Gente que se dio una vuelta


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30 de junio de 2011

Conmigo no, Barone (¿y por qué no?)

La opinión de la calle...
Dicen las encuestas...
Un sondeo indicaría que...

Es preocupante ver cómo compramos humo, ruido, sin analizar, sin una crítica mínima.
La hegemonía de algunos discursos, el doblez descarado de otros...
Y tragamos sapos a rolete.

Puaj.

29 de junio de 2011

Clanes

En un encuentro que tuvimos el lunes, volvió a dar vueltas el tema de las tribus, de los clanes.
La "fantasía occidental y cristiana (?)" canoniza el modelo familiar, heteroparental, mamá, papá, hermanitos. Que está bueno, sin dudas, pero que olvida la tribu, la comunidad, la familia grande.

La privatización de la interioridad, el intimismo puertas adentro, la mal llamada vida privada, adolece de abuelas sabias, de tíos y tías, de hermanos y primos... Y nos agobia, porque todo depende de uno, de dos, cuando mucho.

Ambos padres trabajan y el nene lo cuida una señora que a su vez tiene hijos que los manda al jardín doble jornada para poder trabajar porque...

Demasiadas cosas atentan: el dinero, el consumo, el olvido.
Nostalgias de hoguera, de cueva.

28 de junio de 2011

Permanencias

Contaba, en abril (http://robertotelopidoporfavor.blogspot.com/2011/04/plop.html) que María, una persona muy querida, comenzaba con la quimio en su batalla contra un cáncer linfático.

Ya va por la cuarta y cada vez le pega un poco más; en la segunda ya quedó sin pelo, en la tercera, contaba que después de un rato de teclear en la compu, le dolían los dedos. De todos modos, en cuanto se siente bien, mejor, es -casi- la de siempre: acelerada, aguda, buena mujer, de risa fácil.

El domingo almorzábamos con ella y Claudio, su esposo:

-Vieja, sabés que admiro la garra que le ponés, pero no terminás de entregarte -en el sentido de admitir las limitaciones que la enfermedad y el tratamiento le causan-.
-Sí, viejo, si antes ni podían ni ponerme una inyección que gritaba y ahora me lo rebanco...

Hay tanto cariño, tanta fragilidad en ambos, que me siento casi un intruso en esa intimidad.

27 de junio de 2011

Peatón

No me da vergüenza decir que no sé manejar autos. Bah, supe, tiempo atrás, pero como nunca me gustó, me olvidé. Sé manejar motos, y no todas. No confío en mí, me conozco demasiado y sé que un inconsciente menos al volante no es demasiado, pero...

Por eso, no me queda otra que ser peatón, ciclista o usar el transporte público. O dependo de la generosidad y el espacio que otro tenga en su auto. Eso, y que coincidan, más o menos, los rumbos.

No lo lamento, para nada. Está bueno -me gusta- tener ese tiempo muerto de tren, colectivo, lo que fuere. Aprovecho para leer, escuchar música, divagar, observar a la gente... O camino y puedo ver los árboles, colgarme con el frente de alguna casa, pararme a saludar a un vecino.

Peatón, sí; a mucha honra.

26 de junio de 2011

Ridicule /ʀidikyl/

Cosas ridículas, que me dan entre vergüenza ajena y pena/enojo:
  • que alguien quiera hacerse el irónico. Papu, no podés "hacerte", tenés que serlo.
  • la afectación con que algunos copian lo que creen fino/cool/de onda. No da.
  • la pretendida superioridad moral de quienes no se arriesgan. Así, cualquiera.
  • la apertura mental/étnica/social de quienes "tienen un amigo judío/gay/discapacitado/negro". ¿En serio?
  • las señoras o señoritas, vaya uno a saber, que no asumen edades o kilos. Espejos, por favor.
  • los señores que ocultan (¿?) sus peladas con peluquines berretas. Dignidad, che.
  • la posibilidad de, en cualquier momento, ser parte de esta lista.

25 de junio de 2011

Hasta el borde

Alguna vez escuché -o leí, o soñé, a esta altura es lo mismo- una imagen significativa, simple: si una jarra está llena, no se puede llenar más. Era una analogía referida a las personas, a la posibilidad o imposibilidad de comunicar, de recibir, de dar.

Para poder acoger algo o alguien es necesario estar medio vacío, tener espacio.
No siempre hacemos lugar, silencio.
Otras invadimos, violentamos.

Me parece que somos medio histéricos.

24 de junio de 2011

Bambalinas II

Pensaba también en la red enorme de relaciones, vínculos -de los más cercanos a los más lejanísimos- que tejen lo que somos, lo que tenemos.

Soy interdependiente: gracias a que sostenemos con otros las puntas de esta red, puedo, podemos ser, pertenecernos, ponernos en un lugar de humildad diferente.

Digo, humildes, no pusilánimes. No es lo mismo.
Saber que gran parte recibimos, gran parte creamos, gran parte donamos, legamos.
Eso, más o menos.

23 de junio de 2011

Bambalinas

Cuando vemos, por caso, una obra de teatro, estamos viendo no sólo a quienes están sobre el escenario. Hay mucho más que no aparece, pero que ayuda a que veamos: procesos de leer, entender, adaptar el texto, tiempo y energía invertidos en los ensayos, la gente que pone y saca las cosas del escenario, aquellos que iluminan o dan sonido... Mucho más de lo que se ve.

Cuando preparamos un café con leche a la mañana, somos deudores de cientos de personas que cosecharon, elaboraron, ordeñaron, pasteurizaron, comercializaron... Ni te cuento cuando abrimos un libro o nos ponemos un pantalón...

Esto que tenemos, esto que somos, es fruto de tantos...
Todo un mundo que no se ve.
Sólo una metáfora de tantas cosas más.

22 de junio de 2011

Estafa moral

Vino María, una señora pequeña, jujeña, a quien no conocía, cercana a los 50. Hace más de veinte años trabaja "cama adentro" -eufemismo para decir que es mucama las 24 horas del día.

Quería charlar porque estaba triste, dijo. Nos sentamos. Me cuenta que...

Que hace más de veintipico de años que dejó su casa materna para trabajar en Buenos Aires. Que había conocido a un señor con el que noviaba de a ratos. Que lo había dejado un poco de lado hasta que, triste por la muerte de su madre, lo volvió a frecuentar. Que él le hablaba de un futuro juntos. Que le prestó dinero para que arregle el auto con el que trabaja. Que ahora cambió el número de teléfono y ya no la atiende. Que eran sus ahorros de los últimos veinte años.

No sólo le robó dinero; le robó la esperanza.

No importa cuán crédula haya sido: abundan los hijoputas.

21 de junio de 2011

Laburantes

Hace varios días, casi un mes, sigo el proceso de unos horneros que están haciendo su nido en el árbol del fondo de casa. Recién esta semana, lluviosa, gris, pude verlos trabajando.

Uno de ellos se queda en el nido a medio hacer; el otro (¿la otra?) trae los elementos para la construcción. Más allá del clima, del frío, la lluvia, pasan gran parte del día yendo y viniendo. No pude notar si se relevan en las funciones.

El punto es que vienen en algún momento del día y a la tarde desaparecen. ¿A dónde van?; ¿dónde duermen mientras terminan la casa?. 
Otro misterio ventana por medio.

20 de junio de 2011

No, dejá; nada... II

Faltan palabras, ya lo he dicho y me lo han leído mil veces, disculpen.

Con esta falta, ¿dónde queda la poesía?. ¿Dónde la sutileza?.
Por más que suene elitista y clasista, hay un abismo entre la letra de "Baila, nena" de Piola vago y "Dónde pongo lo hallado", de Aute. No es lo mismo El beso, de Rodin, que una señorita bailando en el caño.

No dejemos que nos roben la belleza.

19 de junio de 2011

Clarísimo

Cumpleaños de Roxana; festejo compartido en su casa, tarde a la noche. Mariana, tenía a Pipe, hijo de la cumpleañera, en brazos, medio dormido. Manuel llama desde la habitación:

-¡Maaa!.

El papá aún no llegaba de trabajar, así que para que no Mariana no dejase a Pipe, me levanto para ver qué quiere. Mientras camino, recuerdo cómo me molestaba siendo pequeño que apareciese o respondiese mi padre cuando llamaba a mi madre. Y yo ni siquiera soy el padre de la criatura...

-Manu, mamá está con Pipe a upa, por eso no viene. ¿Puedo ayudarte en algo?
-Sí, decile que deje a Pipe con Lala (Roxana) y venga.

Tres años tiene.

18 de junio de 2011

Con la vieja, no II

Ayer terminaba diciendo: Seguimos colonizados.
Retomo. Seguimos colonizados cada vez que idealizamos el Allálandia, en lugar de valorar tanto, tantísimo que tenemos en el acá. No por negar conflictos o decepciones que me causa esta querida patria, sino porque, sencillamente, yo, que estoy acá, creo que es tremendo poner en otro/s -países, gobiernos, lugares, razas- virtudes o defectos que son propios de la humanidad.

Y el hecho de seguir colonizados nos ahorra hacernos cargo, porque las culpas o las virtudes son de los otros, esos indefinidos...

17 de junio de 2011

Con la vieja, no

Comentaba en FB Mariana, desde Mánchester, que un taxista le tocó el timbre para devolverle la campera olvidada por su hijo. Había ya ido un par de veces sin encontrarlos, hasta que pudo regresarla. Lo comentaba agradecida.

No se hicieron esperar los comentarios celebrando el gesto y elogiando al señor. Ok hasta acá. La cosa es que algunos destacaban el hecho como propio de los ingleses, como una virtud extranjera y extraña, por tanto, a quienes estamos en este rincón del planeta.

Me sale cierto nacionalismo: ¿acaso no tenemos oído en nuestra Argentina gestos iguales o mayores?; ¿acaso no los hemos hecho nosotros mismos, alguna vez?. ¿Nos olvidamos que, caso, también hay inseguridades, deshonestidades y demases allende las fronteras?.

Lo iba a poner en un comentario, pero intuí que no valdría la pena.
Quizás, si lo hubiese escrito en inglés y firmado Paul, sí.
Seguimos colonizados.

16 de junio de 2011

Circularidades

Uno de los recuerdos que más atesoro de la infancia -hablo de antes de los 5 años-, es cuando me metía en la "cama grande", sólo con papá, y él me contaba cuentos. Los típicos, los de siempre: Los tres chanchitos, Blancanieves, Peter Pan.
Cuando quería hacerme rabiar, mezclaba personajes o argumentos. Quizás de esos momentos es de dónde me viene el gusto por las historias y por las palabras. Quizás porque le agoté la paciencia en esos años, empezaron a regalarme libros apenas pude leer. Como fuese, no me quejo del resultado.

Ayer a la tarde, Rocío, mientras estábamos pasando un rato juntos con ella y su hermano, trajo un libro de fotografías de animales con sus crías. Me mostraba las fotos y me leía -muy bien- los epígrafes. Sentí, por un segundo, que ella era la adulta, que yo tenía siete años.