: ya me cuesta leer los subtítulos. Las líneas externas de las letras se funden entre sí, como si el borde se desdibujara. Es decir, los contornos no son claros, los límites se desaparecen, se mezclan, se corren. Pestañeo y más o menos vuelven a su lugar. Más o menos.

Por suerte no me pasa -o no lo noto, quién sabe- con las palabras escritas en papel: con más o menos esfuerzo (más, en verdad), puedo leer hasta las etiquetas de los alimentos.

Antes que se me pierdan las personas y se fundan con los muebles, iré al oftalmólogo.

Mientras pase sólo con las letras y las imágenes...

30 de julio de 2012

Happy place

Desde mi metro cuadrado, limitadísimo, narcisista, digo lo que sigue: no está nada mal, de vez en cuando, ser feliz con lo que se es y se tiene. Con lo alcanzado, con "la tierra que habito".

Un salmo de la tradición judeocristiana dice: "habita tu tierra y vive tranquilo". Eso es lo que me resuena. No es conformismo barato, no es resignación simplista; es acoger/se, recibir/se.

Aquietar en algún momento, por un rato, el imperativo del más: más tiempo, más dinero, más conocimientos, más...

Un momento de abrazar serenos lo que somos.
Mientras podamos.

29 de julio de 2012

Extrañeza

Me cuesta y me da cierta culpa, de a ratos, verme o escucharme hablar. Tan atravesado estoy por lo que considero bueno, bello, mejor. Tan convencido algunas cosas y tan lejos de siquiera querer mirar otras.

¿Cómo combinar las cosas?. Es decir: al mismo tiempo creo que los más sencillos traen algo de don enorme; con la misma fuerza, a veces creo que no saben o no entienden. Como yo sé, como estudié, como leo y leí, puedo explicar, enseñar, mostrar qué es mejor.

Una maraña de contradicciones, vea.

28 de julio de 2012

Un poco

Los extremos se tocan.
Los excesos no son buenos.
Encontrar el punto medio.

No sé para dónde correr. Pero el punto medio me parece sumamente soso, y si es verdad que los extremos se tocan, ni quiero acercarme, no sea que toque a alguien desagradable.
Y hay excesos que son tan buenos, por más que lo quieran negar.

27 de julio de 2012

Manochantas

En la esquina de Sarmiento y Av. Santa Fe -Acasusso, zona de clase media, media alta en zona norte de Bs. As.- me detuve a mirar el poste de luz y el semáforo.

La cantidad de avisos de videntes, tarotistas, buzios, ayuda espiritual, atracción del ser amado, me llamó poderosamente la atención. ¿Hay mucha necesidad, mucha gente ingenua, muchos chantas, mucho qué?.

Ni idea. Cualquiera sea la respuesta, es triste.

26 de julio de 2012

De colección

En mi rol de "tío culturoso", después de almorzar -Barrio Chino, como ya es tradición de vacaciones- con los niños les propuse ir al Museo Nacional de Bellas Artes. Debo decir que sólo había ido una vez hace más de veinte años; era un programa para mí también. Sumaba, además, un paseo por capital en un día de invierno frío y soleado.

Dijeron que sí, a pesar que les advertí que no era un lugar "divertido" y allá partimos. Hay mucha cosa en el museo. Mucha para un solo día. Además, había una exposición de arte kinético, que nos gustó mucho. Pero dos de los momentos más más lindos fueron:


-Mirar juntos un par de esculturas en mármol: verlas de adelante, de atrás, de los costados. Mostrarles los signos del cincel, contarles cómo de un bloque de mármol se va extrayendo lo soñado. El asombro al descubrir los detalles de las venas, las uñas, los músculos.
-Encontrarnos mirando desde distintas alturas -la mía y de Facu, parecidas, la de Rocío, bastante más abajo- y darnos cuenta que veíamos diferente viendo el mismo cuadro.

Es sembrar a futuro.

25 de julio de 2012

Sensación térmica

Una picada.
Pan casero.
Guiso de lentejas en un día frío.
Una copa de vino.
Palabras a través de la mesa.
Un sillón comodísimo.
Un almohadón y una mesa ratona.
Tiempo demorado.
Algún gesto gratuito y generoso.

Puertas de acceso a la felicidad.

24 de julio de 2012

Batman colorado

Un loquito más en la serie de loquitos americanos. Esta vez, durante una función de Batman -http://www.perfil.com/contenidos/2012/07/20/noticia_0024.html-, uno se levanta, tira un par de bombas de humo, dispara, mata a una docena, hiere casi a 60. Un pibe normal (?) que en su casa tenía un arsenal... Normalísimo, claro.

Colorado fue escenario de otra masacre llevada adelante por "gente normal", la de Columbine, en una escuela. ¿Qué pasa en una sociedad que genera esta gente?. ¿Será que la violencia se reprime tanto en la diaria que se producen estos seres?.

Hablamos del primer mundo, de una sociedad democrática, estable, admirada.

Gracias, me quedo por acá.
Al menos, la normalidad es más normal. Y los asesinos más asesinos.

23 de julio de 2012

Vergüenza ajena


Aclaro: escribo esto siendo católico y practicante. Es decir: quiero, deseo vivir lo que Jesús propone, me considero cristiano. Por eso me duele un poco más.


Un artículo de Página 12 (Buenos oficios) comenta una entrevista hecha a Videla. Tristemente, recuerda y trae datos de lo que todos sabemos: cómo parte de la jerarquía católica colaboró y fue cómplice en muchas de las cosas de la última dictadura.

Algo que es tremendamente anticristiano, antievangélico, que no hay manera de justificarlo. No es la Edad Media y las Cruzadas, no es el S XV y la conquista de América: es ayer no más. Vergonzante.

Lo que más me preocupa y asombra: entre los desaparecidos hay varios curas, monjas, catequistas, animadores de comunidades. Ni su propia "progenie" conmovió a algunos de estos monseñores.
Suma a mi espanto.

22 de julio de 2012

¿Quién? ¿yo?

Hacer bien lo que hay que hacer ya es un cambio revolucionario.

-Porque la policía le hizo una multa a mi pibe.
-¿Por qué?
-Porque andaba en moto sin casco a un par de cuadras de casa.
-Tendría que usarlo, es más seguro. Y es lo que la ley pide.
-Eeeh, pero que se encarguen de lo importante los policías.
-¿La vida de tu hijo no lo es?
-...

Hacer bien lo que toca a cada uno.
Hasta la victoria, siempre.

21 de julio de 2012

Mátenme

Empecé el día tarde, porque apagué el despertador y me quedé dormido. Salté a los piques de la cama, me duché en veinte segundos y salí. Por supuesto, me olvidé el celular, perdí un colectivo, no sabía dónde tenía la billetera, no encontraba las llaves para cerrar...

A media mañana vuelvo. Como Esther, quien viene una vez por semana para ayudarme con la limpieza, está enferma, me pongo a limpiar la casa, porque a la noche vienen unos amigos; mientras tanto, meto al horno unos panes que había dejado levando. Encuentro el celular con unos mensajes perdidos, entre otros, me avisan que murió la hermana de Arturo. Luego del mediodía pasaré. Sigo con la casa. Atiendo un par de llamados, entre ellos uno avisando que a la noche nos juntamos en otro lugar. Ok, no importa, continúo limpiando. Me asombro cuánto me rinde la mañana, hasta que me doy cuenta: rinde porque tengo el reloj parado. Son las 12,20, no las 11,06. Corro a hacer las compras. Preparo la mitad de las cosas para la cena, dejo un caos que arreglaré al volver del velorio.

Voy al kiosco para comprar tarjeta telefónica internacional y llamar a Mariana a Inglaterra, para ver cómo anda la madre. No hay tarjeta. Voy al velorio pensando comprarla por San Isidro. Llegando de nuevo a casa, me doy cuenta que, obviamente, me olvidé. Abro, entro, acomodo las compras que habían quedado en el piso de la cocina. Termino de armar las tartas y las meto al horno. Abro el lavarropas para meter un par de cosas sin darme cuenta de que estaba lleno. Cae mucha agua jabonosa al piso que limpié a la mañana. Limpio de nuevo.

El aroma me avisa que ya estará cocinado lo del horno. Agarro la tartera con la mano, sin agarradera. Me quemo. Quiero llorar. Son recién las 16.00.
Pido gancho.

20 de julio de 2012

De vuelta y de vueltas.

Desde que Costi/Coca/Coquette volvió de su viaje por el sudeste asiático no nos habíamos encontrado. Quedamos en hacerlo ayer a la tarde, así de paso me devolvía la mochila que le había prestado y me daba el curry que me traía desde la India.

Mates mediante, fuimos y volvimos en la conversa: ella con su búsqueda espiritual ecléctica, yo, con mi fe vieja y cristiana. En eso, hablando de la necesidad de ¿meditar, rezar, orar, centrarnos?, le comparto una imagen:

-¿Viste que los nenes en la calesita (carrousel, tiovivo) en cada vuelta buscan a la mamá?. Saludan no tanto por ellos, sino para asegurarse que mamá está, que no se fue; que entre giros, aunque no la vean, mamá permanece, está. Bueno, algo así creo o siento. Que en el medio de las vueltas de la vida, está bueno mirar a ¿Dios, Buda, Jesús? como para orientarnos, para encontrar lo que permanece y orienta.


Me pidió Coca que lo escribiera, porque le gustó y no quería que lo olvidemos.
Acá está.

El curry se multiplicó en un masala, un té en hebras precioso, una bufanda/chal tailandés: sobreabundancia de regalos...
Y la mochila se la olvidó.
Habrá que volver a encontrarse.

19 de julio de 2012

Vi la luz

Tiempo atrás una amiga se operó los ojos: pasó de una miopía enorme, con anteojos gruesísimos a, en pocos días, ir "a cara desnuda", luego de treinta años de vivir tras las gafas.

-¿Y?, ¿qué tal te adaptás?.
-Raro... me encuentro más arrugas de las que conocía; veo las telarañas; encuentro polvo en los muebles...

Y sí: a veces es preferible no ver.
Pero es casi inevitable.

18 de julio de 2012

De sobra

Digámoslo claramente: hay gente de mierda. No hablo de un asesino, un ladrón, un corrupto, esos entran en otra categoría, una con vínculos familiares.

Me refiero a esas personas que parecen estar en la vida solamente y nada más que para joder la de los demás. Con cosas mínimas, sutiles, pero que son peor que una ampolla en el pie. Gente que contamina el ambiente con sólo estar, como la caca: se los huele.

No aportan nada, pero reclaman todo. No tienen ideas, sino prejuicios. No tienen vida.
Pobres los que los soportamos.
Ellos no.

17 de julio de 2012

La chanchada

Quizá no sea una palabra de moda. Quizá suena  ochentosa o pacata, o reaccionaria. Pero pensaba en la obscenidad, en la idea de lo obsceno.

Cuando era adolescente, salíamos de la dictadura militar y obscena era una teta en una revista, que distaba años de ser pornográfica -tiempos pre-Internet, claro-. En los 90, mientras la clase media desaparecía y se vaciaban las arcas del país,  lo obsceno era el dorado de Versace y los dólares del 1 a 1, frente a una pobreza galopante. Y no era pobreza económica, no más. Con el nuevo siglo, apareció la obscenidad violenta de la miseria expuesta en los saqueos -donde no fueron sólo los pobres quienes los llevaron adelante-, los primeros cartoneos, ver cercanos a quienes revolvían basura buscando comida.

Lo bueno de esta década es que suma todas las obscenidades anteriores, agrega un par más, le pone musiquita de fondo, y te arma un buen programa de TV.