Gente que se dio una vuelta


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15 de abril de 2012

Jet Lag

Ayer soñé que, mientras almorzaba con mis padres decidía ir a Taizé, en Francia. Por supuesto que llegué tan pronto que cuando me ofrecían algo para tomar el té agradecía, porque había almorzado recién. Tan rápido viajé que sólo tenía una muda de ropa en la mochila y me olvidé la billetera.

Un par de días antes, estuve en Figueres, desayunando con gente querida que está viviendo en Europa y Oceanía. Un desayuno/almuerzo en el que había waffles. No sé por qué, pero era importante y bueno que hubiese waffles.

¡Me da una intriga saber cuál será el próximo destino!

14 de abril de 2012

Regla de tres no tan simple

En el terreno de las hipótesis y mientras no pase nada raro, tenemos y mantenemos nuestros principios éticos y morales: somos tan honestos como nos lo proponemos y tan deshonestos como nos lo permitimos. No robamos ni matamos y mentimos sólo lo imprescindible.

¿Pero qué pasa cuando se nos corren los horizontes o los límites nos aprietan?. ¿Cuándo lo insólito se cruza y tambalean los principios-que-rigen-todo-nuestro-sistema?.

Lo poco que pude ver es que a más rigidez en los principios y mayor armazón de reglas, más vergonzoso es lo pronto que se desmoronan las cosas.
Uno o dos puntos en el horizonte alcanzan. Me alcanzan por ahora.

13 de abril de 2012

Guagüitas

 Alguna vez ya les conté de la verdulería del barrio (¿Políticamente correcta?). Hace un par de meses una de las mujeres que trabaja ahí, hija de la "dueña", tuvo su beba, enorme, preciosa. Hay días que se escuchan los llorisqueos de la gorda detrás de los cajones puestos en estantes. Siempre hay alguien que la cuida, mientras los demás atienden a los clientes.

Cuando pasé ayer había mucha gente. Estaban todos en el local y la mamá tenía a la nena envuelta en un aguayo, colgada en la espalda, dormida, tranquilísima. La madre iba, venía, pesaba frutas, cortaba zapallos, cobraba, embolsaba. Y la gorda lo más plácida. Esas guaguas ancestrales están siendo recuperadas por mamás (y algunos papás) canguros, que andan con su cría a cuestas.

Me renació un respeto profundo por estas mujeres: trabajadoras, tribales, madrazas, abuelas, amantes amorosas de sus niños.

12 de abril de 2012

Analfabeto

Cuando digo que no me interesa en lo más mínimo el fútbol me miran cual bicho raro. Te miro un partido, si me dan ganas, en un mundial, como para poder charlotear de algo, ponele. Pero no comprendo a quienes siguen los de acá, los de Europa, los de Brasil, los de Júpiter. Por más que que haga el esfuerzo no retengo más que un par de jugadores o técnicos.

No entiendo -NO ENTIENDO- cómo se pone tanta energía/pasión/amor en eso. No puedo. Ni tengo ganas de intentar poder. Es casi una discapacidad. Ni les cuento cuando, a modo de charla intrascendente, un remisero/doctor/alguien intenta comenzar un intercambio: me limito a decir tal cual, ajá, mirá vos, qué cosa, tremendo... 

I don't speak sports, I'm sorry.

11 de abril de 2012

¿Me explico?

El pobre anónimo que dejó el comentario ayer me dejó pensando, una vez más, en la in/comunicación.
  • ¿Qué entendió de lo que leyó, si es que leyó?
  • ¿Qué quiso decir? ¿A quién?
  • ¿Se refiere a su anonimato?
  • ¿Cree que me refería a él/ella?
  • ¿Cree que Roberto es quien escribe?
  • ¿Cómo se entiende lo que haya querido decir?.
Incomunicación, decía, porque, evidentemente, no supo/quiso/pudo entender.
Me encantaría entender-lo/a. 

Pero es imposible.
No es mi culpa, ¿vió?.


10 de abril de 2012

Los sospechosos de siempre

Los pobres, los negros, los bolivianos, los de la villa, los de la otra villa, los de tal zona de la villa, los políticos, los jueces, los curas, los punteros, los militantes, los militares, los artistas, los analfabetos, los cultos, los incultos, los pelirrojos, los que usan barba, los abogados, los periodistas, los que opinan, los que callan, los que otorgan, los cómplices, los que miran a otro lado, los que miran demasiado, los críticos, los que tragan sapos, los santurrones, los amorales, los cuñados, los gays, los pro-vida, los pro-aborto, las feministas, los machistas, las lesbianas, los que emigran, los que vuelven, los judíos, los católicos, los evangélicos, los ateos, los de izquierda, los de derecha, los agnósticos, los rígidos, los relativistas.

No se salva nadie.

9 de abril de 2012

Fetiches

La culpa la tiene Martín, mi compadre. Él me presentó las agendas Moleskine (Tienda Moleskine). La vi y me enamoré: el diseño, la textura del papel, el elástico para cerrarlas... De ahí pasé a googlearlas: miraba las imágenes, averiguaba cuánto costaban en Argentina, me decía que no, encontraba ediciones limitadas conmemorativas de Star Wars o El principito...

La cuestión es que aprovechando que venían unos amigos que viven en USA las compré vía Amazon.com: con lo que compraba una en BsAs compré tres, incluso una de Star Wars para Tincho. Me las trajeron hace diez días, casi; pude darle a Martín la suya y se puso muy contento -nada como tener un co-adicto, dicen-.
La cosa es que no puedo abrirlas: están ahí, en la mesa del teléfono, con su celofán intacto, esperando que algo inaplazable merezca ser anotado ahí.

Temo abrirlas y que se vaya el hechizo.

8 de abril de 2012

Mañana de pascua.

Lo repetido no le quita novedad: cuando unas mujeres fueron a rendir sus respetos y ungir el cuerpo del que había sido su maestro, descubren que la tumba está vacía.

El signo es ambiguo: podía ser obra de profanadores de tumbas; podía ser un error.
Alguien -un joven, un par de mensajeros- les interpreta lo encontrado. Mejor dicho, lo no encontrado: el que murió crucificado, ha sido restaurado, levantado, re-creado a la vida.
Ahí comenzó todo.

Vuelvo a este signo, ambiguo, frágil, como todo signo.
¡Qué necesidad enorme de intérpretes!.

Feliz Pascua.

7 de abril de 2012

Orden y desconcierto

Juntando papeles e intentando hacer orden me encuentro con cosas insólitas que ni entiendo para qué las conservo: en su momento debe haber significado algo esa tarjeta/nota/foto/recorte/artículo. Ahora no le encuentro sentido. Algunos ni siquiera estoy seguro de dónde vienen.

Otras cosas me alegran y agradezco reencontrarlas. Sé que las guardé por algún motivo y lo recuerdo. Están a mano para revelar, recordar, acercarme una memoria o lanzarme hacia alguna dirección renovada.

Otras las vuelvo a reservar para otra oportunidad, porque en este momento no me son necesarias o, al menos, no es lo que busco. Pero sé que están buenas.

Con las personas, a veces, es parecido.

6 de abril de 2012

JLB

Hace un tiempo me regalaron la Obra Poética completa de Jorge Luis Borges. Confieso con vergüenza que nunca pude engancharme demasiado con JLB. Algún cuento me gustó, algún otro me dejó indiferente. Para colmo, cuando escucho o leo a alguien hablar maravillas de él, internamente me siento un gil.

La cosa es que me dije: capaz que por la poesía puedo entrarle. Y me encontré con la ya mítica Fundación Mítica de Buenos Aires y sólo con eso Borges merece ser Borges. O tropiezo, vía lectura coral en youtube con el Poema de los dones y no puedo menos que emocionarme.

¡Quién tuviera parte de su espíritu!

5 de abril de 2012

Piadoso

Se larga la semana santa. Para mí, que creo en Jesús, es un momento de volver a mirar sus opciones, su camino, y tratar de acomodar mis opciones y camino.

Servir, entregar, confiar.
Servir con la vida, a la vida de los demás.
Entregar la vida, no en los extremos irreales, sino en la diaria.
Confiar, más allá de la evidencia, que el Padre está y sostiene.

Esperar la novedad inesperada de la resurrección.

4 de abril de 2012

Tan claro como el chocolate.

1-¿Viste qué pasó en tal lugar?.
2-Arroz con manteca.
1-Un horror, claro.
2-Dos perros y un Renault 4.
1-Besos, nos vemos.
2-De nada.

1 se va pensando: ¡Qué lindo es charlar!
2 se va pensando: ¿tantos años?


Eso. Muchas veces es esto.

3 de abril de 2012

Corolario a días de cine IV

Cuando decía en el post de ayer hacernos amigos de la "hermana muerte", de ninguna manera pretendo ser necrofílico o morboso. Para nada.

El morbo y la necrofilia están, por decir, en los noticieros que impunemente exponen un cuerpo muerto luego de un accidente o en el comentario superficial que da cuenta de cuántos muertos hubo en un atentado o accidente.

Hacernos amigos creo que pasa por enfrentar sin tragedia que la muerte es parte -¿condición?- de la vida. Es, me parece, entender que somos finitos, no eternos; mortales, no dioses.

No es sencillo: como tantas otras cosas, creemos que ignorándolas desaparecen. En verdad, se agazapan: saben que ganan.

2 de abril de 2012

Días de cine IV

Chechu hace unos días me prestó "Final de Partida (Okuribito)", película japonesa ganadora del Oscar en 2009.

Quería sentarme sin apuros y ayer tuve la posibilidad de verla. Gira, de algún modo, en torno al nô kan, ritual que consiste en preparar a los muertos, limpiarlos, vestirlos, arreglarlos antes de ponerlos en el ataúd. Por momentos es grotesca -reconozco que esos momentos distienden, pero me molestaron-. Por otros, serenísima; por otros, los más, poética.

El protagonista, Daigo, alrededor de los 35, ya no puede tocar el cello en una orquesta de Tokio, porque esta se disuelve. Regresa entonces, con Mika, su esposa, a su pueblo de origen, donde termina en este oficio marginal y bello.
Marginal, porque toca uno de los márgenes vitales, bello, por lo que tiene de ritual, de ceremonioso, de despedida, de honra.

Personalmente, creo que la muerte nos agrede desde las pantallas y los diarios, pero la negamos, la disfrazamos cuando nos toca cerca.

No estaría mal mirarla más y abrazarla como parte de la vida. Hacernos amigos de la "hermana muerte", como diría Francisco de Asís.

1 de abril de 2012

Señas

A veces suben al colectivo varios sordomudos, jóvenes, cercanos a los veinte, calculo. Se sientan donde pueden, si es que tienen lugar, y comienza el show para mí:

Charlan entre ellos, de una punta a la otra, sin sonidos. Discuten y las manos se aceleran, las señas se hacen más cortas y agudas; cuando cuentan algo y quieren exagerar, enfatizan o alargan la seña, como cuando los "orales" alargamos las palabras. Mi paranoia me dice que cuando ríen, es porque se burlan de mí, pero no creo que sea así. Hay momentos en los que es claro que están gritando: la postura, los gestos faciales. Otras susurran, como si las manos se acercaran a los ojos que las escuchan para contar un secreto.

Es una pena que deba bajarme enseguida.